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Espectáculos

Silvana Cañote: Los artistas deberíamos dejar de pensar desde el glamour y la elegancia

La joven actriz y socióloga Silvana Cañote confirmó que grabó una película sobre la historia de Flora Tristán, en la que ella hace de su hija. Evocó sus inicios en “América kids”, pero también valoró su carrera universitaria y sus ganas de cambiar la realidad con el arte.

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En entrevista con La República, Silvana Cañote habló de sus estudios como socióloga y su experiencia al actuar con Diego Bertie en la película que aparecerá de manera póstuma. Foto: Edu Gamboa/La República

Los peruanos hemos visto a Silvana Cañote por primera vez en 2007, cuando ella tenía 12 años y era una de las tantas actrices de “América kids”, aunque su experiencia modelando y apareciendo como actriz en publicidad se remonta a cuando estaba muy pequeña, a los meses de nacida. Desde muy temprano, supo que quería ser artista; no obstante, descubrió su vocación social y la consolidó al entrar a estudiar Sociología en la Pontificia Universidad Católica. En anteriores entrevistas, ha insistido en el rol de su familia para elegir su carrera profesional, aunque el arte siempre ha sido su vocación. Está involucrada en un proyecto audiovisual con el que busca hablar con gente de diferentes profesiones y reflexionar sobre el país, y aprovechó los últimos días para recordar a su colega Diego Bertie.

Descubramos un poco más de lo que hay dentro de Silvana Cañote Oliver: la actriz, la socióloga, la mujer, el ser humano. En su vecindario de San Borja, La República tuvo una extensa charla con esta inolvidable figura televisiva, que entró a la universidad y al mundo académico para tratar de transformar las estructuras, pero también para conocerse a sí misma. Conozcamos la palabra de Silvana.

—En los últimos días, no pudimos evitar comentar la muerte de Diego Bertie, con quien actuaste. Me conmovió mucho el comentario que hiciste, con el que incidías en que dejaba ver su vulnerabilidad mientras actuaba...

—Ha sido un hecho dolorosísimo para todas las personas que apreciábamos a Diego: el artista que era, el legado, la trayectoria que tiene; y en mi caso, tuve la oportunidad de trabajar con él hace muy poco tiempo en un proyecto muy especial al que le tengo muchísimo cariño, y me tocó trabajar únicamente con él en ese proyecto actoral. Para mí y para todos, esta noticia fue sorpresiva.

Y con respecto a lo que dices, todos los que nos dedicamos al arte sí tenemos un contacto muy particular con nuestra vulnerabilidad, porque es muy complejo entrar en esos terrenos, pero es de lo que más aprecio de los artistas.

Y Diego, definitivamente, se entregaba muchísimo al personaje, justamente porque tenía un nivel de sensibilidad que no todos se ponen, en un lugar complejo, y quizá doloroso, por lo que el personaje puede transitar, y él tenía esa capacidad. Era muy generoso con eso como actor, y a mí me daba muchísimo para poder construir mi propio personaje, ¿no? Yo se lo agradecí en su momento. Grabamos para la película “La herencia de Flora”, dirigida por Augusto Tamayo, y sobre la vida de Flora Tristán. Es una superproducción muy ambiciosa. Las escenas están increíbles. Saldrá a inicios de 2023.

—Apareciste en publicidades cuando eras bebé...

—Empecé a hacer publicidad cuando tenía 9 meses y mi mamá lo tenía superclaro. Yo como bebita de 9 meses comencé muy chiquita haciendo comerciales, publicidad para revistas; entonces, siempre estuve superfamiliarizada con el medio.

—Para entrar a “América kids” hiciste un casting de “High school musical”, e irónicamente no tenías televisión por cable...

—Bueno, cuando entré, pasamos por una selección; y me dijeron: “Canta, baila”. Justo hace poco hicimos el reencuentro. Todos teníamos que contar una anécdota, y yo conté esa: que canté y bailé una canción de “High school musical”, que en esa época estaba super de moda. Pero yo no tenía cable y no había visto en ese entonces la película, y todos los días mis amigas estaban mucho más involucradas con el musical, con los personajes, y yo solo había escuchado las canciones porque eventualmente iba a casa de mis amigas y me aprendía las canciones —sabía que eso estaba de moda—.

La actriz Silvana Cañote ha revelado sus nuevos proyectos en el cine y en las redes sociales. Foto: Edu Gamboa/La República.

“Agradezco muchísimo a Fabrizio Aguilar”

—Tu primera experiencia en el cine fue con “Tarata”...

—Cuando tenía 13 años, hicimos “Tarata”, una producción a la que le guardo muchísimo cariño porque desde ahí tuve un aprendizaje muy particular sobre la actuación y la interpretación. Fabrizio Aguilar, director de la película, tuvo una incidencia muy especial en mi carrera. Quizá él no lo sepa, pero yo le agradezco muchísimo porque ahí empezó a cambiar mi chip de lo que era yo como actriz, de cómo yo me veía en ese momento.

