Científicos descubren partes del pepino de mar pueden sobrevivir años por sí solos, reparándose y creciendo sin necesidad del cuerpo completo
Un estudio en Science Advances revela que fragmentos de tejido de pepino de mar escarlata (Psolus fabricii) pueden sobrevivir más de tres años fuera del organismo.
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Un estudio en Science Advances encontró que fragmentos de tejido del pepino de mar escarlata (Psolus fabricii) pueden permanecer vivos más de tres años fuera del cuerpo, cicatrizar, reorganizarse, absorber nutrientes del agua y seguir respondiendo al tacto, algo sin precedentes para tejido animal complejo.
Lo sorprendente no es que unas células sobrevivan en un laboratorio; es que tejido animal complejo —epidermis, tejido conectivo, nervios y músculo— siguió vivo, cicatrizó y creció durante años en agua de mar natural, sin medios de cultivo ni suplementos especiales.

Los investigadores mantuvieron tejidos en agua de mar natural, observando actividad biológica y absorción de nutrientes, un hallazgo sin precedentes para tejidos animales complejos.
Tejidos separados siguieron vivos por más de tres años
Los investigadores cortaron pequeños fragmentos de pies tubulares y tentáculos y los mantuvieron en agua de mar natural, no estéril y sin suplementos nutritivos especiales. Contra lo esperado, los explantes sobrevivieron más de tres años mostrando actividad biológica, cicatrización, reorganización tisular y absorción de aminoácidos disueltos directamente del agua.
Además, los tentáculos aislados conservaron respuesta al tacto, lo que sugiere que parte de la red nerviosa seguía funcionando. Los autores enfatizan que esto no equivale a un pepino de mar completo regenerado a partir de un fragmento; observaron reparación, crecimiento y cambios celulares, pero no la reconstrucción del organismo entero.

Este descubrimiento desafía la noción de que los tejidos complejos requieren el organismo completo para sobrevivir, lo que abre nuevas posibilidades para la investigación en regeneración.
Un comportamiento excepcional entre los equinodermos estudiados
El equipo comparó tejidos de otros pepinos de mar, estrellas de mar, erizos y ofiuras. Aunque muchos explantes cicatrizaron inicialmente, ninguno sobrevivió más de unos tres meses y medio. Los tejidos de Psolus fabricii fueron los únicos que mantuvieron la supervivencia y el crecimiento a largo plazo, lo que sugiere una capacidad especial de esta especie.
El trabajo desafía la idea tradicional de que los tejidos animales complejos necesitan al organismo completo para mantenerse vivos durante períodos prolongados. Los autores proponen que estos explantes podrían convertirse en un nuevo modelo experimental para estudiar regeneración, inmunidad y mantenimiento tisular con menos restricciones éticas que muchos sistemas vertebrados.


































