Última medición: en solo cuatro años, nueve cordilleras han perdido 391 glaciares

Calentamiento global. Aumento de la temperatura del planeta ha ocasionado la extinción de nuestras cumbres nevadas. En 54 años, Perú ha perdido más de la mitad de su superficie glaciar. Hoy solo quedan 18 cordilleras; la Volcánica fue la última en desaparecer. De seguir la tendencia, al 2021 tendremos una menos.

22 Jul 2018 | 6:10 h

Calentamiento global. Aumento de la temperatura del planeta ha ocasionado la extinción de nuestras cumbres nevadas. En 54 años, Perú ha perdido más de la mitad de su superficie glaciar. Hoy solo quedan 18 cordilleras; la Volcánica fue la última en desaparecer. De seguir la tendencia, al 2021 tendremos una menos.

El aumento de la temperatura del planeta, ocasionado por diversos factores, como la contaminación ambiental, sigue reduciendo nuestras reservas de agua dulce. De acuerdo a la última medición realizada por la Autoridad Nacional del Agua (ANA), entre el 2014 y el 2018, es decir, en los últimos cuatro años, nueve de las 18 cordilleras que tiene el Perú han perdido 391 glaciares.

"Lamentablemente, las mediciones siguen arrojando un balance negativo. En estas nueve cordilleras nevadas hubo una pérdida de 90.80 km2 de superficie glaciar entre el 2014 y 2018, esto significa que el porcentaje de retroceso glaciar se incrementó en un 8,26 %", explicó a La República Nelson Santillán Portilla, responsable de Glacires y Lagunas de la Dirección de Calidad y Evaluación de Recursos Hídricos de la ANA.

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Las cadenas montañosas con cobertura glaciar evaluadas por la ANA fueron la cordillera Blanca, Huallanca, Huayhuash, Raura, Huaguruncho, La Viuda, Central, Huaytapallana y Chonta; todas ellas situadas en zonas altoandinas del norte y centro del país, en las regiones de Áncash, Lima, Huánuco, Pasco, Junín, Huancavelica, Ayacucho e Ica. Ellas perdieron entre seis y 169 glaciares cada una (ver infografía).

Se debe precisar que, de acuerdo a lineamientos internacionales, para que una cumbre nevada sea considerada glaciar debe tener como mínimo 5 mil metros cuadrados de superficie blanca perpetua. Y aunque la cordillera Chonta perdió solo 25 glaciares entre el 2014 y el 2018, es la que atraviesa la situación más crítica de este grupo de cordilleras nevadas, ya que, de acuerdo a la ANA, solo le queda el 2,13 % de la cobertura glaciar que un día tuvo.

Las otras cordilleras

Pero eso no es todo. De acuerdo con el último inventario de glaciares, publicado hace unos meses por el Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña (Inaigem), entre 1962 y 2016, es decir, en 54 años, Perú ha perdido 1.285 km2 (53,56%) de su blanca extensión, es decir, más de la mitad de su cobertura glaciar.

Esta superficie es tan grande que supera en tamaño a todos los glaciares que tienen países como Ecuador, Colombia y Venezuela juntos.

Esta dramática situación se ve reflejada en la pérdida de cordilleras glaciares. De las 20 cadenas montañosas que tuvimos, hoy solo quedan 18.

La primera ‘víctima’ del cambio climático fue la cordillera El Barroso, que estaba en la sierra de Tacna. Para 1970 sus picos ya no tenían hielo.

Los estudios realizados por el Inaigem nos permiten saber que la cordillera Volcánica, situada entre la parte media de Arequipa y Moquegua, que en su último registro tenía menos de 1 km2 de extensión, hoy ya no existe.

"La cordillera Volcánica tenía glaciares hasta el 2009, pero después de esa fecha se derritieron todos. En esa cordillera se encuentran conos volcánicos como el Misti, Chachani, Sabancaya, entre otros, que ahora solo se pintan de blanco cuando nieva", explica Benjamín Morales Arnao, presidente ejecutivo del Inaigem.

Pero, ¿qué originó la pérdida de esta cordillera? Según el especialista, la principal razón de su desaparición "son justamente los volcanes".

"Esta cordillera se derritió más rápido por las cenizas volcánicas que emitieron los macizos en actividad. Todos ellos en su momento comenzaron a botar fumarolas y cenizas que al caer sobre los glaciares aceleraron el proceso de fusión", añade Morales Arnao.

La pérdida de un glaciar significa también la pérdida de vida, pues la disminución o desaparición de una montaña nevada no solo afecta culturalmente a las comunidades altoandinas, sino también las vuelve más vulnerables a los cambios climáticos que ya afrontan la consecuencia del calentamiento del planeta.

Sin los aportes de los glaciares durante la temporada seca, cuando las lluvias se ausentan, la vida en las montañas y también en las ciudades que dependen del agua que almacenan, corre peligro.

Otras cuatro agonizan

De seguir la tendencia actual de retroceso, el Perú llegaría al Bicentenario de su Independencia con una cordillera menos: La Chila, y para el 2024 se agotarían tres nuevas reservas hídricas: Chonta -antes mencionada-, La Viuda y Huanzo. Eso quiere decir que sin ellas, y sin obras de represamiento, la falta de agua será un problema recurrente en el país.

"El Gobierno debe atender este problema y priorizar sus inversiones pues lo principal es el agua. La inversión tiene que estar canalizada hacia las cabeceras de cuenca, sobre todo en cordilleras que tienen un periodo de extinción acelerado", enfatiza Morales.

201 lagunas se formarán en todo el país

El retroceso de los glaciares conlleva a su vez a la formación de nuevas lagunas en embalses naturales cercanos a los nevados. Si bien esta situación podría brindar oportunidades a las localidades altoandinas debido al almacenamiento del recurso, esto también significa un gran reto en la gestión de desastres, pues de ubicarse en la parte alta de una cuenca podrían repetirse tragedias como la de Huaraz y Yungay.

Un reciente trabajo de modelamiento del Proyecto Glaciares+ ha permitido conocer que en las próximas décadas, en el país se formarán al menos 201 nuevos cuerpos de agua. ¿Cómo estarán distribuidos? Más de 50 aparecerán en la zona norte, 38 en el centro, 67 entre el centro y sur, y 42 al sur del Perú. De ellas, 133 ya se encuentran en proceso de formación.

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