Keir Starmer, primer ministro británico, renunciaría a su mandato este lunes ante crisis politica, según The Observer
La crisis de Keir Starmer se profundiza tras los malos resultados electorales del laborismo y el avance de Reform UK, que amenaza con alterar el equilibrio político en Reino Unido.
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El primer ministro británico, Keir Starmer, examina presentar su renuncia en los próximos días después de concluir que su permanencia al frente del Ejecutivo se ha vuelto insostenible. Según informó The Observer, el líder laborista mantiene conversaciones con miembros de su entorno político mientras evalúa una salida ordenada del poder tras la pérdida de apoyos dentro de su partido.
La posible dimisión se produce en medio de una creciente crisis política en el Reino Unido, agravada por los malos resultados obtenidos por el Partido Laborista en las elecciones locales celebradas en mayo y por la irrupción de Andy Burnham en el Parlamento británico, un movimiento que abrió la puerta a una disputa por el liderazgo de la formación gobernante.
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Andy Burnham emerge como favorito para sucederlo
La elección parcial celebrada en la circunscripción de Makerfield permitió a Andy Burnham, exalcalde del Gran Mánchester, regresar a la Cámara de los Comunes. Ese paso era indispensable con el fin de desafiar a Starmer y aspirar a convertirse en líder laborista y futuro jefe de Gobierno.
Tras su victoria, Burnham lanzó un mensaje dirigido a su partido. “Esta es la última oportunidad para cambiar”, afirmó. Asimismo, sostuvo que el país necesita “un nuevo camino” a fin de revertir la tendencia política actual. Sus aliados aseguran que ya cuenta con el respaldo de más de 200 diputados, una cifra que supera ampliamente los 81 apoyos necesarios que permiten activar una contienda interna.
Las informaciones publicadas por The Observer señalan que Starmer pasó el fin de semana en la residencia oficial de Chequers consultando con ministros, parlamentarios, líderes sindicales y donantes. Un miembro de la Cámara de los Lores cercano al mandatario aseveró al periódico que el primer ministro busca “una salida lenta y ordenada, por deber y dignidad”.
La presión aumentó luego de conocerse que varios integrantes del gabinete le comunicaron que su etapa política había llegado a su fin. De acuerdo con The Times, algunos ministros le recomendaron establecer un calendario para facilitar una transición sin sobresaltos dentro del Gobierno británico.
Laboristas pierden apoyo y crece presión sobre el premier
El deterioro de la posición de Starmer se explica por varios factores. Desde su llegada al poder en julio de 2024, su popularidad descendió de forma constante en un contexto marcado por el estancamiento económico y el aumento del coste de la vida. A ello se sumó el revés sufrido por los laboristas en las elecciones municipales de mayo, donde perdieron alrededor de 1.500 concejales.
El avance de Reform UK, liderado por Nigel Farage, también encendió las alarmas en el oficialismo. La formación antiinmigración se consolidó como la más respaldada en los comicios locales y encabeza varias encuestas nacionales respecto a intención de voto.
En medio de las especulaciones en torno a su futuro, el ministro de Comercio, Peter Kyle, confirmó que Starmer medita acerca de la situación que enfrenta. “Está intentando crear un espacio donde pueda pensar y reflexionar sobre la realidad y los desafíos políticos”, declaró a Sky News. El funcionario evitó descartar los rumores relativos a una salida inminente.
La crisis interna recibió atención internacional. Donald Trump afirmó en su plataforma Truth Social que Starmer dejará el cargo porque “fracasó estrepitosamente” en asuntos como inmigración y energía. El presidente estadounidense incluso aprovechó el mensaje y reclamó una mayor explotación petrolera en el mar del Norte.
Mientras continúan las conversaciones dentro del laborismo, la incertidumbre domina el escenario político británico. Starmer reiteró recientemente que competiría en cualquier elección interna con el objetivo de conservar el liderazgo, aunque las crecientes muestras de respaldo a Burnham han alimentado las dudas sobre su capacidad para mantenerse al frente del Ejecutivo.




































