Plantón para exigir exhumación de sus parientes fallecidos por COVID-19 enterrados en fosa común
Cerca de 400 víctimas del coronavirus fueron enterradas en cementerio COVID de Loreto, pero familias denuncian que sus ubicaciones son inciertas. En días de lluvia, el lugar se convierte en lodazal y la basura rodea el gran descampado.
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Con información de Julia Saldaña
Un grupo de unos 140 familiares de fallecidos por complicaciones asociadas al coronavirus llegaron hasta el cementerio COVID-19, ubicado en Iquitos, Loreto. Este es considerado como la mayor fosa común del país, pero allí fueron enterrados sus seres queridos, por ello realizaron un plantón para demandar que sean exhumados y, así, puedan darles un entierro digno.
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El cementerio dispuesto por las autoridades de salud para inhumar a los fallecidos por la COVID-19 está ubicado en el kilómetro 18 de la carretera Iquitos-Nauta, en Iquitos. Allí fueron enterrados cerca a 400 cuerpos que fueron entregados a la Dirección General de Salud Ambiental (Digesa) por el hospital, autorizados por sus familiares, según señaló el director de esa dependencia, Elvis Sandoval.
Sin embargo, Joaquín García, vocero de este grupo de familias, indicó que en el momento en el que falleció su familiar él estuvo buscando un ataúd para enterrar a su padre, pero finalmente fue llevado al referido cementerio, sin su autorización.
Los indignados familiares buscan exhumar a sus seres queridos y darles una cristiana sepultura, ya que hasta el momento desconocen la ubicación en la que fueron inhumados y no existe señalización clara.
“El que no ha vivido la crisis de Loreto, no entiende la situación. Era un momento dramático que nos llevó a tomar esas decisiones de entierros masivos, pero comparto la necesidad de la gente de tener a sus familiares. Yo también querría lo mismo si fuera un familiar mío”, señaló a Hildebrandt en sus Trece, el director de la Dirección Regional de Salud (Diresa) de Loreto.
Se supo que este lunes 29 de junio y mañana sostendrán reuniones, con el objetivo de llegar a un acuerdo con el área legal de la Digesa y la fiscalía.
Los familiares de los fallecidos señalaron que el gobierno regional busca darle al lugar donde fueron inhumados cerca a 400 cuerpos la condición legal de cementerio. De darse ello solo se podrían exhumar los cuerpos luego de un año y un día, después de enterrados.
“No creo que ningún hijo, ningún padre, ningún hermano quisiera que su familiar se encuentre en este lugar. Mi madre no tiene consuelo por no saber dónde está enterrado mi padre”, señala Joaquín García.





















