Víctor García Toma: “Fernando Zavala se está sacrificando por las políticas de Estado”

Entrevista a Víctor García Toma. Abogado constitucionalista. Ministro de Justicia durante el segundo gobierno de Alan García.

Entrevista a Víctor García Toma. Abogado constitucionalista. Ministro de Justicia durante el segundo gobierno de Alan García.

Tras la cuestión de confianza solicitada por el primer ministro, Fernando Zavala, el constitucionalista Víctor García Toma explicó los posibles escenarios que traería la eventual censura del gabinete ministerial, y analizó cómo afectaría la decisión del Congreso al sistema político peruano.

¿Qué antecedentes existen sobre el rechazo a una cuestión de confianza?

Esta es una situación inédita. La cuestión de confianza es históricamente nueva. Comienza en la Constitución del año 79, hay un reajuste en la del año 93, pero no existe antecedentes sobre esta materia en el pasado constitucional reciente.

¿El pedido de la cuestión de confianza denota necesariamente una crisis ministerial?

El presidente del Consejo de Ministros entiende que no puede cumplir cabalmente sus funciones, y que estos actos de obstruccionismo afectan la gobernabilidad. Para zanjar este conflicto con el Legislativo, plantea una cuestión de confianza. Si esta se niega, se produce la crisis total y los ministros deben renunciar. Este segundo gabinete estaría mucho más protegido que el anterior.

Porque el presidente Kuczynski tendría la facultad de disolver el Congreso...

Si le niegan el voto de investidura al segundo gabinete, el presidente no está obligado, pero está facultado para cerrar el Parlamento. Entramos en una suerte de pulseo político.

En caso de que no le renueven la confianza a Fenando Zavala, ¿él podría retornar al gabinete en otro ministerio?

Él podría encargarse de otro ministerio. Sí, claro.

¿Y Marilú Martens?

No podría continuar en el Ministerio de Educación por una razón muy sencilla. Este pedido de confianza está atado a una decisión previa del Congreso, que es la moción de censura. Zavala no podría ser primer ministro y Martens ya no podría ser ministra de Educación. Si el presidente pone a Martens en otro ministerio, eso ya sería para provocar.

¿En qué quedaría la moción de censura contra Martens, si le renuevan la confianza a Zavala?

Ya no seguiría en pie la censura a Marilú Martens porque con la cuestión de confianza se está planteando no censurar a la ministra. La cuestión de confianza es para todo el gabinete, afectaría a todos.

En la carta que envía Zavala a Luis Galarreta, presidente del Congreso, para pedir la cuestión de confianza, habla sobre defender lo hecho en materia de Educación. Si no le renuevan la confianza, el Parlamento estaría rechazando las medidas del Gobierno en este sector...

Así es, como corolario de otras medidas de obstrucción en otras áreas del Poder Ejecutivo.

¿Fue una decisión acertada presentar una cuestión de confianza?

Si se tratara solo del caso de la ministra Martens, yo votaría a favor de la moción de censura; sin embargo, el tema tiene que ver, según el Gobierno, con el comportamiento que ha tenido la mayoría del Congreso a lo largo de estos meses, por este doble rasero para prolongar innecesariamente esta crisis. Mientras todos los partidos estaban jugado a favor de la gobernabilidad, algunos parlamentarios de Fuerza Popular jugaban abiertamente para que no hubiese una solución. No es que Zavala se sacrifique en defensa de Martens, sino de un conjunto de políticas de Estado, que incluye algunas áreas del sector Educación.

¿Considera que la cuestión de confianza podría profundizar la tensa relación que ya existe entre el Ejecutivo y el Legislativo?

Entramos a una etapa de reflexión, estamos en una precrisis del gabinete. Aquí más que astucia política, más que fuerza, lo que se requiere es inteligencia para encontrar una salida que permita que no se resquebraje el sistema político.

La cuestión de confianza es entendida por muchos como una muestra de que el Gobierno no se deja dominar por el Congreso...

Exacto, eso es lo que está planteando el ministro Zavala. Más allá del caso de Marilú Martens, debe entenderse en ese sentido, como un gesto político.

Si la mayoría parlamentaria decide no renovar la confianza a Fernando Zavala, ¿en qué medida podría esto afectar al fujimorismo?

Nos acercaríamos a la posibilidad de que el presidente pudiera plantear una disolución del Congreso. Eso le da una herramienta, una suerte de mayor capacidad de negociación política. El Poder Ejecutivo entiende que ya existe una crispación política.

En un panorama donde un segundo gabinete no cuente con la confianza del Parlamento, ¿Kuczynski sería capaz de cerrar el Congreso?

No sería una situación deseable. Debería buscarse el camino de que ni siquiera se le negara la confianza a este gabinete, debiéramos buscar un mecanismo que permita que esta situación se distienda. Lo importante aquí no es si el gobierno es fuerte o débil, sino que necesitamos que nuestro sistema político no se quiebre, para eso se requiere un entendimiento entre el Ejecutivo y el Legislativo, eso es claro.

Rechazar la cuestión de confianza sería perjudicial tanto para el Gobierno como para el fujimorismo...

Sí. El presidente puede cambiar el gabinete en cualquier momento, pero no en estas circunstancias. Si el desenlace fuera la no renovación de la confianza, sería una buena oportunidad para que el mandatario pueda generar un gabinete con otras características, dejar de lado lo técnico, en momentos donde se necesita lo político. De que el Ejecutivo necesita operadores políticos, los necesita, y con carácter de urgencia. Lo importante es que ojalá no se produzca este debate, no hay que perder la esperanza y la expectativa de poder evitar este escenario.

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