Los récords del oro y la plata en su semana más inestable. ¿Son realmente un activo seguro?
En menos de tres días, estos metales preciosos alcanzaron valores históricos. La onza de oro llegó a los 5.600 dólares y la de plata a los 121 dólares. El viernes, con el anuncio de cambios en la Reserva Federal de los EEUU, ambos metales se desplomaron. ¿A qué se debe esa marcada volatilidad?
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Hong Kong amanecía con dos noticias en sus telediarios: el debate sobre el uso obligatorio del cinturón de seguridad en todos sus autobuses y la conducta inusual de un grupo de personas en Sheung Wan, un barrio que mezcla tiendas de antiguedades y galerías de arte contemporáneo.
Decenas de personas hacían colas en establecimientos de venta de oro y plata para aprovechar el alza histórica en el precio de ambos metales. Con un valor de 5.595 dólares por onza, el oro era visto como un activo confiable para protegerse de la devaluación y los vaivenes de la economía mundial, atizada por rumores de nuevos conflictos.
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Una mujer llamada Kwok llegó a comprar un tael de oro, unos 37,5 gramos de mineral dorado. Le dijo a los reporteros que era una inversión a largo plazo para su hijo de 18 meses.
Ken Wong, un jubilado de 65 años, hizo algo parecido. Llegó a las cinco de la mañana a la tienda Lee Cheong y compró cinco barras de plata. El oro le parecía demasiado caro, así que sucumbió ante el embrujo del metal blanco.
Ambas compras eran una reacción ante las constantes noticias que hablaban de una racha alcista en el precio de los dos metales y a las opiniones que calificaban al oro como un “activo seguro”. Había mucho de ilusión en ellas y algo de euforia. Hasta que llegaron las noticias del viernes 30.
El efecto Warsh
Pero hay que ir por partes. El jueves 29 la fiesta alrededor de los dos metales continuaba. Ese día, Bloomberg publicó una nota con el siguiente titular: “El oro consolida precios récord en 2026 y los bancos centrales no paran de comprar el metal”
Efectivamente, las compras netas de oro efectuadas por las autoridades monetarias de todo el planeta alcanzaron en 2025 las 863 toneladas. Es verdad que era una cantidad menor a la de los tres años anteriores, pero había un dato relevante según Bloomberg: La participación del oro como porcentaje de las reservas internacionales llegaba a niveles solo vistos a inicios de los años noventa. Y esa reacción era lógica. Con la tensión geopolítica creada por las decisiones de Donald Trump y la caída del dólar, era mejor convertir las reservas en oro.
En Polonia lo habían entendido bastante bien. En 2025, el gobierno de Varsovia fue por segundo año consecutivo el mayor comprador de oro del mundo. Adquirió 102 toneladas, sumando en total 550, lo que representa el 28% de sus reservas internacionales.
Kazajistán (57 toneladas), Brasil (43 toneladas) y Turquía y China (27 toneladas), fueron otros compradores importantes el año pasado.
Si los bancos centrales lo hacían, qué impedía que ciudadanos de a pie como Kwok o Ken Wong apostaran por los dos metales. El optimismo también estaba al alza.
Por eso se habían pasado por alto advertencias como la del Bank of America (BofA), que en un informe del 27 de enero había señalado que el BRI o Indicador de Riesgo de Burbuja en el oro había llegado a 1, que es un nivel que “históricamente se asocia a dinámicas de precios propias de episodios de sobrecalentamiento”.
En otras palabras, BofA decía que la demanda del oro como activo refugio era sostenible en el tiempo, pero advertía que también se había incrementado el riesgo de correcciones abruptas en su precio.
Y ahora sí llegamos a la Casa Blanca.
Kevin Warsh es un economista de 55 años, miembro de Hoover Institution, un think tank conservador nacido en la Universidad de Stanford. Entre 2006 y 2011 ocupó un puesto en la junta de gobernadores de la Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed).
También es el candidato que Donald Trump presentó el viernes para presidir la reserva federal de su país. Ante las discrepancias que Trump ha tenido con Jerome Powell, actual jefe de la Fed, el relevo parece ser la solución, al menos en el lado republicano, aunque esta movida debe ser aprobada por el Senado.
“(Warsh) pasará a la historia como uno de los grandes presidentes de la Fed, quizá el mejor”, dijo Trump en sus redes sociales al presentarlo.
