El triste recuerdo de una época de terror en Cusco y Puno
Historia. En la región imperial Yeni Moreno Casa, recordó que perdió a sus dos padres en manos de Sendero Luminoso. En Azángaro- Puno aprovecharon que había rechazo a los hacendados y causaron muerte.
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Redacción Sur
La muerte de Abimael Guzmán, cabecilla del grupo terrorista Sendero Luminoso, ha reavivado en víctimas e historiadores lo que significó esta organización en las ciudades de Cusco y Puno. Cada región vivió de manera diferente el terrorismo.
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Una de las víctimas de Sendero habló sobre cómo perdió a sus seres queridos en Cusco.
“Me hubiera gustado (que Abimael Guzmán) viva más para que pague todas sus deudas con las víctimas”, es el sentimiento de Yeni Moreno Casa (35) que perdió a sus dos padres a manos de Sendero Luminoso en el distrito de Incahuasi (La Convención) hace más de 30 años.
Moreno Casa señala que la muerte de Abimael Guzmán ha sido un “pasaporte a un lugar tranquilo”, sin embargo, sus víctimas hasta el momento continúan sin superar el dolor que causó sus atrocidades, no solo en la provincia de La Convención, sino en todo el país.
Sin embargo, la víctima del terrorismo es clara en señalar que con la muerte de Guzmán no se acaba la ideología de Sendero Luminoso. Por ello hizo un llamado al Gobierno y a las autoridades a enfrentar esta situación para que nunca más se repita el tiempo del terrorismo.
Los olvidaron
Moreno Casa cuestionó al Gobierno peruano, por dejar en abandono a las víctimas del terrorismo. Señala que desde la década del 90, apenas se les dio una acreditación que las identifica como víctimas del terrorismo, pero nunca existió una verdadera atención.
“El Estado nos ha entregado una hoja de acreditación que nos reconoce como víctimas de la violencia terrorista, pero para mí esa hoja es una ofensa, pues no hubo reparación en salud, educación y otros”, refiere Moreno quien afirmó que apenas recibieron 10 000 soles.
Yeni Moreno Casa es actualmente parte de la dirigencia de la Asociación Regional de Afectados por la Violencia Política de Cusco (ARAVIPOC). Esta entidad agrupa a cientos de personas de las 8 provincias de la región Cusco, en las que el terrorismo se ensañó. Señala que según dicha organización en la región del Cusco hay más de 2 000 víctimas directas, desaparecidos y huérfanos, a causa del terrorismo.
A su turno, la Coordinadora Nacional de la Organización de Víctimas de Violencia Política del Perú (CONAVIP), Leonor Zaira, manifestó que a pesar de que hoy Abimael Guzmán está muerto, “las heridas están abiertas” y cree que el Gobierno aún no ha avanzado en la reparación de las víctimas.
Azángaro y Melgar sufrieron
El historiador Manuel Flores, recordó que Sendero Luminoso tuvo mayor presencia en los años 80 en la provincia de Azángaro y Melgar, donde incluso ejecutaron a autoridades locales. Según Flores, las acciones de entonces estuvieron dirigidas por el camarada Juan Carlos Olivares.
En tanto el antropólogo Felipe Yujra, recordó que el senderismo tuvo presencia porque en entonces en Puno había rechazo a los hacendados identificados como explotadores.
“En Puno más de cien personas perdieron la vida en distintos episodios. Cada acción tuvo enfrentamientos armados previos con las fuerzas armadas. Los campesinos incluso se sumaron a repeler lo ataques con apoyo del Ejército”, dijo.




















