BCR: empresas prevén más inflación y advierten impacto de El Niño en ventas y producción
La expectativa de inflación para 2026 subió a un rango de entre 3% y 4%, mientras que 48% de las empresas anticipa una reducción de sus ventas por el fenómeno de El Niño. En el norte, el impacto sería mayor: 81% prevé menores ventas y 69% una caída de su producción.
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Las empresas peruanas mantienen una percepción favorable sobre la economía, pero comenzaron a mostrar mayor cautela frente a los próximos meses. La Encuesta Mensual de Expectativas Macroeconómicas de agosto del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) revela que la mayoría de los indicadores empresariales se moderó, mientras que aumentaron las expectativas sobre los precios de los insumos y los precios de venta. A ello se suma la preocupación por los efectos que podría generar el fenómeno de El Niño sobre los costos, las ventas y la producción.
De los 18 indicadores empresariales evaluados por el BCRP, 17 permanecieron en terreno optimista, pese al retroceso registrado en la mayoría de las expectativas. Es decir, el deterioro todavía no implica un escenario pesimista para las compañías, pero sí refleja una mayor prudencia al proyectar el comportamiento de sus negocios durante los siguientes meses.
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Para el Mg. Mario Vergara, docente de posgrado de la Universidad ESAN, esta situación refleja una economía que mantiene un crecimiento sólido en el corto plazo, aunque con mayor cautela frente a los riesgos futuros. Según explicó, los indicadores operativos como ventas, producción y órdenes de compra han mostrado repuntes, pero las decisiones relacionadas con grandes inversiones y nuevas contrataciones avanzan con mayor lentitud debido a la evaluación de riesgos.
Empresas prevén una inflación de hasta 4% este año
Uno de los cambios más relevantes aparece en las expectativas de inflación. Para 2026, los agentes consultados por el BCRP esperan una variación de los precios de entre 3% y 4%, mientras que para 2027 el rango se ubica entre 2,5% y 2,6%. Para 2028, las previsiones se sitúan entre 2,35% y 2,50%.
La expectativa de inflación a 12 meses también aumentó ligeramente. El promedio correspondiente a analistas económicos y entidades del sistema financiero pasó de 3,01% en julio a 3,05% en agosto. Para un horizonte de 24 meses, la previsión pasó de 2,43% a 2,46%.
El movimiento ocurre en paralelo con una mayor expectativa sobre los precios de los insumos y de venta a tres meses, dos de los pocos indicadores que avanzaron durante agosto.
Vergara señaló que una de las fuentes de presión está relacionada con el impacto climático sobre la oferta de alimentos. Las alteraciones en las condiciones del clima pueden afectar la producción agrícola y pesquera y reducir la disponibilidad de determinados productos, mientras que los problemas en las vías de transporte pueden elevar los costos logísticos.
A ello se suma, según el especialista, el incremento de los costos de transporte y de algunos insumos, factores que pueden presionar los márgenes de las empresas. En ese escenario, consideró que existe el riesgo de que el aumento de los costos termine trasladándose parcialmente a los consumidores.
¿Cuánto crecerá la economía peruana?
Pese a esta mayor cautela, las expectativas sobre el crecimiento económico se mantienen alrededor del 3%.
Para 2026, los agentes económicos proyectan una expansión de 3,2% del PBI. Para 2027, las previsiones se ubican entre 3,2% y 3,4%, mientras que para 2028 se espera un crecimiento de 3,5%.
Vergara coincide en que la economía mantendría un crecimiento sostenido, con una expansión que podría ubicarse entre 3% y 3,4%, impulsada principalmente por la demanda interna y el consumo de los hogares.
En cuanto al tipo de cambio, las expectativas para el cierre de 2026 permanecen entre S/3.35 y S/3.40 por dólar. Para 2027, el rango esperado se encuentra entre S/3.40 y S/3.45, mientras que para 2028 se ubica entre S/3.40 y S/3.47.
La tasa de interés de referencia, por su parte, se mantiene con una expectativa de 4,25% para 2026 y 2027. Para 2028, el rango esperado está entre 4% y 4,25%.
En el caso de la inversión privada, el docente de ESAN señaló que las empresas tenderían a mantener los proyectos que ya están en ejecución, mientras que nuevas inversiones de gran magnitud podrían ingresar en una etapa de observación. "Los nuevos serán diferidos", sostuvo Vergara, al explicar que las compañías priorizarían consolidar los resultados actuales antes de comprometer capital a largo plazo.
El Niño amenaza con elevar costos y reducir ventas
El componente que introduce mayor riesgo en las perspectivas empresariales es el fenómeno de El Niño. Según la encuesta especial incluida por el BCRP, 83% de las empresas consultadas ya tomó o planea tomar alguna medida preventiva, mientras que 17% no contempla hacerlo.
