Arqueólogos detectan anomalías en una pirámide de Giza que podría ser una entrada oculta y olvidada
Los huecos encontrados en la meseta de Giza parecen ser bastante grandes y podrían ser señales de un pasadizo perdido hace mucho tiempo.
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El misterio de las pirámides de Egipto vuelve a sorprender a los arqueólogos. Un nuevo hallazgo en la pirámide de Menkaure, la más pequeña de las tres estructuras principales en la meseta de Giza, ha revelado dos vacíos en su cara oriental que podrían corresponder a una entrada secundaria. Este descubrimiento fue realizado por el proyecto Scan Pyramids, que emplea tecnologías de detección remota no invasivas para estudiar el interior de estas monumentales construcciones.
La pirámide, construida entre los años 2490 y 2472 a.C. durante el reinado del faraón Micerino, presenta una sección de bloques pulidos en su cara este, muy similares a los que rodean la entrada principal situada al norte. Sin embargo, hasta ahora no se había encontrado ninguna abertura en esa zona.

La pirámide de Menkaure o Micerino, fue construida entre 2490-2472 a. C. Foto: Wikimedia
Los estudios de la otra entrada a Micerino
La investigación, desarrollada durante tres años, incluyó pruebas de resistividad eléctrica, radar de examinación terrestre y análisis ultrasónicos para explorar el interior de la pirámide sin alterar su estructura. Estas técnicas permitieron detectar dos cavidades ubicadas detrás de los bloques pulidos de la cara este. Una de ellas se encuentra a 1,4 metros de profundidad y la otra a 1,13 metros, según informó el equipo de científicos.

Las dos anomalías detectadas por los arqueólogos. Foto: Science Direct
"Las piedras están notablemente pulidas en un área de cuatro metros de alto por seis metros de ancho", destacaron los investigadores en un comunicado. "Ese tipo de acabado solo se observa en la entrada existente, al norte, lo que sugiere la posibilidad de otra entrada similar en el este". Esta hipótesis había sido sugerida anteriormente por el investigador independiente Stijn van den Hoven, quien en 2019 propuso la existencia de una entrada oculta detrás de esa superficie, basada en la simetría arquitectónica de la pirámide.
Hacen falta más pruebas
A pesar del entusiasmo que ha generado el hallazgo, los expertos piden cautela. Aún no hay evidencia suficiente para confirmar si los vacíos detectados corresponden efectivamente a una segunda entrada o si se trata de espacios estructurales sin función ceremonial.
Peter Der Manuelian, profesor de Egiptología en la Universidad de Harvard, quien no participó en el estudio, valoró el hallazgo como significativo: "Es un descubrimiento muy interesante y demuestra que todavía hay mucho por conocer sobre las pirámides de Giza". También recordó que, salvo algunas excepciones, los accesos a las pirámides del Imperio Antiguo suelen estar en el lado norte, por lo que una entrada al este sería inusual y requeriría mayor investigación para comprender su propósito.
El equipo que lidera el proyecto Scan Pyramids planea realizar más pruebas para confirmar la naturaleza y extensión de las anomalías detectadas. Este esfuerzo forma parte de una serie de exploraciones que ya han revelado vacíos en la Gran Pirámide de Keops, lo que abre nuevas posibilidades para reinterpretar la arquitectura interna de estas majestuosas obras del Egipto faraónico.



















