Poemas aderezados con picante del poeta Oswaldo Chanove

Después de algunos años de silencio, el poeta Oswaldo Chanove vuelve con esta obra. Comida, música y recuerdos: algunas migajas de El motor de la combustión interna.

Después de algunos años de silencio, el poeta Oswaldo Chanove vuelve con esta obra. Comida, música y recuerdos: algunas migajas de El motor de la combustión interna.

1. ÁTOMOS DELICIOSOS. 

Picantear en Arequipa es ingestión; pero antes, un ritual vespertino, cuando el sol comienza a hundirse en el occidente. Sentados en una banca de madera, respirando el fino hollín de la joncha, las papilas gustativas de los comensales esperan rendidas el ardor de esos aderezos con el consuelo de que un chorro de chicha apagará el incendio. Los fuegos volverán a prenderse con una copita de anís. Prende y apaga hasta el infinito. Oswaldo Chanove sabe bien de esas sensaciones y digestiones. La levadura, el vapor/ las arriñonadas bacterias/ Todo (todo) se agita/ La olla de la gran mazamorra/ su discurso es una masticada hilera de palabras ("Átomos deliciosos"). 

 A los cinco años de edad, este poeta nada ermitaño para estas artes ya sabía de El gato negro, una picantería ubicada cruzando el puente Bolognesi, donde preparaban papas rellenas con huevos y carnes. Como fieles feligreses a su templo, su familia, no había domingo que no esté en una picantería. Toda esa experiencia vital Chavone —definido por Mario Montalbetti como el poeta más importante del Perú— la vuelca en su último poemario: El motor de la combustión interna, editado por el Fondo de Cultura Económica y la Biblioteca Mario Vargas Llosa. Este abre sus páginas con Átomos deliciosos, una oda intelectualizada y abstracta de lo que gusta tanto: comer picantes en esos templos tiznados por el sahumerio llamado fogón.

2. LIKE a ROLLING STONE

Hace cuatro años, me lo dijo en una entrevista remojada con un tinto áspero: “Sería revolucionario que le den el Nobel a Bob Dylan”. No pasó mucho tiempo y el bardo de la canción popular recibió el máximo galardón de la Academia Sueca, premio a su poesía de alta calidad. Chanove ama a Dylan. Descubrió su música a la vejez. En su poemario, hay una versión propia de Like a rolling stone, una de las clásicas del norteamericano. Ya no hay furor a la hora que abres la puerta/ Ni música/ Ni te importa mendigar un like en este facebook (Like a rolling stone). Cita al facebook en estas líneas, pero ni tiene cuenta en dicha red social. “Tenerlo sería estar en una fiesta permanente”, dice. Sin embargo, Chanove ve con curiosidad las nuevas plataformas digitales. Le llama la atención el lenguaje de los internautas, cómo lo deforman. Dice que eso enriquecerá las maneras de crear literatura. “Los poetas somos los matemáticos del lenguaje. Mucha gente está experimentando, pero aún sin resultados de alto nivel. Es fácil hacer chistes, pero eso no es poesía”.

3. El HÉROE Y SU RELACIÓN CON SU HEROÍNA

En la presentación del libro, Rocío Silva Santisteban comentó sobre la ambigüedad del título de este poema. ¿La adicción por una mujer o la droga? Parece lo primero, pero lo cierto es que El héroe y su relación con la heroína es una pieza inacabada. Fue publicado en su libro debut (1983). En El motor de la combustión interna, Chanove lo replantea con una locación muy arequipeña. “Nos conocimos en un recodo de la calle San Francisco… Robamos el viejo carro de tu padre y apuntamos directo a la Variante de Uchumayo…".    Chanove fue trotamundos. Vivió en Costa Rica, Chile y Estados Unidos. En los últimos años, prefirió afincarse en su natal Arequipa, aparentemente su último paradero. No le interesa viajar. Montalbetti ha dicho: "Chanove es un exiliado en Arequipa". Le encanta la ciudad, recorre sus calles una  vez a la semana a la caza de recuerdos, pero no es la ciudad de antes. Crece de forma enloquecida y sus autoridades hacen poco por ordenarla, finaliza. 

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