
Mónica Zevallos está cada vez más cerca del Perú. Y esta vez no se trata únicamente de una visita prolongada, una campaña o una aparición especial en televisión como la Teletón. La recordada conductora de 'Vale la pena soñar' revela que ya tomó una decisión que venía postergando desde hace varios años: dejará Estados Unidos para volver a instalarse de manera permanente en Lima. Su regreso abre también una nueva etapa profesional. Después de años de cortas estancias en nuestro país, Zevallos reconoce que tener una residencia fija en Perú le permitirá evaluar propuestas que antes debía rechazar por cuestiones de tiempo. Ya piensa en proyectos propios, no descarta propuestas de televisión, cable o streaming y admite que recién ahora podrá sentarse seriamente a decidir cuál será su siguiente movimiento.
En paralelo, su inesperada incursión en espacios digitales como Todo Good le permitió reencontrarse con una generación que apenas la conocía o que era demasiado pequeña cuando ella dominaba la televisión peruana. La experiencia, confiesa entre risas, fue como sentarse a conversar con sus propios hijos.
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— ¿Cuánto tiempo sueles pasar en Lima?
— Vengo seguido porque tengo familia acá. Lo que me ha pasado durante los últimos años es que cada vez me quedo más tiempo. Antes venía por un mes, regresaba a Estados Unidos y luego podía volver a fin de mes para ver a mi mami. Mi mami ya no está físicamente con nosotros, pero sigo viniendo y ahora las estadías son cada vez más largas. Este año, por ejemplo, vine en febrero y terminé quedándome hasta mayo. Después regresé a comienzos de julio y mira cuánto tiempo llevo acá. Incluso tenía mi pasaje comprado para el 30 de agosto y estaba totalmente convencida de que no lo iba a cambiar. Decía: “Me tengo que ir, me tengo que ir”. Pero dos días antes me llamó Sergio León por la Teletón. Le dije: “¿Por qué no puedo decirte que no? No puedo decirte que no porque son niños, es la Teletón. Y si se trata de ayudar, ahí estoy”. Así que cambié nuevamente mi pasaje para el 13. Siempre me pasa. Llego, aparece una cosa, después otra y termino quedándome más tiempo.
—¿Cómo fue para ti entrar al mundo del streaming y encontrarte con un público tan distinto?
—Tengo a Luciana, que es mi community manager, y ella pertenece justamente a la generación que ve Todo Good y todo ese mundo. Cuando me propuso ir, mi primera reacción fue decirle: “No los he visto”. Entonces quise conocerlos primero y entender un poco de qué se trataba. Empecé a mirarlos y me parecieron muy graciosos, aunque también pensaba: “¿Qué pinto yo acá?”. Es otra generación, otro estilo, algo completamente diferente a lo que yo he hecho. Pero justamente eso fue lo interesante. Cuando finalmente fui, la reacción del público joven me sorprendió muchísimo. La aceptación fue muy bonita porque ellos tienen una audiencia de aproximadamente 18 a 30 o 35 años, gente que probablemente era muy pequeña cuando yo hacía televisión o que simplemente no me conocía. Y todo eso que está pasando ahora también me ha llevado a tomar decisiones. Hay algo que ya tengo conversado y decidido: a mediados de enero debería estar mudándome permanentemente al Perú.
Mónica Zevallos regresa a Lima en busca de nuevos proyectos.
—¿Eso quiere decir que tu regreso definitivo a Lima ya tiene fecha? ¿Es una primicia?
—Sí. Me estoy mudando. Y te diría que sí, porque esto ni siquiera lo he hablado públicamente de esta manera. A nivel personal lo saben mi familia y algunos amigos, pero durante mucho tiempo decir “me voy a mudar a Lima” era algo que aparecía cada dos años. Ahora la diferencia es que ya tengo una fecha marcada. Tengo que regresar a Miami, cerrar todo allá, regalar cosas, vender, donar y ordenarme un poco. Han sido muchos años viviendo ahí. Tengo que poner en orden mi casa, mis cosas, mi clóset… todo. Y también tengo que ordenar mis propias ideas. Pero la decisión ya está tomada.
—¿Qué terminó inclinando la balanza?
—Principalmente que cada vez paso más tiempo en el Perú y, además, profesionalmente se vuelve complicado estar entrando y saliendo. Si aparece algún proyecto, una campaña, alguna propuesta para mí o algo relacionado con Juntas en la cocina, tenemos los tiempos muy limitados. A veces tenemos que decir que no porque yo vengo, me voy, vuelvo, regreso… y es difícil organizar cualquier proyecto de esa manera. Entonces las cosas se han ido dando naturalmente. Lo que sí me cuesta mucho no es dejar Estados Unidos como país. Lo que me cuesta es alejarme de mis hijos porque ellos están allá. También han sido los primeros en apoyarme. Me dicen: “Mami, ya pasas tanto tiempo en Perú que en realidad simplemente va a ser al revés. Tú vienes a visitarnos”.
—¿Y este regreso implica también volver de lleno a trabajar en Perú?
—Esa es la idea. Quiero ver qué viene. Creo que estando acá voy a poder tomar las cosas con mayor tranquilidad y decidir mejor qué quiero hacer a futuro. Antes podía aparecer una propuesta de una productora, un canal de cable o alguna plataforma de streaming y yo escuchaba, pero como no tenía una fecha concreta para instalarme en Lima, nunca terminaba de concretar nada. Ahora cambia completamente. Por eso siento que recién me toca empezar a sentarme con gente, escuchar propuestas y pensar qué podría hacer. Sí he pensado inicialmente en algo personal, en un proyecto mío, pero no me cierro absolutamente a nada.
