Ollas comunes denuncian desabastecimiento y exigen al Gobierno los recursos prometidos
La organización vecinal ha sido la única manera de resistir a la pandemia en las zonas más vulnerables. Walter Martos reconoció esta labor y anunció presupuesto desde octubre, pero la ayuda aún no llega.
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La pandemia por el coronavirus en Perú golpeó a todos, pero no de la misma manera. Mientras que para algunas familias su principal preocupación era no salir de casa y evitar contagiarse, para otras era pensar cómo conseguirían alimentarse al día siguiente.
Unidos por una necesidad común, familias enteras se organizan para conformar ollas comunes que los ayudaran a resistir esta crisis. En San Juan de Lurigancho (SJL), Villa María del Triunfo (VMT), Carabayllo y Comas realizan colectas, piden donaciones y buscan la manera de autogestionar sus comidas.
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Ese es el caso del asentamiento humano José Carlos Mariátegui en SJL, exactamente en la quinta etapa, donde niños, jóvenes y ancianos visitan un nido acondicionado como comedor para acceder a la que probablemente será su única comida del día.
Sabina Chambi Ccallo (38) es la dirigente de esta olla común, una mujer que de un día para otro se convirtió en el sostén de decenas de personas. Ella, junto a otras vecinas, debe lidiar con el desabastecimiento diario y recorrer las calles con el fin de pedir algún grano o verdura para cocinar.
“Hay días que vamos al mercado y las vecinas nos regalan una cebolla, un tomate o un ajo. Así completamos el almuerzo de todos los días. Además, los esposos de muchas madres de familia han perdido su trabajo, muchos de ellos se están reinventando para afrontar esta crisis, pero es complicado”, revela a RTV.
Solo en este distrito, las ollas comunes Mujeres unidas, Las Praderas, Las Lomas y T6 ayudan a más de 400 personas en situación de extrema pobreza. Lamentablemente, cumplir con sus comensales se convierte en una tarea insostenible, por lo que decidieron manifestarse y exigir la ayuda prometida por el Gobierno.
Hasta la fecha, son más de 700 ollas comunes identificadas las que trabajan a través de la Mesa de Seguridad Alimentaria (MSL). Sin embargo, ninguna ha recibido el apoyo anunciado por el presidente del Consejo de Ministros, Walter Martos.
Según señaló hace más de un mes, se destinarían 22 millones de soles del programa Qali Warma para estas organizaciones, quienes han asumido la tarea que el Estado no ha podido resolver hasta el momento: alimentar a los más vulnerables.


























