A los 14 años cavó un estanque en el patio de su casa para una tarea escolar: 9 años después, el lugar se convirtió en un ecosistema lleno de vida
El estanque, que comenzó con césped irregular, se ha convertido en un refugio vibrante para especies locales, con la presencia de ranas arborícolas y polinizadores en su entorno.
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Lo que comenzó como una tarea para la clase de Agricultura terminó transformando por completo el patio de una familia en Virginia, Estados Unidos. En 2017, Maggie Johnson tenía apenas 14 años cuando decidió cavar a mano un pequeño estanque en el terreno de su casa.
Nueve años después, aquel proyecto escolar se convirtió en un ecosistema lleno de vida, con ranas, sapos, insectos, polinizadores y plantas nativas. La transformación fue tan notable que el jardín familiar llegó a ser reconocido como un Certified Wildlife Habitat por la National Wildlife Federation.
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Maggie Johnson transformó su patio en Virginia, EE.UU., al construir un estanque en 2017, dando vida a un ecosistema repleto de ranas, sapos e insectos.
De una tarea escolar a un estanque lleno de vida
Antes de comenzar el proyecto, el terreno era principalmente un área de césped irregular donde apenas destacaban algunos grillos. Maggie investigó primero cómo construir un estanque y luego delimitó una zona circular de aproximadamente 12 pies de diámetro, unos 3,6 metros, que comenzó a excavar durante el otoño de 2017.
Para la primavera de 2018, el estanque ya estaba lleno de agua y la familia empezó a acondicionar sus alrededores con tierra, piedras y plantas. La fauna tampoco tardó en aparecer: apenas unas semanas después, los primeros sapos americanos llegaron por sus propios medios y comenzaron a utilizar el nuevo espacio.

Muchas especies han encontrado un hogar en el patio de Maggie.
Las plantas nativas convirtieron el patio en un ecosistema
Con el paso del tiempo, la familia comprendió que el agua por sí sola no era suficiente para atraer una mayor diversidad de especies. Por eso, alrededor del estanque incorporaron plantas nativas como buttonbush, Joe-Pye weed y pickerelweed, mientras que posteriormente añadieron nenúfares blancos dentro del agua.
El resultado fue un pequeño refugio para distintas especies: actualmente se escuchan ranas arborícolas grises y ranas verdes, además de la presencia de insectos y polinizadores. Maggie, que ahora tiene 23 años, continúa observando el estanque que comenzó a construir durante su adolescencia y que con los años terminó convirtiéndose en un hábitat funcional.























