Fomento de la lectura
El Gobierno ha prolongado un año más la Ley del Libro con cierto apoyo a las pequeñas editoriales y dos transferencias.
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Por: Eduardo Ugarte y Chocano- Periodista
Uno. Con un decreto de urgencia, el Gobierno ha prolongado un año más la Ley del Libro con cierto apoyo a las pequeñas editoriales y dos transferencias, cada una de 16 millones de soles, al Ministerio de Educación para implementar bibliotecas escolares, y al de Cultura para realizar encuestas, investigación, ferias y estudios de la lectura y el libro, así como para proyectos de innovación que coordinará con el Ministerio de la Producción.
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Dos. El viernes, mientras se daba esta noticia, en el Manguillo de San Francisco —ese callejón que une la plaza San Francisco con el puente Grau—, en el ingreso a la feria permanente de artesanos del fundo El Fierro, luego de colocar la gerencia del Centro Histórico el código QR con la historia del edificio y volver a develar el ICOM Perú el escudo azul que lo identifica como monumento, se hizo la infaltable lectura de poemas de estas ceremonias.
Tres. Unimos los dos hechos porque el dinero transferido al Minedu y al Mincul es para las bibliotecas, la lectura, los libros y —la razón de esta columna— la innovación para el fomento de la lectura, de lo que es ejemplo el proyecto de la Biblioteca Municipal de Arequipa: “Lecturas públicas y memoria histórica de Arequipa”, que gestiona su director Rommel Arce Espinoza para realizarlas en calles y parques teniendo como lectores a los transeúntes, que fue lo que se hizo el viernes con artesanos y peatones.
Esta vez la lectura pública fue con la obra del poeta arequipeño Javier Rivera y, para exaltarla, se hizo con su presencia. Allí el autor, “exaltado” por la emoción, luego de leerla y escucharla en voz de desconocidos concurrentes, firmó autógrafos en las hojas que reproducen sus poemas; estas fueron repartidas —como parte del acto y como ya es costumbre— entre el variopinto público lector que las llevó de recuerdo.
Jóvenes y mayores pedían su papel y tomaban el micrófono, rodeaban al autor y comentaban los poemas. Luego, cuando se despidió Rivera, sin que se suspenda la lectura, una entusiasta señora gritó: “Viva Arequipa y sus letras”… y lo repitió.
COLOFÓN. En algunas de estas lecturas, varias personas han confesado que volvían a leer después de muchos años.
































