La cárcel más aterradora del Perú y posiblemente del mundo: reos eran enterrados y hacinados
Recinto de piedra esconde terroríficos secretos y masacres durante la época colonial. Indígenas eran encarcelados en terribles condiciones y varios de ellos nunca salieron en libertad.
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Un oscuro pasado esconde una cárcel ubicada en Apurímac. Este recinto fue instalado asombrosamente bajo una roca gigante y tuvo ambientes nada agradables para cientos de reos, que en aquel entonces eran indígenas durante la época colonial. Esta construcción tenía el objetivo de castigar de forma severa a aquellos que se rebelaban contra los españoles o no querían ingresar a las minas mediante el sistema de la mita (trabajo obligatorio).
De esta forma, muchos especialistas consideran a la cárcel de Haquira o también llamada 'Ccacca Cárcel' como una de las más aterradoras del Perú e incluso del mundo. AQUÍ te contaremos detalles de su estructura, ambientes y terribles secretos que esconde.
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¿Dónde se ubica la cárcel más aterradora del Perú?
De acuerdo a una visita del creador de contenido Epicrol, la cárcel más aterradora del Perú se encuentra en Apurímac, específicamente en el distrito de Haquira, provincia de Cotabambas. Se localiza aproximadamente a seis horas desde la ciudad de Cusco y unos 100 metros desde la plaza principal de Haquira.

Cárcel de Haquira cuenta con varias celdas. Foto: Rumbos del Perú
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¿Por qué se le dice que es la cárcel más aterradora del Perú?
A primera vista, la cárcel de Haquira asombra por su estructura. Toda su construcción se mantiene en pie e incluso todavía se pueden percibir sus acabados. Cada ambiente fue trabajado a cincel y trabajado minuciosamente. Solo posee una entrada, lo que hacía casi imposible que algún reo escape. Además, posee varias celdas, para varones y mujeres, completamente oscuras. Unas eran para infractores con delitos menores; otras, para aquellos con delitos graves; y, finalmente, para casos muy extremos.
Precisamente, esta última esconde varios detalles terroríficos. Por ejemplo, el calabozo que es de piedra tiene pequeños huecos que los mismos reos hacían para guardar sus bienes por la falta de espacio. El ambiente es muy frígido y hay poco oxígeno. También hay como un pequeño túnel que, según lugareños, era usado como una tumba por los propios reclusos. “Los presos morían en esta cueva y los enterraban. Ya no salían”, reveló una habitante de Haquira.
La cárcel poseía alcaidía, donde llegaban algunos documentos y trámites sobre los presos. También un tribunal de justicia, en el que se aplicaba la Santa Inquisición, de la Iglesia Católica, para juzgar a herejes, de otras religiones, entre otros. Según Eloy Condori, trabajador de la Municipalidad de Haquira, en este ambiente, que cuenta con zonas talladas para acusados, jueces y abogados, se castigaba con azotes y hasta se colgaba a los reclusos.
Toda la cárcel de Haquira se encuentra dentro de una muralla de piedras y posee un patio de 200 metros cuadrados. En dicha muralla hay una pequeña ventana donde familiares podían visitar y dejar alimentos a los reos.
























