Politólogo afirma que los partidos políticos viven democracias maquilladas y nadie busca hacer reformas
Entrevista. Gustavo Seclén es natural de la región de Lambayeque es politólogo de profesión, doctor en gestión pública y gobernabilidad. Actualmente ejerce la docencia particular y la investigación científica.

Uno de los temas pendientes aún en el Congreso de La República es poner en debate las reformas de los partidos políticos, sobre esto La República conversó con el politólogo Gustavo Seclén de Lambayeque quien detalla que son los partidos quienes no quieren que se haga verdaderas reformas para seguir con el clientelismo
¿Qué debe promover o motivar a un partido político en nuestro país?
Cuando hablamos de la función de los partidos políticos hay que tener en cuenta, tres aspectos claves: primero que son pilares de la democracia, sin partidos no existir un país democrático; segundo la representación que por elecciones elige a un representado político, lo cual genera la tercera función que es la canalización de lo que son las necesidades sociales de la población hacia una solución.
Video destacado
¡BELMONT DEFIENDE ACTUAR DE OBRAS EN VIVO! + KEIKO CELEBRA | SIN GUION CON ROSA MARÍA PALACIOS
PUEDES VER: Senamhi: ¿continuarán las lluvias en Piura, Cajamarca, Tumbes, Lambayeque y otras regiones del norte?

¿Pareciera que hablar de reformas políticas en nuestro país, es poner la llaga en el dedo en el Ejecutivo y Legislativo?
Actualmente se niegan a cumplir una reforma que, si bien hacen un efecto positivo a todo el sistema electoral peruano, sin embargo, esto restringe, por ejemplo, estas reformas niegan que nuevos partidos se creen con el fin de fragmentar el sistema partidario. Esto es que aquellos políticos que de repente no tienen aceptación en un partido puedan formar uno propio o sin embargo querer imponer mediante algo económico su postulación, esto no les conviene a los candidatos denominados outsider que van en busca de un vientre de alquiler para postular.
- Gobierno declara días no laborables compensables por la visita del papa León XIV a Perú
- Cambian nombre de Alameda Palestina por Caja de Agua en SJL: vecinos rechazan la decisión municipal
¿Aquí también hay responsabilidad de los propios partidos políticos?
Claro. Otra es la democracia interna: se niegan a que se elijan mediante un voto popular de los afiliados o que los de afuera elijan un candidato político. Vemos invitados por medio de lo económico, postulan con los principales números que en una posible elección se posicionan dentro del poder político y son ellos lo que asumen funciones representativas cuando el electorado va a una urna electoral, esto hace que las prácticas de corrupción aparezcan, como se ha visto en los últimos años.
¿Entonces es aquí donde ya se va gestando en su mayoría de veces la corrupción?
Esto se evidencia en el Congreso, en elecciones subnacionales o como los presidentes que se han visto involucrados en la corrupción. Porque terceras personas allegados a ellos una vez que asumen un poder político van a querer recuperar aquello invertido en una campaña política. Esto debilita lo que es la participación política de los ciudadanos y acorta los derechos participativos de la población acorde a la Constitución Política.
¿Crees que los partidos políticos en las últimas elecciones internas direccionaron sus listas de candidatos?
Podemos observar que hoy en día no se desarrollan buenos partidos políticos que como base deben tener la ideología y obtengan militantes que sigan esa ideología, que estén apegados a una labor social política, más que a una labor económica. Estos partidos posicionan a sus mejores candidatos políticos económicos para que asuman un poder y es justamente todo lo contrario a lo que es una campaña electoral, estas personas eligen su número de preferencia y quitan la participación a otro postulante restringiendo su derecho a ser elegido, esta es una democracia maquillada que se debe resolver de manera imperativa y significativa en la reforma de los partidos políticos.
¿Entonces viven bajo una irrealidad de lo que debería ser el ADN de un partido?
Se ve mucho que estas nuevas formas de organización conlleven al electorado a que desconfíe de lo que es la representación política y se genere además como disputa del poder. Estos militantes por ejemplo que ingresan por medio de una democracia elegida interna, que se parece mucho a la elección direccionada, obviamente cuando están en el poder sienten la presión de la organización que les generó el vientre de alquiler para que postulen. Entonces que decide este político separarse de esa organización, eso lo vimos con Pedro Castillo que ante la presión del partido que lo llevó a la presidencia (Perú Libre), se retira de las filas de la organización y asume un nuevo proceso de manera individual y eso genera inestabilidad y se da confrontaciones porque formaron alianzas que al final no se cumplen y no se ven los resultados esperados.
¿Bajo esa premisa, es ahí entonces donde la gente al elegir no vota por la persona más idónea?
El menos malo o el mal menor, es la consecuencia de aquella incapacidad del elector de no involucrarse en asuntos electorales, de no involucrarse en acciones que realiza su autoridad durante una gestión permanente, de no capacitarse al momento de elegir adecuadamente mediante una urna. Un voto es la decisión que va a tomar las riendas de un desarrollo local de una comunidad o de un determinado contexto en sus distintos niveles.
¿Qué opinión te genera el tener en más de veinte años con autoridades involucradas en procesos judiciales?
Desde Alberto Fujimori y los presidentes que lo sucedieron vienen teniendo problemas judiciales y eso lo relacionamos también con gobernadores o autoridades locales que son procesados por una figura como es la corrupción en sus distintas formas, por ejemplo: en lavado de activos, malversación de fondos, contratos con terceros en direccionamientos de obras.
¿Por qué se viene repitiendo este patrón en nuestra política peruana?
Hay poderes económicos que están inmersos en una campaña electoral y luego cuando gana el político esto se transforma en un tema de clientelismo, que se viene repitiendo una y otra vez en nuestro país.













































