De trabajar para una princesa saudí a recorrer 45.000 km en moto entre Asia y Sudamérica a sus 35 años: “No hay mejor sensación que la libertad”
En noviembre, Paula Belenda cruzaría los últimos 7 países sudamericanos que le faltan conocer para después dedicarse a otros proyectos.
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Paula Belenda, trotamundos leonesa nacida en 1990 en Fabero, España, transformó los trayectos remotos en su estilo diario. Tras graduarse en Traducción e Interpretación y laborar para una integrante de la realeza saudí en Oriente Medio, la aventurera de 35 años cambió los aviones y colectivos por travesías autónomas. Así acumula cerca de 45.000 kilómetros recorridos en solitario entre continentes como Asia y Sudamérica.
El uso de vehículos de dos ruedas redefinió por completo su método para explorar el planeta. Dejó atrás el autostop o las mochilas convencionales al descubrir la independencia absoluta sobre el asfalto. “Gracias a ella, puedo viajar más cómoda y me permite estar más alineada con lo que yo busco a la hora de viajar”, afirmó Belenda a La Vanguardia, sintetizando una filosofía basada en la libertad sobre largas distancias.
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Paula Belenda frente a una yurta, en las llanuras de Asia Central. Foto: National Geographic
¿Quién es Paula Belenda y cómo nació su historia de viajes?
La pasión por conocer el globo surgió antes de adquirir su primera moto. Tras dejar El Bierzo para graduarse en Traducción e Interpretación por la Universidad de Vigo, la joven acumuló diversas experiencias laborales en naciones como Francia, Grecia, Reino Unido o Emiratos Árabes Unidos. Su labor como azafata en Dubái resultó clave: este periodo internacional facilitó el aprendizaje de lenguas, amplió sus relaciones personales y le permitió juntar el capital necesario para proyectar una travesía prolongada.

Paula Belenda con Freya, su Honda CRF 300 L con la que lleva más de 45.000 km. Foto: National Geographic
El momento determinante ocurrió a finales de 2019. Cansada de alternar responsabilidades profesionales con escapadas breves, tomó la decisión de renunciar a su puesto londinense para explorar Oriente Medio y continuar rumbo al continente asiático. “Llegó un momento en que trabajaba, viajaba, trabajaba y viajaba”, rememoró la protagonista. Con la meta de sostener el trayecto hasta agotar sus fondos, en enero de 2020 inició la travesía desde Omán hacia Arabia Saudí.
La irrupción del coronavirus transformó el itinerario inicial. El confinamiento sanitario interrumpió su avance en suelo saudita, prolongando la permanencia durante casi doce meses. En ese contexto fortuito, obtuvo trabajo como asistente privada de una integrante de la realeza en su residencia palaciega. Quienes analizan su camino afirman que esta detención forzada en Riad redefinió su rumbo, transformando una simple aventura en el hito decisivo de su existencia.
¿Cómo fue la travesía en moto de Belenda por Eurasia y Sudamérica?
Pese a contar con años de trayectoria explorando el planeta, su vínculo con los vehículos de dos ruedas surgió tras probar este transporte en Omán y Pakistán. Posteriormente, adquirió una Honda CRF 300L llamada “Freya” para iniciar un trayecto desde España hacia Europa del Este, Asia Central y Oriente Medio, abarcando naciones como Rusia, Irán e Irak. Esa travesía de 30.000 kilómetros quedó registrada en su libro Expedición en solitario al corazón del mundo, obra que combina rutas, relatos e ilustraciones propias.

Paula Belenda en Chos Malal, al norte de la Patagonia argentina. Foto: National Geographic
Posteriormente, la viajera fijó su rumbo hacia territorio sudamericano para saldar una deuda pendiente con dicha región. Tras trasladar su vehículo desde el viejo continente, completó una fase inicial de 15.000 kilómetros por Uruguay, Argentina, Chile, Bolivia y la zona sur del Perú. El plan estipula retomar el itinerario en noviembre para cruzar Ecuador, Colombia, Venezuela, Guyana, Surinam, Brasil y Paraguay, cerrando el circuito en suelo uruguayo con un acumulado cercano a los 45.000 kilómetros entre ambas expediciones.
Finalizar esta ruta representará el cierre de un ciclo, pues la trotamundos busca estabilidad tras un periodo de desplazamiento continuo. Aunque descarta enlazar otro proyecto de tal magnitud a corto plazo, mantendrá su espíritu curioso: “Viajar siempre va a estar ahí. Siempre voy a tener curiosidad por conocer nuevas culturas, aunque, probablemente, cambie el formato”, afirmó. Su meta proyecta establecer un hogar con huerto y animales, destinando espacio al dibujo y la artesanía.
























