Así funciona la tecnología que protege a los edificios de los terremotos en América Latina y el mundo para evitar que colapsen
Normas como la NCh433 en Chile y el Reglamento Nacional de Edificaciones en Perú establecen requisitos que los edificios deben cumplir para resistir terremotos.
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Los terremotos no matan por sí solos: lo que suele causar las tragedias es el colapso de edificios mal diseñados o construidos sin control técnico. Por eso, la ingeniería sísmica moderna no busca que un inmueble no se mueva, sino que lo haga sin caerse.
La primera barrera es el diseño sismorresistente. Normas como la chilena NCh433, oficializada por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo, establecen requisitos mínimos para que los edificios resistan según el tipo de suelo, altura, uso y estructura. Aunque en Venezuela también existe esta norma, no se respeta en todas las construcciones, según la profesora Elena Oliver Saiz, de Diari ARA.
Por su parte, Perú cuenta con el Reglamento Nacional de Edificaciones, que incluye la norma E.030 Diseño Sismorresistente y la E.031 Aislamiento Sísmico, aprobada oficialmente para incorporar este sistema en el diseño de edificaciones.
Tecnología de los edificios a prueba de terremotos
Una de las tecnologías más conocidas es el aislamiento sísmico de base. Consiste en colocar dispositivos flexibles entre la cimentación y el edificio, como apoyos de caucho, acero o sistemas deslizantes.
En lugar de transmitir todo el movimiento del suelo hacia la estructura, estos aisladores alargan el periodo de vibración y reducen la energía que llega a columnas, vigas y muros. Documentos técnicos del programa estadounidense NEHRP/NIST explican que el aislamiento reduce la frecuencia dominante de vibración del edificio y limita la deformación estructural durante un sismo.
Otra solución son los disipadores de energía, comparables a amortiguadores gigantes. Se instalan en puntos estratégicos del edificio para absorber parte de la energía sísmica mediante fricción, deformación de metales o fluidos viscosos. Así reducen desplazamientos, daños y el riesgo de falla progresiva.
En hospitales, escuelas y edificios estratégicos, estas tecnologías son especialmente importantes. La OPS/OMS advierte que la seguridad hospitalaria debe evaluar vulnerabilidad estructural, no estructural y funcional, porque un hospital debe seguir operando después del desastre. En América Latina, el Banco Mundial ha documentado programas de reducción de vulnerabilidad sísmica en escuelas y hospitales, por ejemplo, en Bogotá y Lima.
Más allá de las construcciones
Pero la tecnología no basta. Los expertos coinciden en que la protección real depende de tres factores: normas actualizadas, fiscalización efectiva y mantenimiento. El Banco Mundial señala que los códigos de construcción y su cumplimiento son una de las herramientas más poderosas para mejorar la seguridad del entorno construido.
Por eso, los países más expuestos —Chile, Perú, México, Japón, Estados Unidos o Nueva Zelanda— convirtieron cada gran terremoto en una lección técnica. La meta no es impedir que la tierra tiemble, sino evitar que los edificios colapsen cuando lo haga.















