Hospital Almenara conquista el “Monte Everest” de la cirugía con más del 95% de supervivencia
El nosocomio alcanzó una mortalidad quirúrgica menor al 5% tras analizar 414 pacientes operados durante 15 años. El resultado corresponde a una de las intervenciones más complejas para tratar tumores del páncreas.
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Operar el páncreas es considerado uno de los mayores desafíos de la cirugía. En el Hospital Nacional Guillermo Almenara Irigoyen, más del 95% de los pacientes sometidos a una de estas complejas intervenciones logró sobrevivir. El resultado se obtuvo tras el seguimiento de 414 personas operadas entre 2009 y 2023 y fue publicado en HPB Journal, revista científica especializada en cirugía hepatopancreatobiliar.
Los pacientes fueron sometidos a una pancreatoduodenectomía, conocida como cirugía de Whipple, que se utiliza principalmente para tratar tumores ubicados en la cabeza del páncreas y zonas cercanas. Durante los 15 años analizados, la mortalidad operatoria fue menor al 5%, un indicador utilizado internacionalmente para medir la seguridad de este procedimiento.
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Alertan por casos frecuentes
En el Almenara se implementó un sistema para registrar cada intervención, identificar complicaciones y revisar los resultados. Cirujanos, anestesiólogos, intensivistas, enfermeros y nutricionistas participaron de manera coordinada en el manejo de los pacientes.
"Si no investigamos y medimos, no sabemos si realmente tenemos éxito", explica Gustavo Reaño-Paredes, cirujano y autor principal de la investigación. El especialista desarrolló este trabajo junto con Fritz Kometter Barrios, jefe del Servicio de Cirugía de Páncreas, y señala que este tipo de operación representa prácticamente el 'Monte Everest' de la medicina por su complejidad.
Pero la investigación también encontró un problema: cada vez más pacientes llegan al quirófano en condiciones delicadas. En los últimos cinco años estudiados aumentó la cantidad de personas con pérdida importante de peso, deterioro físico y enfermedades crónicas avanzadas. También se identificó la colangitis preoperatoria, una infección de las vías biliares causada por la obstrucción del tumor, como uno de los factores que pueden complicar el procedimiento.
Por eso, los especialistas destacan la importancia de reconocer las señales de alerta. La ictericia —coloración amarillenta de la piel y los ojos—, el dolor abdominal persistente y la pérdida de peso sin explicación requieren una evaluación médica. Detectar la enfermedad antes de que aparezcan infecciones o desnutrición puede permitir que el paciente llegue en mejores condiciones a una cirugía.
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Diagnóstico evidenciado
El estudio encontró además que el adenocarcinoma ampular fue el diagnóstico más frecuente y representó el 43,2% de los casos. Este tumor aparece en la zona donde se unen los conductos biliar y pancreático y puede provocar ictericia temprana, lo que en algunos pacientes facilita una detección más oportuna.
Una de las historias detrás de estas cifras es la de Jenny Espinosa. Ella llegó a Lima desde Cusco con un pronóstico inicial de apenas 30 días de vida y un hijo de un año y medio. Tras pasar por tres cirugías de alta complejidad en el Almenara, lleva 14 años de vida y actualmente realiza sus actividades con normalidad.
Su caso no representa necesariamente el desenlace de todos los pacientes, pero muestra lo que puede significar acceder a una atención especializada y oportuna. Para el equipo médico, los 414 casos analizados durante 15 años demuestran que medir los resultados, corregir los procesos y trabajar de manera multidisciplinaria puede marcar la diferencia frente a una de las cirugías más difíciles de la medicina.





