A nivel personal, fue una bonita experiencia. Yo tenía 13 años y hacía de una chica de 17 en un momento muy crítico de la vida de nuestro país. A nivel histórico, yo creo que (la película) sí tiene una representatividad. Tuve la oportunidad de hacer cine en mi país, venía trabajando en “América kids” y estaba en el colegio: era algo enorme. Trabajé con Miguel Iza, con Gisela Valcárcel, Ricky Ota, Lorena Caravedo....

—En América Kids, tenías para muchos el papel de mala....

—Desde chica, me dijeron que tenía cara de antipática, de creída. Y cuando eres niño, puede ser difícil de aceptarlo, pero para mí era muy divertido hacer de la mala....

—Porque descubría tu eros y tu tánatos...

—Sí. O sea, creo que a esa edad es un juego también. Teníamos obviamente responsabilidades porque grabábamos varias horas, teníamos un salario, era un trabajo y todo lo que eso implica. Pero era divertido, era estar con los amigos en un programa, era jugar, divertirnos con los guiones. Y creo que ahí fui encontrándole más el gusto a mi personaje. Claro, era una historia de niños; ahora justamente nos poníamos a pensar con el elenco de las cosas locas que ocurrían, de las historias que no tenían tanto sentido, pero era un programa de niños y nosotros la pasábamos muy bien. Aparte, somos un grupo que nos queremos un montón. De niña, no tuve ningún tipo de situación de acoso por suerte. Nos protegíamos un montón. Había mucha consideración, respeto y cariño en la producción. Fue una experiencia entrañable y especial. Fue una estructura bien hecha. Todavía mantenemos contacto.

Silvana Cañote ha participado en diferentes películas peruanas. Foto: Silvana Cañote/Instagram

—Tu primera telenovela fue “Amor de madre”.

—Sí, fue en 2015. Yo ya estaba en la universidad, me había alejado de la televisión y recibí la propuesta de Del Barrio; y yo quedé agradecida, encantada por volver a tener la opotunidad de actuar, y tenía que hacer ciertos ajustes en mi vida, en mis horarios de universidad; y ello implica algunos sacrificios en la forma de organizarte, y dejar por temporadas algo para hacer otras cosas y transitar por otros espacios. Creo que tuve un grupo humano maravilloso, y siempre me he considerado una persona que puede vivir de lo que le gusta.

—En 2017, entraste a Movistar Música...

—Sí, primero hice “Gamers”, un programa de videojuegos, y luego entro a Movistar. Fueron tres años muy lindos. Creo que era otro ritmo: las novelas las tiene que grabar todo el día, todos los días. Pero en Movistar me permitían estar también en la universidad, y eso me generaba otras satisfacciones. En las cosas que he hecho, he tratado de encontrar el gusto, la parte buena que me genera una retribución a nivel personal, todas las dinámicas son distintas pero satisfactorias.

“No me arrepiento de ser socióloga”

—Acabaste la carrera de Sociología, déjame felicitarte.....

—Gracias. Ha sido una carrera de largo aliento, de ocho años, pero no los cambiaría. La verdad es que uno se pone a pensar si se han tomado las decisiones correctas —creo que le pasa a todo el mundo en momentos determinados—; y he tratado de hacer una vida medio mixta (entre la actuación y la academia), y eso ha implicado enormes esfuerzos, pero no me arrepiento por lo aprendido a nivel académico y a nivel personal. El interactuar con personas que tienen los mismos intereses que yo, sensibilidades particulares que me han confrontado también conmigo misma. En muchas oportunidades, he tenido que dialogar con mis propias narrativas, y no de la forma más fácil: uno puede tener una idea del mundo, y otros vienen con argumentos sólidos que te hacen pensar de forma distinta. Mis amigas de la universidad me han brindado la oportunidad de ser crítica y de analizarme...

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—Vas a lanzar un programa en YouTube, ¿verdad?

—Es algo que estoy armando. No me gustaría ahondar tanto en ese aspecto aún, pero voy a tener un espacio que es un regalo para mí. Me va a permitir articular varias facetas que siempre han estado como excluidas entre sí. Las redes sociales pueden generar ideales de vida desfasados, que no son posibles de transar en una realidad como la nuestra; pero las redes nos pueden acercar a dialogar entre nosotros: son una forma de conectarme con la gente, algo que en la televisión no se puede hacer tanto. Quiero que todas las cosas que aprendí, y que sigo aprendiendo, puedan ser transmitidas y, al mismo tiempo, aprender desde más lugares, porque todos tenemos algo que aportar muy valioso.

—¿Tu familia tenía miedo de que seas actriz?

—Había una especie de incertidumbre y a veces el arte no te da un camino muy estable, y pasa en una industria tan pequeña como la nuestra. Yo he tenido mucha suerte, inclusive ante esa suerte mis papás tenían muchas dudas.

“La depresión me ha interpelado”

—¿Es cierto que hace cuatro años tuviste un cuadro de depresión?

