
El mandatario Martín Vizcarra dijo que el coronavirus dejaría devastada la economía, como sucedió durante la guerra con Chile. El profesor Salinas, autor de Polos opuestos. Salarios y costo de vida, 1821-1879 y de Cuatros y billetes. Crisis monetaria peruana, 1821-1879, respondió un cuestionario sobre el antes y después de dicho conflicto.
–¿Cómo se encontraba la economía peruana cuando Chile declaró la guerra el 5 de abril de 1879?
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– Ese año el Perú estaba en bancarrota. El Estado no tenía dinero para pagar su deuda externa ni costear el gasto público. La crisis fiscal y monetaria había empobrecido, además, a miles de personas dependientes de los empleos estatales. Similar situación afrontaban comerciantes y productores por la falta de liquidez. Toda esa situación era consecuencia del fracaso de la economía guanera provocado por varios factores: el controvertido sistema de las consignaciones lesivo para la caja fiscal, la errada inversión de la renta obtenida y la corruptela de los funcionarios encargados de realizar cuestionables operaciones financieras (v. g. la Consolidación) y millonarios préstamos internos y externos con cargo al dinero del guano. Esa combinación explosiva fue minando nuestra economía hasta ponerla al borde del colapso en vísperas de la guerra con Chile.
–Durante el desarrollo del conflicto entre 1879 y 1884 asumieron el poder hasta 6 jefes de Estado. ¿Esto afectó conducir adecuadamente la economía?
– En realidad, solo Prado y Piérola, y en cierta medida García Calderón, estuvieron en condiciones de manejar la economía. El número de jefes de Estado no fue el factor determinante, pues todos aplicaron la misma fórmula: recargar la economía de guerra sobre la población civil. Cerrada la posibilidad de obtener préstamos externos, los mencionados presidentes, en distinto grado y momento, no tuvieron más opción que recurrir a los donativos, empréstitos, recargo de impuestos y creación de otros, rebaja de sueldos y la emisión masiva de billetes depreciados. Cuando asumió Piérola, hubo esperanza de que obtendría apoyo económico de Dreyfus por la afinidad que tenía con este. Esa fue, tal vez, la posibilidad más cercana para reordenar la economía. Sin embargo, ocurrió lo contrario, pues Piérola le reconoció una millonaria deuda a su favor por los negocios del guano.
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–¿Diría entonces que más por responsabilidad de los peruanos que por acción de las fuerzas chilenas se produjo la quiebra de la economía nacional?
– Antes de empezar la guerra, nuestros gobiernos ya habían quebrado la economía nacional. Pero Chile no andaba mejor, también estaba sumido en profunda crisis, a pesar de sus gobiernos supuestamente eficientes. Fue culpa propia llegar en esa situación a un conflicto bélico que se anunciaba, por lo menos, desde una década antes. No obstante, el ejército chileno causó un daño enorme a la infraestructura productiva y vial peruanas, privándonos de elementos vitales para la subsistencia. Destruyó haciendas azucareras y vías ferroviarias, asoló pueblos y, finalmente, a pesar de apropiarse de nuestro salitre, guano y territorio, nos impuso una indemnización de guerra. Por tanto, esa guerra fue la estocada final, el tiro de gracia a una economía que se hallaba en bancarrota.
–En el periodo de la ocupación chilena, ¿qué sectores fueron los más afectados?
– La ocupación chilena partió en dos el territorio peruano. En la costa, los chilenos impusieron el uso de su moneda y se apropiaron de la renta aduanera. El reducido comercio prosiguió bajo esas condiciones, mientras la agricultura de exportación yacía arruinada. En la región andina, como es sabido, se activó la resistencia. Allí, el campesinado, por voluntad heroica, y los hacendados, por miedo a los “indios”, sostuvieron esa economía de guerra. Las haciendas serranas sufrieron la pérdida de cosechas, semovientes y hombres. A su vez, las incipientes industrias corrieron idéntica suerte. Ni los bienes culturales se salvaron del saqueo. Aun cuando todos los sectores fueron afectados, sin duda, el mayor perjuicio se produjo sobre la agroindustria, cuyas máquinas y ferrocarriles fueron inutilizados por las fuerzas de ocupación.
–El presidente Vizcarra dijo que el desastre económico que producirá la pandemia del nuevo coronavirus, podría resultar similar o peor que las consecuencias de la guerra con Chile. ¿Comparte la misma percepción?
– El presidente Vizcarra hizo suya esa opinión de la ministra Alva. Pero no existen similitudes, en cuanto a impacto económico y abatimiento del sentimiento nacional, entre la guerra con Chile y la pandemia. El Perú salió de la guerra con Chile con la infraestructura productiva y vial destruidas, la moneda depreciada, sin recursos para costear sueldos y servicios públicos y con una deuda externa impagable que le impedía acceder a nuevos créditos. Culminada esa trágica guerra no parecía haber norte para el país. La coyuntura actual, a pesar de constituir una tragedia sanitaria con hondas consecuencias sociales y económicas, no tiene aún ese sino fatídico. El Perú de hoy, como el propio Gobierno lo ha declarado, dispone de un fondo de estabilidad fiscal, reforzado con reciente financiamiento externo, disponible para impulsar un plan de reactivación productivo. Nada de eso tuvo (el presidente Miguel) –Iglesias cuando asumió el gobierno de la posguerra con Chile–. Lo que asemeja ambas situaciones es que las clases populares resultan siendo las más afectadas durante las crisis económicas.





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