El café no es originario de América Latina: el increíble viaje de la “bebida satánica” que conquistó el mundo
El café, una bebida apreciada globalmente, tiene una historia, según un catedrático de Producción Vegetal, entrelazada con la evolución social, cultural y económica de las regiones por donde ha pasado.
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El café, esa bebida que millones de personas disfrutan cada día, tiene una historia llena de aventuras, desafíos y descubrimientos que comenzó fuera de América Latina y se extendió a través de continentes y siglos. Hoy en día, el café es más que una bebida; es un símbolo de cultura, tradición y economía en muchas partes del mundo.
José Miguel Coleto Martínez, catedrático de Producción Vegetal en la Universidad de Extremadura, destaca que la historia del café ha ido de la mano con la evolución de la humanidad, que afecta y es afectada por los eventos históricos y las condiciones sociales de cada región. Este fascinante viaje del café ha dejado una marca imborrable en la historia global, ya que ha transformado los hábitos de consumo, así como también las economías y culturas donde se arraigó.
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Los orígenes del café
La historia del café se remonta a Etiopía, en el Cuerno de África, donde se cree que se originó la planta del cafeto. Una de las leyendas más conocidas sobre el origen del café relata cómo un pastor etíope llamado Kaldi observó que sus cabras se volvían más enérgicas después de comer unas bayas rojas de un arbusto. Intrigado por este fenómeno, Kaldi probó las bayas y descubrió que también a él le proporcionaban energía, lo cual marcó el inicio del uso del café.
Sin embargo, la primera documentación histórica confiable sobre el café proviene de Yemen, donde los esclavos sudaneses, vendidos en el puerto yemení de Moca, consumían granos verdes del cafeto para soportar los duros trabajos a los que eran sometidos. "La primera certeza histórica documentada es del puerto yemení de Moca, donde los esclavos sudaneses consumían granos verdes del cafeto. A partir de ahí, los yemeníes comenzaron a cultivarlo en el siglo XV", explicó Coleto en entrevista con EFE.
El café como “bebida satánica”: prohibiciones y controversias
El café no siempre fue bien recibido. En el siglo XVI, en el mundo musulmán, la bebida fue objeto de controversia debido a sus efectos estimulantes. En 1511, Khair Beg, gobernador de La Meca, prohibió el consumo de café al considerarlo una "bebida satánica" que fomentaba el pensamiento subversivo en las casas de café, lugares donde se reunían intelectuales y ciudadanos para debatir. Sin embargo, esta prohibición fue revocada años después por las autoridades otomanas, quienes apreciaban el valor social y económico del café.
En Europa, el café también enfrentó resistencia. En Italia, durante el siglo XVII, algunos clérigos católicos lo consideraron una "invención satánica" debido a su origen musulmán. Una leyenda popular sugiere que el papa Clemente VIII probó el café y, lejos de condenarlo, lo aprobó, diciendo que sería una pena dejar que solo los "infieles" disfrutaran de tal bebida. Aunque esta historia es más una anécdota que un hecho documentado, refleja la eventual aceptación del café en Europa, impulsada en parte por su creciente popularidad y por la apertura de las primeras cafeterías.
El café y su llegada a Europa
De acuerdo con Coleto, los holandeses fueron los primeros europeos en conseguir granos fértiles del cafeto, lo que les permitió cultivar la planta en la isla de Java, en Indonesia, durante el siglo XVII. Para principios del siglo XVIII, el café indonesio ya era suministrado a Europa, aunque los venecianos fueron los primeros en introducir la bebida en el continente europeo alrededor del año 1600. Venecia, una ciudad ya conocida por su apertura al comercio y la cultura, se convirtió en la cuna de las cafeterías europeas.
El Café Florián, inaugurado en la Plaza de San Marcos en 1720, es uno de los ejemplos más emblemáticos de cómo el café se integró en la vida social europea. "Fue en Venecia donde se abrió la primera cafetería europea, el Café Florián, que aún hoy sigue en funcionamiento", señaló Coleto. Estas cafeterías no solo ofrecían café, sino que también se convirtieron en centros de intercambio cultural y debate intelectual, lo que influyó en el desarrollo de movimientos sociales y políticos en Europa.
El café en América Latina
En el siglo XVII, el café llegó a América Latina de la mano de los colonizadores franceses, quienes lo introdujeron en la isla de Martinica. Allí, la planta encontró un clima ideal para su crecimiento, lo que permitió que el cultivo se extendiera rápidamente a otras partes del continente. La adaptación del café al clima caribeño y sudamericano fue clave para que países como Colombia y Brasil se convirtieran en los mayores productores de café del mundo.
El clima de América Central, con sus temperaturas moderadas y sus altitudes adecuadas, ofreció las condiciones perfectas para el cultivo del café. "El cafeto es una planta exótica que necesita de una temperatura mínima de 12 grados y máxima de 35, un grado de humedad adecuado y una altura entre los mil y 2 mil metros", indicó Coleto. Estas condiciones climáticas han hecho de América Latina una región clave en la producción mundial de café.
























