
“La esperanza es esa cosa sin plumas/que se posa en el alma/y entona melodías sin palabras/y no se detiene para nada”.
Los amantes de la poesía habrán reconocido el célebre verso de Emily Dickinson. Escribo estas líneas el día 14 de la cuarentena y, como todos, estoy sintiendo sus embates. Aún los más ermitaños no son inmunes a la lenta pero inexorable erosión del aislamiento social. Una insidiosa desazón que, en los casos más vulnerables, puede mutar hacia la depresión.
PUEDES VER: Revisa los candidatos y sus planes de gobierno

Pero acaso esa angustia cotidiana que “tormentosa crece”, parafraseando el vals Hermelinda, no es lo peor. Todos sabemos que cuando termine la cuarentena el 12 de abril, el virus no se habrá ido. Por el contrario, habrá infectado a más personas y matado a un número considerablemente mayor al de hoy, que sigue siendo comparativamente pequeño. No obstante, una gran mayoría apoyamos esta medida, cuya razonabilidad no cuestionamos. Lo que estamos ganando es un tiempo precioso para que el número de casos aumente a una tasa menor y, asimismo, que el Gobierno, en una carrera contra el tiempo, mejore nuestros precarios servicios de salud. Cosa que, al parecer, está sucediendo.
En esas condiciones de extrema dureza, es evidente que los millones de personas en condiciones de pobreza son, de lejos, las que más sufren. Esto nos debe hacer reflexionar con urgencia acerca de un modelo que no solo ha permitido, sino que quizás se sostiene en esa feroz desigualdad. Porque las carencias de los servicios de salud son las de educación y seguridad. Así como la cobertura y calidad de Internet, que ha sido esencial para el éxito contra el COVID-19 en Corea del Sur.
La esperanza entonces es una herramienta valiosa a nivel individual, para tolerar este periodo de incertidumbre, oscuridad y miedo. Pero también debería ser un poderoso catalejo para vislumbrar todo aquello que necesitamos cambiar para evitar reaccionar cuando la crisis ya detonó, como ahora. Vizcarra ha demostrado ser un eficiente conductor en tiempos de borrasca, enhorabuena. Pero nos hace falta construir un Estado capaz de emplear sus reservas fiscales en favor de los más necesitados, sin esperar la buena pro de los poderes económicos.
P.D. La Sociedad Peruana de Psicoanálisis ha abierto una línea de ayuda gratuita para hablar con especialistas. Se accede por Facebook o: www.spp.com.pe.





CINEPLANET: 2 entradas 2D + 2 bebidas grandes + Pop corn gigante. Lunes a Domingo
PRECIO
S/ 47.90
PERULANDIA: FULL DAY + Piscinas + S/. 35 o S/.40 de VALE DE CONSUMO + Perusaurus y más. Según elijas
PRECIO
S/ 59.90
Full day Spa para uno o dos con masajes y más
PRECIO
S/ 84.90
ALMUERZO O CENA BUFFET + Postre + 1 Ice tea de Hierba luisa en sus 4 LOCALES
PRECIO
S/ 85.90