Carabayllo: pared cayó tras sismo de 5.6 del viernes 7
Familia del asentamiento humano Ampliación Juan Pablo II pide ayuda para construir una nueva vivienda, ya que la suya quedó inhabitable.
- Reniec habilita duplicado de DNI azul a electrónico desde casa: olvídate de las colas y conoce quiénes pueden hacerlo
- Corte IDH condena al Perú por demorar más de 20 años en cumplir sentencia judicial a favor de jubilado
Con información de Jessica Merino/URPI-LR
La madrugada del último viernes 7 de enero, Lima y Callao fueron sacudidas por un sismo de magnitud 5.6, movimiento telúrico que provocó que millones de personas abandonen sus viviendas para ponerse a buen recaudo.
TE RECOMENDAMOS
PERIODISTA MARISEL LINARES EN EL OJO DE LA TORMENTA | ARDE TROYA CON JULIANA OXENFORD #FEEG2026
PUEDES VER: Revisa los candidatos y sus planes de gobierno

Mientras ello pasaba, los hijos de Jorge Ramos Calderón (39) presenciaron cómo la pared de adobe de su dormitorio se agrietaba y se desmoronaba ante sus ojos hasta dejarlos a la intemperie.
La vivienda de la familia de Ramos Calderón, quien es taxista, está en lo alto del asentamiento humano Ampliación Juan Pablo II, en Carabayllo.
“Vivo aquí en esta casa de material precario hace 20 años. Ha cedido en el momento del sismo, esa parte que era la habitación de mis hijos. Mi habitación se va a caer en cualquier momento. Mis hijos se han salvado de milagro. Estaban durmiendo en ese momento. Si no fuera por mis vecinos, de repente estaríamos lamentando alguna muerte”, declaró a La República.
El taxista mencionó que a raíz del fuerte sismo, su vivienda quedó inhabitable, por lo que no tuvieron dónde pernoctar aquel día. No obstante, algunos vecinos de la zona los acogieron de manera temporal.
“Es peligroso estar acá. Ya se está agrietando toda la casa porque es de adobe. Ya no puedo vivir acá. Si quiero seguir, tengo que construir una base de cemento que me va a salir muy caro en estos momentos”, agregó.
Finalmente, Jorge Ramos dijo que invirtió recientemente sus ahorros en la reparación del motor de su automóvil, por lo que pide una ayuda económica.
“Cualquier ayuda, por más pequeña que sea, es bienvenida. Piedras, cemento, arena, pala mecánica, entre otros. Mi número es 945 206 925″, añadió el padre de familia.




















