El único animal marino que puede separar su cabeza del cuerpo y se alimenta mediante la fotosíntesis como una planta
E. marginata, con su color verde distintivo, habita aguas someras del océano Indo-Pacífico. Su adaptabilidad y capacidad regenerativa la convierten en un fascinante objeto de estudio en biología evolutiva.
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En los océanos tropicales, un molusco extraordinario llamado Elysia marginata capturó la atención de biólogos por su capacidad para realizar autotomía extrema y regenerarse por completo.
Esta babosa marina puede separar voluntariamente su cabeza del resto del cuerpo, dejar atrás órganos vitales como el corazón y, aun así, seguir activa y reconstruir un cuerpo nuevo en aproximadamente tres semanas, según investigaciones japonesas.
Lo sorprendente es que la supervivencia de la cabeza se sustenta en un fenómeno conocido como kleptoplastia.
La importancia de su alimentación
La babosa incorpora cloroplastos de las algas que consume —principalmente del género Bryopsis— en sus células, lo que permite que la cabeza genere energía a partir de la luz solar, como lo haría una planta. Este mecanismo le da tiempo para moverse, alimentarse y reconstruir el cuerpo perdido, aunque no realiza fotosíntesis de manera autónoma.
La kleptoplastia no es exclusiva de E. marginata, sino que se ha documentado en varios sacoglosos, y los productos de la fotosíntesis de los cloroplastos robados contribuyen directamente a la supervivencia y a la regeneración del animal.
Aunque los cloroplastos no pueden replicarse sin el genoma de la planta original, permanecen activos durante semanas dentro de las células del animal y realizan fotosíntesis.
Hábitat y apariencia
Esta especie habita aguas someras del océano Indo-Pacífico, donde su color verde con bandas y manchas distintivas se debe a los cloroplastos incorporados en sus tejidos. Su dieta de algas le permite mantener la autotrofia parcial necesaria durante la regeneración, lo que hace de E. marginata un ejemplo singular de adaptación y resiliencia biológica en el reino animal.
Este comportamiento, junto con su capacidad de regeneración completa, convierte a Elysia marginata en un modelo de estudio para la biología evolutiva y regenerativa, además de plantear preguntas fundamentales sobre los límites de la autonomía corporal y la cooperación entre órganos de plantas y animales en ecosistemas marinos.

































