El martes 12 de abril, se elige un nuevo fiscal de la Nación

9 Abr 2011 | 5:32 h

Entre José Antonio Peláez y Pablo Sánchez Velarde. La elección estará a cargo de la Junta de Fiscales Supremos, que tiene cinco miembros. El cargo se ejerce por 3 años y se puede reelegir por 2 años más.

César Romero C.

Este martes 12 de abril, la Junta de Fiscales Supremos elegirá un nuevo fiscal de la Nación, al estar próximo a concluir el mandato de la doctora Gladys Echaíz Ramos.

Los candidatos son los fiscales supremos P ablo Sánchez Velarde y José Antonio Peláez Bardales . La Junta tiene cinco miembros: Echaíz, Sánchez Velarde, Peláez Bardales, Carlos Ramos Heredia y Gonzalo Chávarry Vallejos.

Hasta hace dos meses, por un acuerdo interno para que prevaleciera la antigüedad en dicha elección, el nuevo fiscal de la Nación debería ser Sánchez Velarde y dentro de tres años, Peláez.

Historia familiar

Sin embargo, José Peláez no quiere esperar y pretende aprovechar el nombramiento de los dos nuevos fiscales supremos para desconocer el acuerdo interno, pues la ley solo habla de la elección por la Junta.

Además, el cargo se ejerce por tres años, con posibilidad de una reelección por dos años más. Si espera tres años, Peláez no completaría su periodo porque se jubila en los dos años siguientes, el 2016.

Pero, para diversos fiscales también habría otros intereses menos personales en juego.

Resulta que los nuevos fiscales supremos, Ramos Heredia y Chávarry Vallejos, fueron nombrados cuando el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) era presidido por el abogado Edmundo Peláez Bardales, hermano de José.
Por eso en los pasillos del Ministerio Público, se sospecha que Ramos y Chávarry podrían haber logrado su nombramiento con la consigna de apoyar a Peláez como nuevo Fiscal de la Nación.

Esta suposición se alimenta en el hecho de que desde su ingreso a la fiscalía suprema, ambos han secundado las propuestas de Peláez.

Así, 1) los tres se opusieron a nombrar al representante titular de la fiscalía ante el Jurado Nacional de Elecciones, lo que hubiera reducido la Junta a solo cuatro miembros, 2) propusieron y nombraron a Máximo Herrera Bonilla ante el CNM y 3) Peláez y Ramos resultaron nombrados ante la Academia de la Magistratura.

Apoyo político

Adicionalmente, se dice que Peláez Bardales contaría con el beneplácito del saliente gobierno de Alan García. Otro de sus hermanos, Eduardo Peláez Bardales, es congresista y militante aprista. García y sus colaboradores promoverían su elección como un escudo frente a las denuncias que podría promover un nuevo gobierno o el renovado Congreso.

Por eso, la postulación de Peláez genera suspicacias entre sus colegas. Además, dicen, sus decisiones al frente de la institución, aun cuando estuvieran arregladas a la ley, siempre se interpretarían a la luz de su vínculo familiar con el aprismo, con la consiguiente afectación a la imagen de independencia del Ministerio Público.

Peláez Bardales, Ramos Heredia y Chávarry Vallejos niegan cualquier consigna extrajurisdiccional. Ramos y Chávarry dice que su nombramiento fue por mérito propio y sin condicionamientos.

Además, a través de sus colaboradores, los nuevos fiscales supremos dicen que la coincidencia con Peláez en algunos temas vistos por la Junta es circunstancial y no condiciona su voto para la elección del fiscal de la Nación.

El fin de la hegemonía de las mujeres fiscales

Esta elección también significará el fin de la hegemonia de las mujeres al frente del Ministerio Público. Desde 1992, el Ministerio Público siempre estuvo dirigido por una mujer: Blanca Nélida Colán, Nelly Calderón, Adelaida Bolívar y hoy Gladys Echaíz se sucedieron en el cargo.

En 1998 hubo un paréntesis con la elección del doctor Miguel Aljovín Swayne, pero en la práctica, y debido a su avanzada edad, su despacho era atendido por su esposa, mientras que Colán mantenía el poder absoluto al frente de la Comisión Ejecutiva del Ministerio Público.

La doctora Gladys Echaíz Ramos podría buscar una reelección por otros dos años, pero anunció que no lo hará porque no cree en las reelecciones. Ella continuará en la Junta.

José Antonio Peláez tiene como mejor carta de presentación haber estado al frente del equipo que acusó al ex presidente Alberto Fujimori, en el juicio que terminó con su condena a 25 años de cárcel.

En tanto, Pablo Sánchez dirigió el sistema anticorrupción tras la caída del gobierno fujimorista, antes de ascender como fiscal supremo el año 2005. En ese cargo dirigió las principales investigaciones a la red de corrupción de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos por corrupción y violación de Derechos Humanos.

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