Unas huellas de dinosaurios de 150 millones de años revelan algo extraño en su forma de caminar
Un rastro circular de huellas fosilizadas proporciona datos de cómo se desplazaba un dinosaurio gigante hace millones de años.
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Más de 130 huellas fosilizadas dejaron registrado el recorrido de un enorme dinosaurio de cuello largo que vivió hace unos 150 millones de años. La secuencia, hallada cerca de Ouray, Colorado, describe un extraño recorrido en forma de bucle y conserva detalles poco habituales sobre la manera en que se desplazaba.
El rastro se extiende por 95,5 metros y pertenece a un saurópodo, el grupo que incluye a gigantes como Diplodocus y Camarasaurus. Lo más llamativo es que el animal no siguió una trayectoria recta: completó un giro cerrado y terminó avanzando nuevamente en la misma dirección en la que había comenzado.
El hallazgo permitió a los investigadores estudiar no solo dónde pisó el dinosaurio, sino también cómo pudo haber cambiado su movimiento mientras recorría el terreno.
Un recorrido imposible de estudiar desde el suelo
El tamaño del yacimiento West Gold Hill Dinosaur Tracksite hizo difícil analizar todas las huellas desde tierra. Para obtener una visión completa, los investigadores recurrieron a drones que captaron imágenes de alta resolución de todo el recorrido.
Con esas fotografías pudieron construir un modelo tridimensional detallado del terreno, que posteriormente fue analizado digitalmente con una precisión de milímetros. De esta manera, los científicos pudieron seguir el desplazamiento del dinosaurio huella por huella y observar variaciones que podrían pasar desapercibidas al estudiar solo pequeños segmentos.
El paleontólogo Anthony Romilio, de The University of Queensland, explicó que el recorrido ofrece una oportunidad excepcional para estudiar el movimiento de estos animales gigantes.
"Este rastro es único porque forma un bucle completo. Aunque quizá nunca sepamos por qué este dinosaurio volvió sobre sus pasos, las huellas conservan una oportunidad extremadamente rara de estudiar cómo un saurópodo gigante realizó un giro cerrado antes de retomar su dirección original", señaló Romilio.
Las huellas podrían revelar una ligera cojera
El análisis encontró cambios en la separación lateral entre las huellas de las patas izquierda y derecha. Al principio, el espacio era relativamente estrecho, pero después se volvió claramente más amplio.
Según los investigadores, esto demuestra que la posición de las huellas puede variar de manera natural mientras un dinosaurio camina. Por ello, analizar un tramo corto podría ofrecer una imagen equivocada de su forma habitual de desplazarse.
También apareció otra diferencia más llamativa: la longitud de los pasos de un lado y otro no era exactamente igual. La variación fue de unos 10 centímetros, una diferencia que podría estar relacionada con una ligera cojera, aunque los científicos reconocen que no pueden asegurarlo.
"Detectamos también una diferencia pequeña pero persistente en la longitud de los pasos izquierdo y derecho, de unos 10 centímetros. Es difícil determinar si esto refleja una cojera o simplemente una preferencia por un lado", explicó Romilio.
El estudio demuestra que los rastros fósiles pueden conservar mucho más que la presencia de un dinosaurio. Cuando son lo suficientemente largos y continuos, también pueden ofrecer pistas sobre su comportamiento y su manera de desplazarse. Los investigadores creen que este método podría aplicarse a otros grandes yacimientos de huellas de dinosaurios en distintas partes del mundo.





