—Cuando hablas de un proyecto personal, ¿piensas necesariamente en televisión?
—No necesariamente. Eso también tiene que ver con cómo ha cambiado la industria. Hoy existen muchas posibilidades. Puedes hacer televisión, streaming, YouTube, un canal propio… Hay una amplitud que antes no existía. Por ahora prefiero ver qué aparece y qué me provoca hacer. Quiero sentarme a conversar y escuchar.
—¿Te gustaría trasladar esa experiencia a un espacio propio de streaming?
—Es una posibilidad. Como te decía, ahora recién voy a empezar a sentarme con gente y hablar seriamente de proyectos. Antes hubo acercamientos de productoras, canales de cable o plataformas de streaming, pero nunca existía una fecha concreta de mi parte. Eso hacía muy complicado avanzar. Ahora sí puedo decir: “Voy a estar en Perú”. Y desde ahí construir. Podría ser algo personal, podría aparecer otra propuesta… No me cierro.
—¿Cómo observas hoy la relación entre la televisión tradicional y las plataformas digitales?
—Primero tengo que reconocer que soy nefasta en ese tema. Estoy aprendiendo. Mi sobrina, mi hermana, mis hijos y Luciana me ayudan muchísimo porque para mí es un mundo completamente nuevo. Y creo que es un mundo que hay que saber manejar. Antes eras un personaje que aparecía determinado día y a determinada hora en televisión. El público sabía cuándo ibas a salir y hasta ahí llegaba de alguna manera tu exposición. Hoy con el streaming puedes estar permanentemente en la vida de una persona si esa persona quiere seguirte. Eso implica una responsabilidad enorme. Tienes que saber manejar tus redes, saber qué dices, qué aconsejas, qué productos recomiendas y cómo te expresas. Son muchos factores.
Mónica Zevallos es recordada por su gran trayectoria en la televsión peruana.
—¿Crees que el streaming terminará reemplazando a la televisión?
—No creo que la televisión vaya a morir nunca. También se decía que iba a desaparecer la radio y no desapareció. Lo que ocurre es que los medios tienen que cambiar. La televisión ya está cambiando. Hoy tiene que acoplarse, amoldarse y trabajar junto con las redes. La televisión sola ya no puede funcionar como antes. Han cambiado muchísimas cosas: lo que puedes ofrecer dentro de los canales, los ratings, los presupuestos, los montos que se pagan… Ha cambiado la industria. Pero creo que la televisión y especialmente las noticias van a seguir existiendo porque siempre habrá un público que quiera consumir programación local. Lo que cambia es la forma.
—¿Y qué es lo que más te entusiasma de este nuevo escenario?
—Que el talento tiene muchas más posibilidades para escoger. Si tienes una idea que sabes que por determinado motivo no funcionaría en televisión abierta, hoy puedes llevarla al streaming, hacerla en YouTube, crear tu propio canal o buscar otra plataforma. Puedes comunicar aquello que realmente quieres comunicar. Si todo eso se maneja correctamente y con responsabilidad, me parece maravilloso. De pronto tienes un mundo enorme alrededor para poder expresarte.
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—¿Qué recuerdas de tus inicios en la televisión?
—Mis inicios realmente fueron en noticias. La primera vez que me senté frente a una cámara fue en Canal 7, en un noticiero, y después vino 90 segundos. Eso marcó mucho mi carrera porque nunca lo busqué. Yo creo bastante en el destino de las personas. Siento que cada uno viene con un camino que puede ir dirigiendo, del que incluso puede desviarse, pero que en algún momento encuentra su objetivo. Yo encontré el mío sin haberlo buscado. Nunca había pensado en dedicarme a esto. Y agradezco que cada uno de los pasos que he dado profesionalmente haya sido bastante seguro. Fui avanzando despacio, aprendiendo y tratando de absorber todo lo que cada oportunidad podía enseñarme.
—¿Cuál consideras que fue el primer gran salto de tu carrera?
—El talk show. Yo venía de hacer noticias durante varios años y me sentía muy cómoda allí. Si me decían que continuara haciendo un programa periodístico, era permanecer completamente dentro de mi zona de confort. Cuando apareció el talk show, fue casi volver a empezar. Grabamos un piloto y yo no sabía si podría hacerlo bien porque era totalmente diferente a lo que venía haciendo. Fue un reto muy fuerte. Pero justamente ese programa me permitió salir por primera vez de mi zona de confort y demostrarme que podía realizar otro tipo de conducción. Después aparecieron otras cosas. El talk show fue realmente una carrera para mí porque lo hicimos durante muchos años, no solamente en Perú, sino también para otros países de Latinoamérica y Estados Unidos.
—¿Qué significa para ti regresar a la Teletón después de tantos años y reencontrarte además con personajes de distintas generaciones?
—Ha sido precioso porque me he reencontrado con talentos que conocía y también he descubierto a muchos nuevos, especialmente influencers. Me ha encantado conocerlos. Además, esta vez hicieron algo que para mí fue especialmente importante: llevaron tanto a influencers como a talentos a conocer directamente el trabajo que realiza la Teletón. En mi caso viajé a Iquitos y Piura. Fueron viajes de ida y vuelta en el mismo día, pero el objetivo era que entendiéramos realmente qué existe detrás de la campaña. Porque la Teletón no es solamente aparecer en una pantalla y pedir dinero. Es entender qué ocurre con ese dinero.





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