—Para muchas personas es difícil hablar de esto por los procesos duros que uno pasa. Pero cuando me doy cuenta de que lo que puedo decir puede llegar a más personas, esto puede llegar a desestigmatizar la salud mental. Y sí, digo abiertamente que sí: he pasado momentos muy difíciles en torno a la salud mental, he tenido un cuadro de depresión que evidentemente he superado, pero siempre hay que estar alertas. En mi caso, no es una cosa aislada, constantemente estoy trabajando en sentirme bien.

—Cuando uno pasa por estas situaciones, no vuelve a ser el mismo, pero puede transformarse...

—Ese es uno de los procesos (la depresión) que más me ha interpelado con mi propia identidad, con quien soy; y cuando pasas por momentos difíciles, lo que más te duele es no volver a ser el mismo, no mirarme con los mismos ojos. Pero te permite reinterpretarte, y seguramente ver elementos tuyos que antes desconocías y que pueden ser muy valiosos también. No eres el de antes, pero puede ser una nueva versión que te guste también...

—Recuerdo que has llegado a decir que no tomabas importancia a la apariencia....

—Sí, no he estado muy pendiente. La gente que me conoce puede dar fe de ello. Yo a veces trato de explicarme y no tengo tiempo para pensar en eso, para estar a la moda. No he tenido tampoco muchas herramientas, y no ha sido una preocupación grande en mi vida, y mis amigas me hacen bromas al respecto. A mi mamá le llega que me vista como me visto. Y así como me interesan algunas cosas, otras no tanto. Entiendo que en el medio artístico hay que estar presentables, hago mis esfuerzos, pero no es algo que me define, no soy una chica de moda y de belleza. Evidentemente a veces me maquillo, pero no soy de esas personas que dicen “esto combina con esto”. Yo siempre pido consejos.

La moda no es algo que hable mucho de mí, sino mi capacidad crítica. En el medio artístico, lo estético cuenta muchísimo y ya deberíamos pasar esta etapa de pensar en los artistas como desde el glamour y la elegancia. El ponerte un vestido de noche no debería ir tan intrínseco al arte de la actuación. Los actores no debemos imponer formas de vestir, sino comunicar cosas significativas, importantes, que nos hagan pensar. No me interesa ser un referente de moda, sino tener la capacidad de conectarme con la gente.

El periodista de La República, Edu Gamboa, tuvo una interesante y amena conversación con Silvana Cañote. Foto: La República.

Silvana y la política

—¿Crees que las sobremesas en tu familia, donde hablaban de lo que pasaba en el mundo, influyeron en tu vocación sociológica?

—Definitivamente, el rol de mi familia ha sido crucial en mis decisiones y en la inspiración que tenía. Los primeros lugares que tienes donde mirar el mundo es en la familia. Mis padres y mi hermano han sido muy importantes. Han estado involucrados en temas de historia, de política y sobre todo en temas de opinión, en el “tú que piensas de esto”. Me cuesta entender por qué la sociedad nos lleva a no querer pensar. La gente tiene derecho a expresar sus preferencias. Yo practico la tolerancia, pero me parece peligroso no tener ningún pensamiento sobre algo. No es cierto eso de “no tener postura”. Tú en algo piensas, puede que lo que pienses no sea totalmente articulado, pero algo piensa la gente sobre el mundo. No creo en seres apolíticos, quiero creer eso.

—Muchos se autoinhiben por el qué dirán...

—Hay pensamientos que están mal vistos. La autorrepresión está vinculada a cómo vas a ser visto. Es un mecanismo de defensa ante una sociedad que es tan inquisidora como la nuestra.

—¿Te gustaría entrar a la política?

—La respuesta más honesta que te puedo dar es que he postergado muchos sueños que tengo y no lo veo como un objetivo cercano. Yo creo que hay otras formas de hacer política. No te podría decir tampoco “jamás en la vida”, pero ahora estoy enfocada en otras cosas, tengo otros sueños y estoy segura de que tengo la fuerza: voy a luchar por ellos. La política en esos términos (Congreso, Gobiernos municipales), por el momento, no es una prioridad para mí.

—Tú llegaste a decir: “Si van a odiarme, odienme por lo que pienso”.

—Eso es algo que sí me define, mis convicciones, que por cierto está en permanente diálogo con otras posturas. Mi pensamiento no es rígido. Y soy política porque puedo decir las cosas en las que creo, no vendo mi opinión a nadie y nunca he regalado mi conciencia por caer bien. Tampoco soy consecuente al seguir algo que esté escrito en piedra. Yo también estoy condicionada socialmente por la estructura, por mis relaciones sociales, por la economía, por la época, por las redes, etcétera.

—Hiciste un evento artístico a favor de las víctimas de las marchas de 2020...

—Sí, lo hice con Manuela Camacho, mi gran amiga. Creíamos que debía haber un espacio para legitimar el derecho a la protesta y quitar la idea de que quien protesta debe ser criminalizado. Se pudo apoyar económicamente desde la música a las víctimas (de la marcha del 14 de noviembre de 2020 contra Manuel Merino). Fue muy bonito encontrar artistas comprometidos. La organización es intensa y breve, la logística fue grande, la tarea fue reconfortante.