Canadá desafía las amenazas de Washington y se encamina hacia una alianza inédita con la Unión Europea
Mark Carney defendió una nueva relación entre Canadá y la Unión Europea para ampliar la cooperación más allá del comercio, pese a las advertencias de Donald Trump sobre posibles represalias contra el bloque.

Canadá respaldó una nueva alianza con la Unión Europea, pese a las amenazas de Donald Trump de imponer aranceles elevados o incluso cortar el comercio con el bloque si considera que el acercamiento constituye un “acto hostil”. El primer ministro Mark Carney defendió una mayor cooperación entre Ottawa y Bruselas como una vía para fortalecer su autonomía estratégica.
Durante su intervención en Estrasburgo, Carney aseveró que Canadá y Europa comparten valores y necesitan reforzar sus vínculos ante un escenario internacional más inestable. Asimismo, sostuvo que la futura asociación no busca crear una potencia rival, sino aumentar la capacidad de ambas partes en la protección de sus mercados, su soberanía y democracias.
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Canadá busca autonomía estratégica junto a Europa
La propuesta contempla ampliar la relación existente más allá del comercio. Carney planteó una cooperación en minerales críticos, industria de defensa, inteligencia artificial, computación, seguridad energética, espacio y sistemas de pagos.
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El primer ministro también propuso facilitar los contactos entre ciudadanos. En particular, pidió que Canadá participe en Erasmus+, el programa europeo de intercambio educativo, y en la próxima generación de Horizon, destinada a financiar investigación científica.
Ottawa también ofreció a Europa un papel mayor en el suministro de gas natural licuado e hidrógeno. Carney defendió además un comercio digital más fluido para bienes no agrícolas y servicios, junto con mayores oportunidades enfocadas en que jóvenes de ambos lados del Atlántico puedan vivir, trabajar y estudiar.
“Este es un momento en el cual hacer de Canadá un país más fuerte, más soberano, más independiente, más próspero y más sostenible”, afirmó ante los legisladores europeos.
La relación comercial ya cuenta con el CETA, acuerdo que eliminó casi todas las tarifas entre ambas economías. Según la Comisión Europea, el intercambio de bienes y servicios superó los 130.800 millones de euros el año pasado y aumentó más de 80% en la última década.
Trump amenaza con aranceles por el acercamiento
Donald Trump cuestionó la iniciativa de Bruselas y calificó de “ridículo” el planteamiento de convertir a Canadá en miembro asociado de la Unión Europea. El presidente estadounidense advirtió que Washington podría responder con “aranceles muy elevados” o dejar de comerciar con Europa.
Luego añadió que, si la iniciativa se realiza “de buena fe”, su reacción podría ser distinta.
La advertencia se produjo en medio de la guerra comercial que enfrenta a Estados Unidos con Canadá y de las disputas arancelarias entre Washington y Bruselas.
“No buscamos el poder para dominar a otros. Al contrario, buscamos la resiliencia con el objetivo de que nadie pueda controlar nuestros mercados abiertos, menoscabar nuestra soberanía, amenazar la integridad territorial o socavar nuestras libertades”, sostuvo por su parte Carney.
La UE plantea un inédito estatus de miembro asociado
Ursula von der Leyen propuso que Canadá se convierta en el primer “miembro asociado” de la Unión Europea, una figura que no está contemplada en los tratados del bloque. La iniciativa pretende elevar la cooperación en tecnología, defensa, energía, industria y seguridad.
La presidenta de la Comisión Europea invitó a Carney a abrir esa vía durante su intervención ante el Parlamento Europeo, donde recibió una ovación. También planteó incorporarlos a un futuro Consejo Europeo de Seguridad junto con Reino Unido y Noruega.
El primer ministro canadiense aceptó la propuesta como una oportunidad, aunque señaló que la estructura final deberá definirse entre las partes. “La nomenclatura precisa es una cuestión para Europa. Lo que importa es el fondo”, afirmó.
La iniciativa aún enfrenta interrogantes dentro del propio bloque. Los 27 Estados miembros deben aprobar cualquier acuerdo de asociación con un tercer país, mientras algunos funcionarios europeos han expresado dudas sobre el término “miembro asociado”.































