El vocal Ad Hoc

Evitar un episodio ultracorrupto en el caso de la casación presentada por Keiko Fujimori.

Evitar un episodio ultracorrupto en el caso de la casación presentada por Keiko Fujimori.

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El programa Cuarto Poder ha difundido varios audios que evidencian una relación cercana del vocal supremo Aldo Figueroa con el expresidente de la Corte Superior del Callao Walter Ríos, activo operador del grupo criminal ‘Los Cuellos Blancos del Puerto’, hoy en prisión.
En los audios, Figueroa incurre en la conducta típica del tráfico de influencias. El registro indica que este vocal conversa con Ríos sobre una abogada que recomienda y que efectivamente fue colocada a su pedido como jueza supernumeraria en dicha corte de justicia. Otro diálogo es aún más revelador: Ríos y Figueroa acuerdan un encuentro con el empresario Mario Mendoza, actualmente detenido a causa de su pertenencia a este grupo delictivo, y que, gracias a ello, y a ser considerado “el octavo consejero” en el extinto Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), participaba en el nombramiento de jueces y fiscales.

De por sí, estas son conductas dolosas de un juez, más aún del nivel que ostenta Figueroa. Se agrava este proceder por el hecho de que este vocal es integrante de la Sala Penal Permanente de la Corte Suprema que decidirá sobre el recurso de casación presentado por la lideresa de Fuerza Popular, sentenciada a 36 meses de prisión preventiva, principalmente por obstruir las investigaciones que le atañen.

No es difícil advertir que el caso se acerca a un episodio ultracorrupto si no se impone una cuota mínima de decencia. Figueroa, relacionado con los detenidos Ríos y Mendoza, está igualmente relacionado con la detenida Fujimori, ya que esta es partícipe y protegida del mismo grupo, de lo cual existen evidencias abundantes, como los chats del grupo ‘La Botica’, los audios difundidos desde el 7 de julio pasado y las revelaciones de varios colaboradores eficaces que han aportado datos sobre las gestiones y encuentros entre Fujimori y el exvocal César Hinostroza, entre otros. Al juzgar el pedido de libertad de la lideresa de Fuerza Popular, Figueroa se estaría juzgando a sí mismo y al grupo al que está asociado. Y nadie puede ser juez y parte.

La presencia del cuestionado vocal en la diligencia de este caso sería escandalosa. Son atendibles los pedidos para que se inhiba, una figura completamente legal y atendible para un magistrado que ha perdido toda presunción de idoneidad e imparcialidad. Es tan necesario este retiro luego de escuchar a los parlamentarios fujimoristas que se han constituido en una barra brava del magistrado y le piden no apartarse del caso. Es el mismo grupo que hace poco archivó la denuncia constitucional en su contra.

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