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Qué método usa la OMS para clasificar variantes del coronavirus y por qué ómicron “preocupa”

La nueva variante del SARS-CoV-2 ha sido ubicada en la ‘lista negra’ de la OMS. Se está analizando su capacidad de transmisión y reinfección.

Micrografía electrónica de transmisión (TEM) coloreada de partículas de coronavirus SARS-CoV-2. Foto: Servicio Nacional de Infecciones/SCI
Micrografía electrónica de transmisión (TEM) coloreada de partículas de coronavirus SARS-CoV-2. Foto: Servicio Nacional de Infecciones/SCI
Ciencia LR

Este viernes, la OMS catalogó una nueva variante del coronavirus detectada en Sudáfrica bajo el rótulo de “preocupación”. Se trata de Ómicron, que ha acaparado la atención de los expertos en salud por congregar un gran número de mutaciones, algunas presentes en otras versiones del SARS-CoV-2, como la Delta.

Desde que fue detectada el 9 de noviembre de 2021, la evidencia preliminar sugiere indicios de una mayor transmisión según la OMS. No obstante, la misma institución sostiene que aún se necesitarán “varias semanas” para tener conclusiones más sólidas.

Asimismo, cabe precisar que no todas las variantes representan una amenaza significativa, más aun cuando hay un abanico de vacunas efectivas contra la COVID-19 severa. Entonces, ¿por qué Ómicron ha merecido la clasificación de preocupación y qué significa su nombre?

PUEDES VER: La nueva variante Ómicron: ¿por qué es una preocupación en todo el mundo?

La clasificación de las variantes

La OMS clasifica a las variantes del coronavirus en tres categorías principales: de preocupación, de interés y de monitoreo. Esta taxonomía se establece según su grado de amenaza para la salud pública.

Los criterios para evaluar esta amenaza son el aumento de transmisibilidad o virulencia, nuevos síntomas o incluso resistencia a las vacunas y otros tratamientos disponibles.

En ese sentido, las de preocupación suscitan la alerta máxima, las de interés se consideran una potencial amenaza, mientras que las de monitoreo solo tienen ciertas características genéticas que podrían volverlas problemáticas.

Las tres clasificaciones no son definitivas, por lo que una variante puede escalar o bajar de categoría, siempre y cuando se sustente en nuevos estudios de laboratorio o epidemiológicos. Por ejemplo, cuatro de las seis variantes de interés fueron degradadas a la categoría de monitoreo debido a que no mostraron propagarse lo suficiente en la población.

PUEDES VER: Ómicron: todo lo que se sabe de esta variante declarada “preocupante” por la OMS

En el caso de Ómicron, esta ha sido denominada como una variante de preocupación en muy poco tiempo debido a que conglomera mutaciones vistas antes en otros linajes. Con base en experiencia previa, algunas de estas pueden conllevar a una enorme capacidad de transmisión y una disminución de la eficacia de las vacunas.

Ómicron se ha añadido a la lista de variantes de preocupación de la OMS y ahora comparte lugar con Alpha, Beta, Gamma y Delta. Por otro lado, otras como Mu (Colombia) y Lambda (Perú) han permanecido únicamente en la lista variantes “de interés”.

Qué significa Ómicron

Desde junio de 2021, la OMS nombra a las cepas del coronavirus con las letras del alfabeto griego. Este sistema de clasificación se propuso para eliminar o reducir el estigma vinculado a la región o país donde se encontró por primera vez, así como para un entendimiento más sencillo ante el público general.

Por esa razón, la nueva variante ha sido nombrada con la decimoquinta letra del alfabeto griego: Ómicron.

PUEDES VER: COVID-19: la variante Ómicron tiene el doble de mutaciones que la Delta