Ana María Castañeda, psicóloga del Instituto Nacional de Salud de San Borja, manifestó que desde el inicio de la pandemia por la COVID-19, la salud mental de los niños y adolescentes se ha visto seriamente afectada.
“Son chicos que generalmente han tenido un perfil, pero paulatinamente han ido cambiando su reacción frente a las cosas. Entonces, comienzan a haber cambios de a poquitos, que de repente uno comienza a verlos y le llama la atención cuando ya ese cambio, de repente, es en demasía”, señaló a Andina.
Asimismo, precisó que la pérdida de algunos familiares a causa del mortal virus ha sido el mayor detonante en esta época. La especialista recomendó que la persona más tranquila de la casa pueda comunicárselo y contenerlo emocionalmente.
“Dos personas desbordadas es mucho. Una persona que pueda contener al niño dentro de esta situación de llanto y no esperar que, porque falleció y ya se le explicó, al niño se le va a pasar de la noche a la mañana”, indicó.
Pidió a los padres de familia a estar atentos, hoy más que nunca, de sus hijos, y acudir a los especialistas en caso de ser necesario o la situación se desborde en casa.
“No hay que minimizar. En el caso de los niños, no hay que minimizar. A veces, los padres dicen: ‘Ay, está en la edad, no te preocupes, eso pasa’. No, la verdad es que no pasa. La verdad es que el niño sigue inoculando una serie de emociones y después su tachito llegó al máximo”, sentenció.
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