¿Qué fue de Seito Sakakibara, el niño que decapitó a su amigo y desató el pánico en Japón?
Shinichiro Azuma tenía 14 años cuando se convirtió en un asesino serial. Ahora, a sus 40 años, esto es lo que se sabe del criminal más despiadado de Japón.
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Seito Sakakibara tenía 14 años cuando cometió su primer crimen en la ciudad de Kobe, Japón: asesinó a su amigo, y la cabeza cercenada la colgó en la puerta del colegio junto a una nota escrita en tinta roja. Era 1997, y el país quedó aterrorizado con la noticia.
“Este es el principio del juego. Traten de pararme si pueden, policías estúpidos… Deseo desesperadamente ver gente morir, es un desafío para mí cometer asesinatos. Se necesita un sangriento juicio para mis años de gran amargura”, escribió.
En una colina, muy cerca del colegio, la Policía descubrió el resto del cuerpo.
La víctima era Jun Hase. Un niño con discapacidad de 11 años que pertenecía al grupo de alumnos con necesidades especiales de la institución. Del asesino nada se sabía ni se sospechaba quién podría ser, solo se manejaba la hipótesis de que era un fanático de los asesinos en serie.

Jun Hase, la víctima, tenía 11 años y sufría de una discapacidad. Foto: Clarín
Incluso, la Policía descubrió un cierto parecido con el accionar del asesino del Zodiaco, el criminal que acechó el norte de California a fines de la década de los sesenta. Mismo tipo de nota, mismo estilo de pistas, y hasta un extraño sobrenombre.
El asesino firmaba como Seito Sakakibara, un alias que suma los caracteres de alcohol, demonio, rosa, santo y lucha. En seguida, más de 500 oficiales salieron a las calles para buscar al asesino serial que empezaba a atemorizar a la población de Kobe.
La prensa de ese entonces quedó conmocionada con el caso y empezó a difundir los últimos datos que las autoridades le brindaban.
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“Solo cuando mato, puedo alcanzar la paz”
Días después del asesinato, el 6 de junio de aquel año, un sobre marrón sin estampillas ni remitente llegó a la redacción del periódico Kobe Shinbun. Era una nota escrita también con tinta roja; en ella, el asesino buscaba dejar su huella y se adjudicaba la autoría del asesinato.
“Estoy poniendo mi vida en juego por el bien de este juego. Si me atrapan, probablemente me ahorcarán… La Policía debería estar más enojada y más tenaz en perseguirme… Solo cuando mato, me libero del odio constante que sufro y puedo alcanzar la paz. Solo cuando le doy dolor a la gente, puedo aliviar mi propio dolor”, firmaba Seito Sakakibara.

Las cartas en tinta roja que envió Seito Sakakibara al periódico local. Foto: Clarín
Sin embargo, en su afán por tener la primicia, la prensa lo nombró mal: Onibara, el demonio rosa. Al respecto, él enloqueció por la confusión. “De ahora en adelante, si malinterpretan mi nombre o arruinan mi estado de ánimo, mataré tres vegetales a la semana… Si creen que solo puedo matar niños, están muy equivocados”.
La Policía no entendía a qué llamaba vegetales. Luego descubrió que Seito Sakakibara se refería a personas con algún tipo de discapacidad. Al igual que su primera víctima.
¿Quién es Shinichiro Azuma o Seito Sakakibara?
Tras un mes de implacable búsqueda, el 28 de junio de entonces, las autoridades descubrieron que el asesino en serie era un niño de 14 años llamado Shinichiro Azuma, pero que se hacía llamar Seito Sakakibara para cometer sus horrendos crímenes.
Nació el 7 de julio de 1982. Lo poco que se conoce sobre su vida fue sustraído de un libro que él publicó en 2015. Se sabe que desde pequeño disfrutaba torturando y matando animales.
“Puedo aliviar mi irritación cuando sostengo un cuchillo de supervivencia o hago girar las tijeras como una pistola”, escribió sobre los objetos peligrosos que solía llevar a la escuela.

Shinichiro Azuma era un niño poco amigable, violento y extraño. Foto: Clarín
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Antes de comenzar la secundaria, los trabajadores sociales le advirtieron a la madre que su hijo estaba emocionalmente inestable, pero ella lo obligó a rendir un examen para ingresar a una escuela privada, hecho que le afectó aún más.
Las personas que lo conocieron en esa época, lo describen como un adolescente poco amigable, violento y extraño. Sus hobbies eran coleccionar ojos de gatos, lenguas de animales y palomas mutiladas.
Cuando fue arrestado, los policías hallaron en su cuarto miles de cómics, videos pornográficos, libros sobre Hitler, material sobre asesinos seriales, además de su diario personal en el que relataba reflexiones, pensamientos, planes y crímenes por años.
Asesino en potencia
En febrero de 1997, dos alumnas de primaria denunciaron que un niño las había intentado golpear con un martillo, pero afortunadamente lograron escapar. Sin embargo, hubo una segunda oportunidad con otra menor de edad, pero esta vez fue fatal.
El 10 de marzo, mientras un grupo de niñas caminaba tranquilamente por el mismo barrio, alguien las atacó a martillazos. Una de ellas, Ayaka Yamashita, fue ferozmente golpeada. Murió seis días después en el hospital.
¿Qué pasó Shinichiro Azuma o Seito Sakakibara?
Sakakibara fue recluido en un centro para adolescentes y jóvenes de la ciudad de Fuchu, al oeste de Tokyo. Tenía 16 años y no podía ser juzgado como adulto. La prensa en esa época lo nombraba como el Niño A, ya que no se podía revelar su verdadero nombre.
Finalmente, el ministro japonés de Justicia anunció que, a los 21 años, el joven iba a ser liberado el 1 de enero de 2005. Así ocurrió, cumplió su condena y fue liberado.
Sin embargo, sus ganas de figurar en la lista de los asesinos más famosos pudo más. En 2015, a sus 33 años, publicó su autobiografía titulada “Zekka”. En el texto, el asesino relataba con minuciosidad sus crímenes. La familia de las víctimas nada pudieron hacer para evitar que el libro saliera a la luz.
“Cuando ingresé a la secundaria, ya me había aburrido de matar gatos y, gradualmente, me encontré fantaseando sobre cómo se sentiría matar seres humanos como yo”, escribió, entre otras aberraciones.

La prensa reveló su identidad cuando Shinichiro Azuma publicó un libro en el que relataba sus horrendos crímenes. Foto: Clarín
El libro se convirtió en un best seller. El primer tiraje de 100.000 ejemplares se agotó en pocos días. Se sabe que llegó a ganar más de un millón y medio de dólares con su historia.
Toda esta situación indignó a un diario local que publicó su verdadero nombre. Contó que vivía en la zona norte de la ciudad de Tokio y que trabajaba como albañil. Hasta el día de hoy, la sociedad japonesa se pregunta si tuvo el castigo que merecía o no.
Shinichiro Azuma o Seito Sakakibara fue uno de los criminales más jóvenes y despiadados de Japón. Actualemente, a sus 40 años, camina libre por las calles japonesas.

Zekka, su autobiografía, se convirtió en un best seller. Foto: The Japan Times

















