Madre de una de las víctimas de la tragedia de Nicolini se pronuncia tras captura de Vilma Zeña: "Nada me devolverá a mi hijo"
La captura de Zeña Santamaría, prófuga desde 2018 y sentenciada por trata de personas y esclavitud, se produjo tras la ratificación de su condena por el incendio ocurrido en la galería Nicolini en 2017.
- Capturan a Vilma Zeña Santamaría en San Martín de Porres, condenada por explotación laboral y esclavitud por el caso Galería Nicolini
- Histórica sentencia de más 30 años de prisión por esclavitud en el Perú: Fiscalía confirma fallo contra responsables del Caso Nicolini

Casi nueve años después del incendio que expuso uno de los casos más graves de explotación laboral en el país, la captura de Vilma Marveli Zeña Santamaría ha marcado un importante punto en la historia. La mujer, condenada a 32 años por el delito de trata de personas agravada con fines de explotación laboral y esclavitud, fue detenida el 20 de enero en San Martín de Porres tras permanecer prófuga de la justicia.
Para la madre de uno de los jóvenes que murieron encerrados en el contenedor perteneciente a Zeña Santamaría y a su esposo durante el siniestro, la noticia llegó de forma inesperada y con sentimientos encontrados. Aunque reconoce que la detención representa un avance judicial, afirma que, luego de tantos años, la justicia no podrá devolverle lo más importante: su hijo.
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Mininter ofrecía 50.000 soles de recompensa por información que ayude a su captura. Foto: PNP
Capturan a Vilma Zeña Santamaría, condenada por esclavitud
La Policía Nacional del Perú capturó a Vilma Zeña Santamaría, de 47 años, quien figuraba en el Programa de Recompensas del Ministerio del Interior con una orden de búsqueda activa y una recompensa de S/50.000. La intervención se realizó en un inmueble de la avenida Perú y estuvo a cargo de la División de Investigación contra el Crimen Organizado.
Zeña fue sentenciada en 2018 junto a Jonny Coico Sirlopu por trata de personas agravada, explotación laboral y esclavitud. Ambos fueron hallados responsables de la muerte de Jovi Herrera Alania (20) y Jorge Luis Huamán Villalobos (19), y de las graves afectaciones sufridas por otros tres sobrevivientes durante el incendio del 22 de junio de 2017 en la galería ubicada en el Cercado de Lima. Días antes de su captura, el 16 de enero de 2025, tras negar la apelación de Zeña, la Corte Suprema ratificó su condena de 32 años de prisión.
"Nada me devolverá a mi hijo"
La madre de una de las víctimas relató para La República el momento en que supo de la captura. “Mi sobrina me mandó un video. Yo no creía. Decían que la habían capturado”, recordó. Cuenta que, si bien la tranquilidad fue parcial, lo que primó en ese momento fue indignación por las declaraciones de Zeña tras su detención. “Me da cólera, ella dice que no los conocía. Eso no se hace. En vez de decir ‘yo me equivoqué’ o ‘estoy arrepentida’, se mostró fría y sin sentimiento”, afirmó. Para ella, esa actitud confirmaría lo que los sobrevivientes ya habían denunciado: “Los chicos dijeron que ella era la más mala, la que los encerraba más”.
Contó, además, que nunca se imaginó las condiciones en las que trabajaba su hijo. “Yo pensaba que estaba en una tienda, y que no podía salir porque la dueña estaba afuera. Entonces, le mandaba con su comida”, explicó. De haber sabido la realidad, asegura que jamás lo habría permitido. “Ni a los perros se les encierra así”, lamentó.Tras el devastador incidente, relata, su salud se vio afectada: “Me enfermé de pena. Ya no comía, ya no caminaba bien. Vivía por vivir”.
Una justicia tardía
Sobre la captura de Zeña, la admite sentir una calma parcial: “He recibido un poco de justicia, pero mi corazón está triste. Yo perdí a mi hijo, nadie me lo va a devolver”. Aun así, mencionó que, luego de experimentar afectaciones, ahora solo busca tranquilidad. “Siento pena porque también es madre y tiene hijos. Pero ella no tuvo pena de nosotros”, señaló.
La señora también cuestionó el largo camino judicial y el desgaste que esto ha implicado. Indica que, durante años acudió a abogados, instituciones estatales y a la zona de Las Malvinas buscando respuestas. “Paraba molestando a la abogada, yendo, viniendo. Hasta que tuve que calmarme porque me estaba enfermando más”.
Para ella, el caso Nicolini no es un hecho aislado. Considera que la ratificación de la condena debería marcar un precedente real contra la esclavitud laboral. “Ojalá que ya no vuelva a pasar, pero sigue pasando. Hay gente que encierra y explota a sus trabajadores”, advirtió, recordando que muchas personas aceptan abusos por necesidad.
Su mensaje final es para los jóvenes y trabajadores en situación vulnerable: “Que avisen a sus padres dónde trabajan, que no se dejen engañar. No debemos dejar que nos humillen ni nos abusen”. Sobre su hijo, concluye con una frase que resume años de espera y duelo: “Yo pienso que el no podía descansar hasta que haya justicia. Ahora, creo que ya puede estar tranquilo en el cielo”.
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