Está hecho de materia oscura y gas, pero sin estrellas: astrónomos descubren Cloud-9, un nuevo tipo de objeto celeste
Esta reliquia del universo no solo pone a prueba las teorías conocidas sobre la formación de galaxias, sino que también ofrece una oportunidad para estudiar a la misteriosa materia oscura.

Gracias al Telescopio Espacial Hubble, los astrónomos descubrieron una nube de materia oscura y gas sin estrellas. Este objeto, denominado “Cloud-9”, se encuentra a las afueras de la galaxia en espiral Messier 94 (M94) a 14 millones de años luz de la Tierra.
El nuevo objeto no solo podría ayudar a explicar cómo se formaron las galaxias a partir de la acumulación de materia oscura en el universo primitivo, sino que brindaría información sobre la naturaleza de esta misteriosa sustancia, que actúa como el 'pegamento gravitacional' más abundante en el universo al conformar más del 85% de la materia existente. Esto quiere decir que los científicos no pueden verla directamente, pero saben que está allí porque su gravedad afecta a la materia común y desvía la luz en el universo.
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Cloud-9: una galaxia que no logró formar estrellas
La materia oscura es mucho más abundante que la materia que forma las estrellas, los planetas y todo lo que vemos. Los científicos creen que tuvo un papel clave en el universo temprano, ya que su gravedad ayudó a que las primeras estrellas y galaxias se unieran y tomaran forma.

Imagen del objeto Cloud 9 tomada por el telescopio espacial Hubble. Foto: NASA/ ESA/STScI
Algo similar ocurre con Cloud-9. En esta Nube de Hidrógeno I Limitada por Reionización (RELHIC), dominada por materia oscura, el gas de hidrógeno comenzó a acumularse, un proceso que normalmente da origen a nuevas estrellas. Sin embargo, en este caso eso no sucedió, probablemente porque no logró reunir la cantidad de gas necesaria para que nacieran estrellas.
"Esta es la historia de una galaxia fallida", declaró Alejandro Benítez-Llambay, líder del equipo de la Universidad Milano-Bicocca en Milán, Italia, en un comunicado de la NASA. "En ciencia, solemos aprender más de los fracasos que de los éxitos. En este caso, la ausencia de estrellas confirma la validez de la teoría. Nos indica que hemos encontrado en el universo local un componente fundamental de una galaxia que aún no se ha formado".
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Una nube distinta a cualquier otra en la Vía Láctea
Cloud-9 no debe confundirse con las nubes de hidrógeno que rodean la Vía Láctea y que los astrónomos estudian desde hace décadas. A diferencia de ellas, es más pequeña, compacta y casi perfectamente esférica, lo que le da un aspecto inusual. Su núcleo está formado por hidrógeno neutro, se extiende a lo largo de unos 4.900 años luz y tiene una masa cercana a un millón de veces la del Sol. Sin embargo, lo más llamativo es que estaría envuelta por una enorme cantidad de materia oscura, estimada en unos 5.000 millones de masas solares.
Los investigadores creen que Cloude-9 podría convertirse en una galaxia con estrellas en el futuro, pero solo si logra acumular suficiente gas de hidrógeno. Mientras eso no ocurra, su ausencia total de estrellas la convierte en un laboratorio natural único para estudiar cómo se comporta la materia oscura sin la interferencia de la formación estelar. Ahora, los astrónomos esperan que nuevas observaciones permitan identificar más RELHIC, es decir, galaxias fallidas similares a Nube-9.


















