Miles de escáneres cerebrales revelan cómo los turnos nocturnos podrían afectar memoria, emociones y concentración
Investigadores analizaron resonancias magnéticas de más de 14.000 personas y encontraron reducciones en el volumen del tálamo y la amígdala en quienes trabajan por horarios rotativos.
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Trabajar durante la noche es una realidad para millones de personas en sectores como la salud, el transporte, la seguridad y los servicios de emergencia. Sin embargo, alterar los horarios naturales de sueño podría tener efectos más profundos de lo que se pensaba. Un reciente estudio realizado con más de 14.000 personas encontró indicios de que los turnos nocturnos estarían asociados con cambios medibles en determinadas regiones del cerebro vincululadas a la memoria, la atención y el control emocional.
La investigación, publicada en la revista científica NeuroImage, analizó resonancias magnéticas y registros de salud de adultos de mediana y avanzada edad, e identificó diferencias estructurales entre quienes trabajaban en horarios convencionales y aquellos que realizaban labores por turnos.

La investigación encontró diferencias estructurales en el tálamo y la amígdala entre quienes trabajan en horarios convencionales y nocturnos.
Detectan cambios en áreas cerebrales relacionadas con la memoria y las emociones
Los investigadores estudiaron a 14.198 participantes, de los cuales 2.122 trabajaban en horarios rotativos o nocturnos. Al comparar los resultados de las resonancias magnéticas, observaron una reducción moderada del volumen en dos regiones específicas: el tálamo derecho y la amígdala izquierda.
El tálamo desempeña un papel fundamental en procesos como la atención, la memoria y la transmisión de información dentro del cerebro. La amígdala, por su parte, participa en la regulación de las emociones y suele estar relacionada con respuestas al estrés, el miedo y otros estímulos emocionales. Ambas estructuras también están estrechamente vinculadas con los ciclos de sueño y los ritmos biológicos del organismo.

Diagrama conceptual que resume las hipótesis del estudio y el marco analítico.
Los efectos podrían revertirse tras dejar los turnos nocturnos
Aunque los autores encontraron una relación entre la disminución del volumen cerebral y un rendimiento ligeramente inferior en algunas pruebas cognitivas, subrayan que los efectos observados fueron pequeños y no permiten concluir que el trabajo nocturno provoque un deterioro significativo de la inteligencia o las capacidades mentales.
Uno de los hallazgos más alentadores fue que parte de estos cambios parecían revertirse cuando las personas dejaban de trabajar por turnos. Según los datos analizados, la recuperación parcial del volumen cerebral se producía, en promedio, dentro de los dos años y medio posteriores al abandono de estos horarios.
Los investigadores consideran que los resultados podrían estar relacionados con alteraciones crónicas del ritmo circadiano, el reloj interno que regula funciones esenciales como el sueño, la temperatura corporal, la producción de hormonas y la energía.


































