Bajo cenizas hallan el pan más antiguo del mundo: tiene más de 14.000 años y nació siglos antes que la agricultura
La investigación sugiere que la elaboración del pan pudo haber precedido a la domesticación de plantas, lo que desafía las teorías tradicionales.
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El hallazgo de fragmentos carbonizados de hace 14.400 años en el yacimiento de Shubayqa 1, en el noreste de Jordania, transformó la visión histórica sobre la alimentación humana. La investigación, publicada en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), constata la elaboración del pan más antiguo registrado hasta la fecha. Dichos restos pertenecieron a cazadores-recolectores natufienses que habitaron la región miles de años antes del Neolítico agrícola.
Respecto al descubrimiento, la arqueobotánica Amaia Arranz Otaegui afirmó a National Geographic España: "Antes pensábamos que fue primero el cultivo y la domesticación de las plantas lo que dio lugar a las sociedades agrícolas, pero ahora sabemos que primero se hizo el pan y luego vino la agricultura". Su observación replantea las teorías tradicionales acerca del origen de esta preparación emblemática.

Una de las estructuras de piedra del sitio de Shubayqa 1. El fuego se situaba en el centro, donde han sido hallados los restos carbonizados de pan. Foto: Alexis Pantos/National Geographic
¿Cómo se elaboró el pan más antiguo del mundo y qué revela sobre el origen de la agricultura?
Científicos hallaron pequeñas migas carbonizadas de un pan plano de 14.400 años en estructuras de piedra del suroeste de Asia. Este registro arqueobotánico antecede en unos 4.000 años al surgimiento del cultivo sistemático de alimentos. Por ello, el descubrimiento representa la prueba de fabricación panadera de mayor antigüedad conocida.

Molienda de una planta de la familia de la ciperáceas para la producción experimental de harina. Foto: Alexis Pantos/National Geographic
Las comunidades prehistóricas utilizaban especies silvestres de trigo, cebada, avena y tubérculos de ciperáceas. Tras procesar los ingredientes hasta lograr una harina fina, formaban una masa húmeda para cocinarla sobre piedras calientes o cenizas. Arranz Otaegui explicó a National Geographic: "Sabemos cuáles eran los ingredientes (...) los mezclaban con agua o con algún líquido para obtener una masa. No sabemos si se dejaba fermentar o no, pero una vez obtenida la masa, se cocinaba".

Ali Shakaiteer y la española Amaia Arranz Otaegui recogen muestras de cereales en la zona de Shubayqa. Foto: Joe Roe/National Geographic
El hallazgo rompe el paradigma tradicional sobre nuestra nutrición al demostrar que la elaboración de este producto no requirió de la domesticación de cereales. Al contrario, el deseo de consumir esa preparación impulsó tiempo después la aparición de la agricultura para asegurar el suministro constante de insumos.

Estructura de piedra del sitio de Shubayqa 1, excavado entre 2012 y 2015. Foto: Alexis Pantos/National Geographic
¿Por qué el hallazgo del pan natufiense revoluciona la historia de la agricultura?
El análisis de esos restos arqueológicos confirma una sorprendente destreza tecnológica en la cultura natufiense. Procesar las plantas silvestres requería tareas exigentes como la recolección, el desgranado, la molienda con útiles de piedra, el tamizado y el posterior horneado. Aquel descubrimiento demuestra que los grupos de cazadores-recolectores desarrollaron técnicas gastronómicas complejas mucho antes de asentarse en comunidades fijas.
A pesar de los avances, la comunidad científica afronta interrogantes clave sobre este alimento ancestral. Si bien identificaron los insumos básicos, no ha sido posible determinar si la masa era fermentada ni establecer con absoluta certeza el método exacto de cocción. Asimismo, persisten dudas acerca de si su preparación respondía a una dieta habitual o a festejos y ritos colectivos.

Imagen de los restos carbonizados de pan de 14.400 años de antigüedad, obtenida con un microscopio electrónico de barrido. Foto: Amaia Arranz Otaegui/National Geographic
El valor de este vestigio supera el ámbito culinario al modificar la cronología conocida de la humanidad. Según explican los expertos, la evidencia empírica prueba la existencia de elaboraciones parecidas al pan al menos cuatro milenios antes de la agricultura. Por tanto, la búsqueda deliberada de recetas elaboradas actuó como un motor determinante para el origen de la producción agrícola.




