Y vaya que lo hizo. Ni bien se supo de su nominación, el precio del oro tuvo su mayor caída desde 1983. Retrocedió a 4.883 dólares la onza, una pérdida de 9,5% en comparación al valor que había mostrado el miércoles.
El golpe también alcanzó a la plata, que se desplomó 28% y cerró en 83,99 dólares la onza. Solo un día antes, el jueves, había marcado un récord histórico de 121,64 dólares. Fue la mayor caída diaria jamás vista para este metal.
Pero, ¿cómo se explica que la designación de un personaje afecte al precio del oro y otros metales?
Bloomberg tiene una interpretación. Para el portal, los mercados vieron el nombramiento de Warsh como una señal de que no habrá recortes fuertes de tasas y de que la inflación será su principal preocupación. Eso fortaleció de inmediato al dólar y desató una venta masiva de activos sensibles a las decisiones de política monetaria, entre ellos los metales preciosos.
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¿Activos seguros?
En la jerga de los portales económicos, un activo seguro es aquel que no “conlleva un alto riesgo de pérdida en todos los ciclos de mercado”.
Para el portal Investopedia, algunos de los tipos de activos seguros más comunes históricamente son “los bienes raíces, el efectivo, las letras del tesoro, fondos del mercado monetario y fondos mutuos de bonos del tesoro estadounidense”.
¿Son el oro y otros metales preciosos activos seguros como algunos creen?
Bloomberg lo puso en duda en la semana en la que alcanzaron picos históricos.
“La importante alza en los precios del oro nos recuerda lo primitivos que somos los seres humanos (...) Y esta subida debería servirnos para recordar la importancia de usar las partes más evolucionadas de nuestro cerebro”, decía el portal.
Y a reglón seguido lanzaba una cita más cruda: “No hay ninguna razón lógica para que el oro, que ha aumentado en 50% este año, sea intrínsicamente valioso. Su cotización tiende a subir cuando el mundo se muestra incierto, ya que se supone que es un ‘refugio seguro’ como alternativa al dólar”.
“Pero el oro no es un activo seguro, como cualquier otra materia prima sus precios son sumamente volátiles. Y lo único que aporta a una cartera es el riesgo”, remataba.
En el histórico edificio gris del jirón Santa Rosa, sede central del Banco Central de Reserva (BCRP), parecen pensar de la misma manera.
La entidad dirigida por Julio Velarde ha reiterado que no evalúa incrementar sus tenencias de oro, que actualmente representan alrededor del 5% de nuestras reservas internacionales, lo que equivale a unas 34,6 toneladas.
Aunque ha habido presiones políticas para ir en sentido contrario, en el BCRP sienten, entre otras cosas, que el oro no es el instrumento más adecuado para responder a una emergencia financiera inmediata.
El millonario valor del oro ilegal en el Perú
De acuerdo con el Instituto Peruano de Economía (IPE), el 44% del oro ilícito exportado desde Sudamérica proviene del territorio peruano.
Al cierre del 2025, los despachos ilegales del metal dorado ascendían a US$12.000 millones, lo que representa entre 105 y 115 toneladas. Esto igualaría por primera vez a los envíos legales e incluso podrían superarlos si es que no se implementa medidas de control adecuadas.
“El Perú no es un caso marginal o un problema local. Es uno de los epicentros globales del oro ilegal. Estamos hablando de un flujo comercial de miles de millones de dólares”, dijo Víctor Fuentes, gerente de políticas públicas del IPE.
"Metales son nuevos activos refugio"
Me parece que ha habido una ligera corrección en los precios de los metales, pero no la veo como definitiva. La incertidumbre hace que muestren este comportamiento. En todo caso, la debilidad de la economía en Estados Unidos y la desconfianza en Trump está haciendo que los inversionistas busquen un nuevo activo refugio: los metales preciosos.
Un ejemplo que genera esa desconfianza es la disputa entre Trump y Jerome Powell, el actual presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos. Todo este movimiento perjudica a los exportadores peruanos. ¿Este fenómeno de los metales puede ser una nueva burbuja? Puede ser, pero dependerá de si la desconfianza en Estados Unidos es temporal o permanente.
Carlos Parodi. Economista UP





