Entre las principales medidas figuran la búsqueda de rutas logísticas alternativas, la elaboración de planes de continuidad operativa y el reforzamiento de instalaciones. Cada una de estas acciones es adoptada o prevista por cerca de 40% de las compañías consultadas.
Los empresarios también identificaron los principales canales por los que el fenómeno climático podría afectar sus operaciones. El 62% señaló los retrasos o mayores costos logísticos; 43% mencionó las dificultades para distribuir productos; 42% prevé mayores precios y 37% anticipa una menor disponibilidad de insumos.
El impacto podría trasladarse directamente a los resultados de las compañías. 67% espera un aumento de sus costos, mientras que 48% prevé una reducción de sus ventas y 46% una caída de su producción. Sin embargo, 63% no espera modificar sus precios de venta y 58% tampoco contempla realizar cambios en sus inversiones.
Para Vergara, la evolución de las condiciones climáticas será determinante para modificar estas expectativas. Una menor intensidad del fenómeno permitiría reducir las interrupciones de las actividades productivas, mientras que la normalización de las condiciones del mar favorecería a sectores como la pesca.
El especialista también consideró clave la ejecución oportuna de obras de prevención, como la descolmatación de ríos, defensas ribereñas y mantenimiento de drenajes urbanos, además de medidas que permitan evitar interrupciones prolongadas en las carreteras utilizadas para transportar insumos y productos.
El norte concentra las mayores preocupaciones
La situación es más delicada entre las empresas ubicadas en la zona norte del país. Allí, 94% ya tomó o planea tomar medidas preventivas ante El Niño y todas las compañías consultadas esperan algún tipo de afectación.
Los riesgos identificados en esta zona son particularmente elevados. El 77% teme daños en instalaciones o equipos, mientras que 76% advierte sobre retrasos o mayores costos logísticos. Además, 66% menciona posibles interrupciones de servicios básicos y 64% una menor disponibilidad de trabajadores e insumos.
Las consecuencias sobre el desempeño empresarial también son más pronunciadas: 81% de las empresas del norte espera una reducción de sus ventas y 69% anticipa una caída de su producción. A su vez, 49% prevé un incremento de sus costos.
Esto marca una diferencia frente al panorama general. Mientras a nivel nacional las empresas mantienen una perspectiva mayoritariamente optimista, el norte concentra una mayor exposición a interrupciones operativas y problemas logísticos asociados al fenómeno climático.
Vergara identificó entre los sectores más expuestos a la agricultura, pesca, comercio, transporte y logística, procesamiento de alimentos, turismo, hotelería y gastronomía.
En el caso agrícola, explicó que el exceso de lluvias, las variaciones de temperatura y las inundaciones pueden afectar cultivos como mango, palta, arándano y uva, además de productos destinados al consumo interno. En la pesca, el calentamiento del mar puede alterar la disponibilidad de especies de aguas frías y afectar la producción pesquera.
El comercio y el transporte también enfrentarían riesgos por el deterioro de carreteras y puentes, que puede generar desabastecimiento, mayores tiempos de traslado y un incremento de los fletes. Estos efectos pueden extenderse a la industria alimentaria por la menor disponibilidad de insumos.
Expectativas siguen siendo positivas, pero con más cautela
La encuesta de agosto deja así un escenario de contrastes. Por un lado, las empresas mejoraron su percepción sobre la situación actual, y 17 de los 18 indicadores continúan en terreno optimista. Por otro, las expectativas para los siguientes meses perdieron fuerza y los riesgos vinculados con inflación y El Niño ganaron relevancia.
El panorama también varía por regiones. Aunque las expectativas permanecen en terreno optimista en las cuatro zonas del país, las zonas norte y centro registraron 16 de 18 indicadores positivos, mientras que sur y oriente alcanzaron 17. El norte, pese a los riesgos asociados a El Niño, mantiene desde mayo de 2023 los valores promedio más altos en las expectativas sobre la economía a tres y 12 meses.
Para Vergara, la economía peruana mantiene una trayectoria de recuperación, favorecida por el menor riesgo político y por el buen desempeño de sectores como la minería, aunque el fenómeno de El Niño introduce un riesgo adicional para el crecimiento. "No se trata de un colapso en el crecimiento, sino de una recuperación amortiguada por golpes climáticos sectoriales", sostuvo.
Así, el principal desafío para las empresas durante los próximos meses no parece estar únicamente en el ritmo de crecimiento de la economía, sino en cómo los mayores costos, las alteraciones logísticas y una eventual reducción de ventas y producción podrían afectar sus resultados, particularmente en las regiones más expuestas al fenómeno climático.
















