Gobierno de Trump destruyó solo un tercio del gran arsenal de misiles de Irán a un mes de la guerra, revela inteligencia de EE.UU.
Las fuentes anónimas estiman que la capacidad armamentística iraní permanece operativa gracias a sus instalaciones subterráneas.
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Cinco personas familiarizadas con la inteligencia de Estados Unidos revelaron que el gobierno de Donald Trump ha destruido aproximadamente un tercio del arsenal de misiles de Irán, a un mes del conflicto en Medio Oriente. La cifra contradice la versión del presidente republicano, quien aseguró que se habían destruido "casi todos sus cohetes". "El problema con los estrechos es este: digamos que conseguimos el 99% (de sus municiones). El 1% es inaceptable", dijo en una reunión del gabinete el pasado 23 de marzo.
A pesar de los ataques militares, las fuentes norteamericanas consideran que la fuerza armamentística enemiga permanece operativa gracias a sus instalaciones subterráneas. De hecho, el Comando Central de Washington ha admitido que gran parte de los proyectiles iraníes siguen siendo inaccesibles, ya que muchos están enterrados bajo tierra, lo que dificulta su destrucción total.
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Estados Unidos no puede con los túneles de Irán
La infraestructura subterránea de Irán constituye el principal desafío en la neutralización de su arsenal de misiles y drones. Según el secretario de Defensa de EE. UU., Pete Hegseth, el régimen destinó recursos críticos a estas instalaciones, afirmando que "todo el desarrollo económico y toda la ayuda humanitaria, en túneles y cohetes". Aunque el Comando Central impactó más de 10.000 objetivos estratégicos y fábricas de armamento, la opacidad de los complejos impide una evaluación exacta de la capacidad de reposición de Teherán.
Al menos 12 búnkeres resguardan lanzadores que dificultan la tarea del Pentágono de erradicar las amenazas de forma definitiva. Si bien las fuerzas estadounidenses destruyeron el 33% de la flota de aeronaves no tripuladas, una tercera parte de los proyectiles permanece operativa y fuera de alcance. Esta red de caminos, similar a los sistemas empleados en Gaza, mantiene una reserva persistente de suministros bélicos que pone en riesgo la estabilidad de la región.
EE.UU. prevé terminar sus operaciones en Irán en las próximas semanas
El secretario de Estado, Marco Rubio, anticipó que las operaciones estadounidenses en Irán concluirán en “las próximas dos semanas”, aunque la neutralización total de la capacidad bélica enemiga podría requerir esfuerzos prolongados. El exlegislador afirmó que en ese tiempo “deberíamos lograr nuestros objetivos sin necesidad de enviar tropas terrestres”, lo que sugiere un cambio de enfoque hacia ataques selectivos.
Simultáneamente, los ministros de Relaciones Exteriores del G7 exigieron en París el cese inmediato de las agresiones contra civiles en Oriente Medio. La coalición priorizó la restitución de la libre navegación en el estrecho de Ormuz con el fin de proteger la estabilidad financiera global. Jean Noël Barrot, canciller francés, enfatizó que “la seguridad en el estrecho es vital en la economía global”, al rechazar cualquier cierre de aguas internacionales.
El bloque diplomático también debatió un plan de paz orientado a frenar una escalada regional de consecuencias catastróficas. Los líderes acordaron ejercer presión sobre Teherán para que acepte un cese de hostilidades y cumpla con compromisos formales con la comunidad internacional.
El ataque al reactor de Arak
El ejército israelí confirmó un ataque reciente contra el reactor de agua pesada de Arak, una instalación central en la producción de plutonio del armamento iraní. Un portavoz militar declaró que la operación bombardeó este "objetivo crucial en la capacidad nuclear".
Reportes de prensa persa indicaron que la ofensiva no dejó víctimas y mantuvo estables los niveles de radiación ambiental. El resultado sugiere una incursión que inutilice la infraestructura específica sin liberar componentes peligrosos al entorno.


























