Parece ciencia ficción pero es real: físicos confirman la existencia de “espejos del tiempo”
Un experimento de laboratorio logró que una onda electromagnética retroceda en el tiempo al cambiar bruscamente su entorno, confirmando un fenómeno teórico planteado hace más de 50 años.
- Está hecho de materia oscura y gas, pero sin estrellas: astrónomos descubren Cloud-9, un nuevo tipo de objeto celeste
- Esta es la ave más peligrosa del planeta y su rol es clave para cuidar los bosques tropicales

Durante décadas fue solo una idea teórica. Ahora, un experimento real acaba de demostrar que el proceso de reflexión temporal existe. Físicos lograron invertir ondas electromagnéticas en el tiempo, un fenómeno conocido como “espejos del tiempo”, que, si bien no implica viajes temporales, sí desafía la forma tradicional de entender cómo se comportan las ondas físicas.
El experimento confirma una predicción formulada hace más de medio siglo en la física teórica: bajo ciertas condiciones, una onda no solo puede reflejarse en el espacio —como ocurre frente a un espejo— sino también retroceder en el tiempo.
Para hacerlo más sencillo de entender: una pelota rebota en la pared, un grito vuelve como eco, una imagen se refleja espejo del baño. En todos estos casos, las cosas rebotan en el espacio, pero el tiempo avanza implacablemente. Las ondas de luz o sonido impactan en una superficie, rebotan y regresan a nosotros. Eso es la reflexión espacial
Ondas que retroceden en el tiempo, no en el espacio
Los investigadores lograron que una onda electromagnética reprodujera su trayectoria temporal al revés, generando una copia invertida de la señal original. Este es el proceso conocido como reflexión temporal (time reflection).
El estudio, publicado en la revista Nature Physics, fue liderado por Hady Moussa, del Advanced Science Research Center de la City University of New York (CUNY). Se trata de la primera observación clara y repetible de este fenómeno en un laboratorio.
A diferencia de lo que podría sugerir la ciencia ficción, el experimento no altera el tiempo en sí. La inversión ocurre porque se modifican de forma abrupta y controlada las condiciones físicas del entorno por el que viaja la onda.
¿Cómo se creó una “interfaz temporal”?
Para lograrlo, el equipo diseñó un metamaterial de línea de transmisión, compuesto por una tira metálica equipada con interruptores electrónicos de alta velocidad, conectados a bancos de capacitores. Este sistema permitió cambiar casi instantáneamente las propiedades electromagnéticas del material.
En un momento clave del experimento, los científicos provocaron una duplicación repentina de la impedancia del material, es decir, de su resistencia al paso de la corriente eléctrica. Ese cambio abrupto generó lo que los investigadores llaman una frontera o interfaz temporal.
Cuando la onda electromagnética alcanzó esa frontera, una parte de ella se reflejó hacia atrás en el tiempo, en lugar de rebotar en el espacio como lo haría frente a una superficie física.
PUEDES VER: El glaciar del Juicio Final en la Antártida comenzó a moverse: científicos detectan un proceso irreversible

Una teoría antigua, por fin confirmada
La idea de la reflexión temporal existe en la física teórica desde hace más de 50 años. Los modelos predecían que, si una onda experimenta un cambio brusco en el medio por el que se propaga, podría reflejarse en el tiempo en lugar de hacerlo en el espacio.
El principal obstáculo hasta ahora había sido crear un cambio temporal lo suficientemente rápido y uniforme como para producir una señal limpia. El equipo de CUNY logró superar ese reto coordinando con extrema precisión todos los componentes del sistema.
Además de la inversión temporal, el experimento produjo un desplazamiento de frecuencia, moviendo la señal a otra región del espectro electromagnético. Esta capacidad podría tener aplicaciones en ingeniería de espectro, filtros adaptativos y dispositivos selectivos de frecuencia.
Nuevas formas de controlar las ondas
Los investigadores ya exploran posibles aplicaciones prácticas. Una de ellas es el desarrollo de cavidades temporales, estructuras formadas por dos interfaces temporales que podrían atrapar una señal y hacerla rebotar repetidamente en el tiempo, generando nuevos patrones de interferencia.
El concepto también podría extenderse a otros tipos de ondas, como las acústicas, mecánicas o de espín. Para ello, será clave mejorar aún más la precisión temporal de los circuitos, especialmente en sistemas que operen a frecuencias más altas.
El proyecto se desarrolló en colaboración con el CUNY Graduate Center y el Advanced Science Research Center, instituciones especializadas en fotónica, diseño de circuitos y dinámica de ondas.
El experimento no implica que el tiempo fluya hacia atrás. Fuera del sistema, el tiempo sigue avanzando con normalidad. Lo que cambia es la forma en que los científicos pueden manipular la dirección temporal de una onda mediante condiciones cuidadosamente diseñadas.




















