Un desgaste acelerado en la Antártida: se pierde hielo equivalente a casi 2 veces el tamaño del Lago Titicaca que alarma en la Tierra
Los científicos revelan una relación entre el deshielo y la crisis climática, además de contribuir con el aumento del nivel del agua en el mundo.
- Australianos transforman cáscaras de maní en un material clave para mejorar baterías de celulares: todo en 10 minutos
- Un coloso dormido bajo el océano: el supervolcán submarino que mide casi 5.000 metros y supera 9 veces el tamaño de Lima

Glaciólogos de la University of California, en Irvine, revelaron en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) una pérdida crítica de masa gélida terrestre durante los últimos 30 años. El estudio, fundamentado en observaciones satelitales, destaca un retroceso acelerado de la línea de anclaje en sectores vulnerables del continente, a pesar de que el 77% de la costa mantiene estabilidad desde 1996.
La variación en el punto de flotación constituye un indicador vital sobre la salud de los glaciares antárticos. Dicho límite separa la sección apoyada en el lecho rocoso de la que flota sobre el océano; su monitorización constante aporta datos clave para predecir la reacción del ecosistema ante el incremento de temperaturas atmosféricas.

Así se encuentra actualmente la Antartida con los deshielos. Foto: PNAS
La cantidad desaparecida
Un estudio reciente revela que la Antártida sufrió una reducción de 12.820 km² en su masa firme sobre la línea de anclaje desde 1992 hasta 2025. Esta cifra representa una superficie descomunal, equivalente a casi 10 veces el territorio metropolitano de Los Ángeles. La magnitud del fenómeno climático destaca la vulnerabilidad de los ecosistemas polares frente al calentamiento global actual.
En términos comparativos, la pérdida total es igual a 1,5 veces el tamaño total del lago Titicaca, espejo de agua que Perú y Bolivia comparten en Sudamérica. El impacto de este deshielo masivo alcanza dimensiones similares a la provincia de Granada o la región de Galicia en España.
El retroceso crítico del hielo antártico
La colaboración de información satelital facilitó la creación del primer mapa circumpolar sobre la migración de las líneas de anclaje en la Antártida. Este registro resulta vital para comprender las variaciones en el límite que separa el hielo terrestre de las plataformas flotantes. Si bien gran parte del litoral permanece estable, los retrocesos detectados se concentran en zonas donde la geografía permite el ingreso de corrientes oceánicas con mayor temperatura.
El repliegue de estas fronteras heladas presenta contrastes marcados según la ubicación geográfica. En la región occidental, diversos glaciares registraron retrocesos de entre 10 y 40 kilómetros; destaca especialmente el caso del glaciar Smith, el cual experimentó un "retroceso extraordinario de unos 42 km". Por su parte, formaciones emblemáticas como Pine Island y Thwaites mostraron mermas de 33 y 26 kilómetros respectivamente, lo que evidencia la vulnerabilidad de la zona.

Zonas antárticas en peligro. Foto: PNAS
Este fenómeno carece de homogeneidad, pues mientras las costas del mar de Amundsen y la plataforma Getz sufren pérdidas profundas, áreas como East Antarctica mantienen una firmeza relativa. La investigación establece que la capa de hielo encallado desaparece a una tasa promedio de 442 km² por año. Dicha cifra funciona como un parámetro esencial para perfeccionar los modelos climáticos actuales y predecir con exactitud el futuro nivel del mar global.

Otras áreas de hielo en alerta. Foto: PNAS
PUEDES VER: El colibrí más hermoso de la Tierra está en Sudamérica: sus plumas cambian de color con la luz

Una alerta climática en la Antártida
El retroceso acelerado de los glaciares responde principalmente a la intrusión de masas oceánicas templadas bajo las plataformas de hielo. Según los científicos, existe una relación directa entre este proceso y la crisis climática actual, pues "el agua caliente socava las capas de hielo desde abajo", lo cual debilita la estabilidad de la región y acelera el vertido de agua dulce hacia el mar.
A pesar de la tendencia general, el noreste de la Península Antártica presenta anomalías que las corrientes cálidas conocidas no logran justificar por completo. Tal hallazgo sugiere la presencia de factores adicionales ocultos en la dinámica polar que requieren investigación inmediata. Estos patrones complejos de pérdida de masa helada representan una amenaza real para las comunidades costeras globales, dado que "el deshielo terrestre contribuye directamente a la expansión de los océanos" y eleva el nivel del agua en todo el planeta.























