José Jerí normaliza reuniones clandestinas y sigue el camino de Boluarte y Castillo
La reunión ocurrió el 26 de diciembre y, aunque la versión oficial indica que se trató de la organización del Día de la Amistad Perú-China, no figura en la documentación oficial del gobierno.
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El presidente José Jerí volvió al centro de la polémica tras revelarse que sostuvo una reunión nocturna sin registro oficial. No es la primera vez que estas cuestionadas prácticas ocurre, pues en gobiernos recientes como los de Dina Boluarte y Pedro Castillo ocurrieron casos similares.
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El reportaje, que fue tema en medios y redes, mostró imágenes de Jerí llegando cubierto con una capucha a un local en el distrito de San Borja, acompañado únicamente por personal de seguridad, para sostener un diálogo con Zhihua Yang, gerente general de Hidroeléctrica América S.A.C., compañía que posee la concesión del proyecto Hidroeléctrica Pachachaca 2, en la región Apurímac y empresario vinculado a compañías que han contratado servicios asociados con el entorno de Nicanor Boluarte.
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La reunión, ocurrida la noche del 26 de diciembre, habría durado alrededor de hora y media en un edificio en el que funcionan varias empresas de origen chino. Según la versión oficial de Presidencia, el motivo del encuentro fue conversar sobre la organización del Día de la Amistad Perú-China, fecha establecida por ley para celebrarse el 1 de febrero de cada año. A pesar de ello, el hecho de que no conste en el portal de Transparencia como reunión oficial despertó los cuestionamientos.
En conferencia de prensa, tras la difusión de las imágenes, el mandatario buscó relativizar el problema. “Conversando ayer con mi equipo y recuerdo la frase que siempre digo ‘no hagas cosas buenas que parezcan malas’ (…) eso por el reportaje de ayer que sacaron en torno a una visita nocturna mía. Sobre ello hay una cosa muy sencilla, sabemos que tenemos malos precedentes y mi dinámica seguirá siendo la misma: mitad de tiempo en oficina y mitad de tiempo en calle, tengo que salir e interactuar. Yo salgo de madrugada, tarde o noche según lo que diga mi instinto, pero es cierto que con antecedentes se pueden entender de manera incorrecta. Pero no es así”, sostuvo.
Con esa explicación, Jerí minimiza la importancia de consignar los encuentros que tenga en los canales oficiales, y los usuarios en redes sociales lo han interpretado como una defensa de acciones similares a lo que se considera 'normal' en los modos de ejercer el cargo, pese a las exigencias que deber en cuestión de transparencia y rendición de cuentas.
El politólogo Alejandro Godoy advirtió sobre los riesgos institucionales de este tipo de conductas. "Se trata de un efecto perjudicial. Las reuniones que tiene el Presidente de la República, siendo el más alto funcionario del país, deben realizarse en Palacio de Gobierno, con registro oficial. Realizarlo en un restaurante de comida china, fuera de horario laboral y en forma subrepticia da pie a suspicacias. La investidura y la probidad del mandatario deben probarse a cada momento", señaló para este medio.
Cabe recordar que durante el gobierno de Dina Boluarte, el medio Ojo Público señaló que al menos 18 reuniones con gobernadores regionales no figuran en el reporte oficial del Despacho Presidencial. Entre los gobernadores con encuentros no reportados figuran Wilfredo Oscorima (Ayacucho), Zósimo Cárdenas (Junín) y César Acuña (La Libertad), este último aliado político de Boluarte. Las investigaciones periodísticas compararon registros de agenda con los libros de visita y encontraron discrepancias que sugieren que varias reuniones no fueron registradas formalmente, pese a que hay evidencia fotográfica y menciones en redes oficiales del Ejecutivo.
En algunos casos, como el de Cárdenas, el propio gobernador negó haber sostenido reuniones sin registro con la presidenta, pese a la evidencia fotográfica que lo mostraba en actos oficiales junto a Boluarte sin constar en el portal de Transparencia.
Pero Boluarte no fue la única. Antes de ese periodo, el gobierno de Pedro Castillo también fue cuestionado por encuentros considerados no oficiales. Cuarto Poder mostró que Castillo mantenía reuniones en su casa particular en Breña, fuera de Palacio de Gobierno y sin registros oficiales de ingreso.
En esos encuentros nocturnos, a los que acudían empresarios, funcionarios y otras figuras, el presidente fue captado saliendo e ingresando en diferentes horas, lo que también despertó los cuestionamientos sobre la transparencia de esos contactos.
"Como jefe de Estado, no avalo ningún favorecimiento a ninguna empresa ni persona en particular. Exhorto a las autoridades a que, si hubiese pruebas de algún indicio de corrupción durante mi gestión, realicen su trabajo para esclarecer los hechos bajo el marco de la ley”, publicó Castillo en sus redes sociales luego de la emisión de aquel reportaje.
En esa misma línea, el politólogo Alejandro Mejía sostiene que lo ocurrido con Jerí no puede analizarse al margen de los antecedentes ocurridos,
"La falta de transparencia y la informalidad se ha convertido en prácticas recurrentes que vienen afectando la imagen de la máxima investidura del Estado. Desde Castillo que convirtió a Sarratea en una oficina paralela de Palacio y donde se gestaban diversos actos ilícitos, hasta Dina Boluarte que dispuso eliminar registros de visitas en Palacio alterando los protocolos existentes, el presidente Jerí parece seguir la misma línea de mantener ese tipo de “encuentros secretos”, declaró.
"A Jerí se le olvida que muy a parte de ser presidente, es un servidor público y se rige bajo La Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública que es clara al determinar que la agenda presidencial debe ser de conocimiento público, a fin de evitar irregularidades y actos de corrupción en el ejercicio del cargo. En ese sentido, el argumento de que fue una reunión para ver celebraciones del Día de la Amistad Perú y China, claramente pudo realizarse de acuerdo a los protocolos existentes en Palacio", agregó.
Los antecedentes de Boluarte y Castillo muestran que la informalidad en el ejercicio del poder y la falta de transparencia en la agenda presidencial han sido algo recurrente en nuestros gobernantes. Por eso lo ocurrido con Jerí pone en cuestión el tema de si estamos avanzando a estándares más adecuados de rendición de cuentas o, por el contrario, se está haciendo familiar una práctica que normaliza la poca transparencia.
























