Turismo en Apurímac: todos los caminos llevan al nevado de Ampay

Es uno de los atractivos naturales más importantes de la región. Ascender a sus encantos no es imposible, sino todo lo contrario. Varias posibilidades tienen quienes desean conocer esta región.

Es uno de los atractivos naturales más importantes de la región. Ascender a sus encantos no es imposible, sino todo lo contrario. Varias posibilidades tienen quienes desean conocer esta región.

Escribe: Hugo Grández. Fotos: Yésica Quispe

El nevado Ampay es el Apu de Abancay, una de las siete provincias de la región Apurímac. Su altura supera los 5 mil 200 msnm y es considerado por los lugareños como el guardián de la ciudad. Su extensión supera las 3 mil 600 hectáreas protegidas por el Estado, ya que desde el 23 de julio de 1987 tiene la condición de Santuario Nacional. Y no piense que todo él está cubierto de hielo. No. Sus faldas albergan una vasta riqueza natural, animal y vegetal que no puede dejar de visitar.

Ascender no es nada difícil. Por el contrario, hay varias formas para hacerlo. Una posibilidad es realizar toda la ruta caminando. Esta se inicia, si así lo desea, el mismo centro de la ciudad. Sube por la avenida Cusco y su prolongación hasta llegar a la curva donde se ubica “El Arco”. De allí, se sigue hasta cruzar los sectores de Maucacalle y Sahuanay del distrito de Tamburco. Son 40 minutos de caminata hasta llegar al primer punto denominado “la estación de visitantes”, la zona de ingreso al santuario.

Otra opción para llegar hasta aquí es tomar un taxi. Desde cualquier punto de la ciudad y por aproximadamente quince soles pueden llevarlo hasta la misma “estación”. Ya allí, hace el pago de la cuota de ingreso de 11 soles y puede continuar con esta aventura.

Luego, puede continuar el ascenso. Hay un solo sendero, así que no hay forma de perderse. La subida la hará a través del impresionante bosque de intimpas o “árbol del sol”. Es considerada la parte más valiosa de Santuario, son unas 600 ha de bosque puro. Caminará por allí unos noventa minutos y llegará a la primera laguna, Angasq’ocha o conocida también como laguna pequeña. Allí ya estará usted a 3 mil 320 msnm.

Puede descansar, comer y beber algo. O de pronto, terminar allí esta ruta. Pero si decide continuar con el ascenso, debe hacerlo tomando la margen derecha de la pequeña. Será una caminata de dos horas más, aproximadamente, y llegará a la laguna Uspaq’ocha, conocida también como laguna grande. Aquí ya estará a 3 mil 830 msnm.

Llegar a la segunda laguna le habrá permitido ver la majestuosidad del Ampay. El blanco del nevado lo asombrará, pero también una gran diversidad de flora y fauna, como lo refiere la bióloga apurimeña, Yésica Quispe.

“En el Santuario Nacional de Ampay se puede encontrar con venados de cola blanca, zorros andinos, vizcachas, tarucas y más de 170 especies de aves. Solo de picaflores podrá identificar hasta 24 especies, además de los bosques de árboles enanos de Chuyllur y Chachacomo, y mucho más”.

Solo para valientes

Pero, si desea llegar más alto, una tercera ruta lo llevará hasta la zona de Karkatera. Puede llegar en una movilidad por unos 50 soles. De ahí, empezará la caminata de subida hasta el abra del nevado. Justo antes de llegar al abra contemplará la laguna Wilcaq’ocha. Serán unas ocho horas de ascenso hasta llegar a los 4,630 m.s.n.m. La vista simplemente será espectacular. Y para bajar, bastará seguir la ruta hasta la laguna grande y seguir el sendero de descenso hasta el mismo ingreso al Santuario. Unas cuatro horas de bajada.

¿Camping? Claro. En cada una de las lagunas hay zonas afirmadas para descansar, contemplar la naturaleza y alimentarse. Pero, debe llevar consigo lo que vaya a consumir, pues no hay expendio de comidas. Recomiendan agua, frutas, pan o conservas. No hay basureros, así que debe regresar con todo lo que subió. También puede acampar, pero no se permiten fogatas. Tampoco pelotas o mascotas. Una cocinilla lo ayudará a abrigarse y calentar algún alimento.

Como ve, la aventura lo espera en la capital de Apurímac. Decídase y tómese un tiempo para disfrutar de una de las maravillas naturales del Perú. El Santuario Nacional de Ampay lo espera.

Datos claves

La Asociación Apu Ampay ofrece servicio guiado al Santuario Nacional de Ampay: 40 soles hasta la primera laguna y 70 hasta la segunda. Pueden contactarse con Martha Contreras al teléfono 978093391.

En Abancay no puede dejar de visitar La Casa Haciencia Illanya, herencia colonial muy bien conservada, a 15 minutos del centro. Otra opción es el Puente Colonial Pachachaca, el mismo que es descrito por José María Arguedas en “Los Ríos Profundos”, a unos 25 minutos de la ciudad.

También puede visitar la Fábrica de Caña, muy cerca al Puente Pachachaca. Allí puede tomar una chicha de caña o “cambray” u otros derivados de la caña. Claro, también puede comprar algunas botellas para llevárselas a casa.

Para saciar el hambre, no debe dejar de comer el tallarín de casa con estofado de gallina y su qapchi de chuño. Y si le provoca un gustito nocturno, visite el Parque Ocampo a tres calles de la Plaza de Armas. Una mazamorra de calabaza, chicha blanca, refresco de cebada o unos espectaculares anticuchos lo esperan.

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