Edy Ccolque: “Me dicen Cuevita”
Esperanza. Edy Roy Ccolque tiene ocho años y talento para jugar al fútbol. Sueña con ser futbolista profesional y también con ser policía. Vive en una humilde casita en el Asentamiento Humano Taller Alto Matarani. Quiere ser como el seleccionado peruano, Cristian Cueva, a quien imita en sus entrenamientos junto a su papá.
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Edy decidió ser futbolista. Motivado por su habilidad para dominar la pelota con la zurda, quiere triunfar. Desde los tres años sube a la cancha de fulbito que está a unos 300 metros de su casa. Ahí entrena a diario, a pesar del frío intenso del invierno o el agobiante calor del verano, en Matarani, no hay día en que no practique junto a su papá, Edwin Ccolque.
Vive en una humilde casa construida con calaminas y esteras, en el asentamiento humano Taller Alto Matarani. Cuando sus padres, albañiles ambos, logran un trabajo cerca a la zona, se encarga de cuidar a su hermano de ocho meses de nacido, Gael. Su mamá, Clorinda, le ha enseñado a darle el biberón, cambiarle pañales y hasta cantarle cuando el llanto es incontenible.
En su cabecita tiene un reloj que cada que marca las cuatro de la mañana lo despierta. Se pone sus zapatillas, su uniforme azul del Paris Saint Germain, con el nombre de Messi en la espalda y el número 30; levanta a su papá, toma la pelota y listo, a jugar se dijo. Su entrenamiento empieza diariamente a las 5.00 am, como para calentar toma su pelota y desde su casa hace patatitas (piques) por varios metros de trocha hasta llegar al cemento.
Los conos de plástico los ha reemplazado por piedras que driblea mientras avanza con el balón, se ejercita saltando sobre dos llantas de moto que también están en el piso, el espacio de la cancha de fulbito le permite correr de un lado al otro, no se acerca mucho a los arcos porque están oxidados, solo está ahí cuando prueba un potente remate de gol. El cuidado con la pelota es extremo porque si se cae al barranco demorará varios minutos en tenerla otra vez entre los pies.
Edwin Ccolque reconoce que a veces se sorprende con el ánimo contagiante de su pequeño de ocho años. No han sido pocas veces en que, cansado por el trabajo, demoró en despertarse mientras Eddy le hundía los dedos en los ojos porque ya se hacía tarde para la jornada.
En las últimas semanas, han dedicado su tiempo a ver los videos de José Neyra, entrenador personal de Cristian Cueva, seleccionado nacional, a quien Eddy admira y quisiera conocer personalmente para retarlo a jugar piques y que le de sus secretos para hacer goles. Ambos, con las limitaciones del caso, imitan a ambos y así practican el futbol.
“Me gusta que me digan cuevita, yo entrenó como él y mi papá es como su entrenador, vemos todos sus videos. Sin embargo, yo admiro a Ronaldinho y Messi. Soy del Cienciano del Cusco porque ahí nací, en San Jerónimo, provincia de Acomayo. Mi sueño es jugar en el PSG o en el Barcelona. Además, me gustan las matemáticas porque aprendí a sumar y restar”, dice Edy quien está superentusiasta porque La República llegó hasta su casa a entrevistarlo.
Hace unas semanas, Edy, se fue hasta el sector de Alto Islay para subir y bajar gradas dominando la pelota. Lo motivó su papá. “Me caí varias veces, pero me levanté y seguí. No tengo miedo al dolor”, refiere el pequeño. Cuando logró el cometido se grabó un video que luego fue difundido en Golazo VMT logrando más de 200 mil likes, casi 7 mil comentarios, todos de aliento, y seis millones de reproducciones.
Sorprendidos por el éxito del video decidieron pedir apoyo porque la situación económica de la familia no es buena y es imposible pagar una academia deportiva o a un entrenador personal. “Mi hijo ha jugado en torneos en Mollendo y ha sido goleador. Nos han dado medias becas, pero ya no alcanza. Solo quisiera que le hagan una prueba en un club y que me digan si es que puede ser buen futbolista a o no”.
A este comentario replica su hijo Edy: “Yo no voy a ser futbolista toda la vida. Por eso es que también quiero ser policía y jugar hasta los 38 años”.
Edy cumplirá nueve años el 14 de enero. Agradece el apoyo del profesor Jhonny Samanés, quien lo guío en sus academias de menores hace unos meses.
“En el país hay muy poco apoyo al deporte y a los menores. Yo sé que mi hijo tiene talento y por eso nos esforzamos a diario. Estoy seguro de que como él hay miles en el Perú, pero se frustran por no tener recursos para jugar, al fútbol, por ejemplo. No hemos tocado muchas puertas, pero tenemos la convicción de salir siempre adelante en todo aspecto”, culminó Edwin.
“Gracias señor, ¿va a salir mi foto en la televisión?, ¿vendrá Cueva? “, grita Edy. “Que haya tenido Feliz Navidad, yo la pasé feliz con mi hermano y mis papás, los quiero mucho. Venga siempre, el próximo año será el mejor y usted también”, son los deseos de un niño con talento.




















