Fallece Béla Tarr, figura del cine de autor
El célebre director húngaro murió a los 70 años. Dejó el cine hace una década porque consideró que contar historias no era suficiente. “Ahora tenemos la censura del mercado”, dijo en 2023.
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No voy a hacer más películas, porque para mí este formato no es suficiente”, declaró en el Festival de Nueva York el célebre director húngaro Béla Tarr, que estrenó su última película en 2011. Ayer, el cineasta Bence Fliegauf comunicó que el creador de Sátántangó, Las armonías de Werckmeister o El caballo de Turín, había fallecido en Budapest tras “una larga enfermedad”.
Reka Gaborjani, hijastra de Tarr, confirmó el deceso. “Comenzó su carrera a los 16 años como cineasta aficionado. Posteriormente, trabajó en Balázs Béla Stúdió, el taller más importante de cine experimental húngaro, donde debutó como director con Nido familiar (1977)”, se lee en el comunicado de la Academia de Cine Europeo.
Mientras estudiaba cine, Tarr trabajó como obrero en un astillero y fue recepcionista en un centro cultural. A lo largo de su carrera, con sus películas en blanco y negro, abordó temas como la pobreza y la inmigración. Su último filme, El caballo de Turín (2011), hace referencia al caballo al que el filósofo Nietzsche se abrazó del cuello para evitar que siguiera siendo maltratado.
“Crecí en un país donde teníamos censura, teníamos un sistema feudalista muy estricto, un sistema que se parece mucho al que sufrimos hoy. Entonces era la censura de los políticos, y ahora tenemos la censura del mercado”, declaró en Alemania, donde recibió el galardón honorífico en 2023 en los Premios del Cine Europeo. Una década antes, en el Festival de Berlín, había ganado el Gran Premio del Jurado.
En España recordaron la visita del cineasta en 2024, invitado por la Escuela de Cine de Barcelona (ECIB). Al parecer, al igual que en Alemania, el cineasta estaba abrumado por la convocatoria que tuvo su conferencia. Llegó a Cataluña como ganador del premio que otorga la Academia de Cine Europeo. “Simplemente, soy un ser humano”, había dicho en Berlín.
Un cineasta del pueblo
En su conferencia en España, habló de su tipo de cine y comentó que creía que el arte no era suficiente para cambiar al mundo. “No soy un cineasta político, solo tengo sensibilidad social”, comentaba en Cataluña en 2024. “Y me duele mucho cuando veo la dignidad de alguien pisoteada por unos tipos sucios que le roban las vidas y el futuro a la gente. Algunas veces reacciono. Algunas veces no lo veo necesario, pienso que no es mi papel”.
El director se sentía parte del pueblo, pero no político. Tras su retiro del cine, buscó otras formas de acercar el arte al público, como una exposición con música en vivo. “Ya seas de la izquierda o de la derecha, todos tenemos nuestra propia responsabilidad. Y evidentemente, odio a los fascistas”.
Hay una foto viral de Béla Tarr en Perú. El cineasta húngaro fue invitado al Festival Al Este de Lima para presentar El caballo de Turín en 2018 y, durante su estadía, fue a Polvos Azules para visitar el conocido puesto de películas que no se veían en la cartelera comercial. Tarr posó con el dueño de la tienda del pasaje 18.












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