Arequipa: gerente de Salud se rectifica y reconoce efectos adversos del dióxido de cloro
El miércoles, el funcionario admitió que había consumido el compuesto químico y se sentía “fortalecido”. El gobernador Elmer Cáceres propuso que el dióxido de cloro sea usado en pacientes COVID-19, pese al riesgo que implica para la salud.

El nuevo gerente de Salud en Arequipa, Cristian Nova, demoró menos de 24 horas en cambiar su postura respecto al dióxido de cloro. El miércoles último, defendió el uso de dicho compuesto químico e incluso, admitió que él mismo lo había consumido y por ello se sentía “fortalecido”.
Aunque el funcionario reconoció ayer que el dióxido de cloro no era avalado por del Ministerio de Salud, no dudó en destacar “sus propiedades” y justificar su uso. “¿Si tenemos algo, entre comillas, que puede funcionar, por qué no podemos ponerlo en práctica?”, aseveró.
Video destacado
¡BELMONT DEFIENDE ACTUAR DE OBRAS EN VIVO! + KEIKO CELEBRA | SIN GUION CON ROSA MARÍA PALACIOS
Inclusive, Nova Palomino refirió que la población consumía el dióxido de cloro por tradición. “No podemos cortarle, tampoco, los brazos a la población. Recordemos que la idiosincrasia de nuestra población es muy apegada a costumbres y tradiciones antiguas”, apuntó.
- Gobierno declara días no laborables compensables por la visita del papa León XIV a Perú
- Cambian nombre de Alameda Palestina por Caja de Agua en SJL: vecinos rechazan la decisión municipal
Esta mañana, en entrevista con RPP, el funcionario dio un paso atrás en su propuesta y reconoció los efectos adversos que podría causar el dióxido de cloro en el organismo. Se defendió de las críticas, alegando que no se explicó correctamente y que no justificaba el uso del componente químico.
Cabe destacar que el propio gobernador Elmer Cáceres Llica también defendió el uso del dióxido de cloro, argumentando que, pese a las advertencias de las autoridades sanitarias, la población consume el químico sin ningún control médico.
Por ese motivo, Cáceres Llica exhortó al Congreso de la República emitir una ley para reglamentar el uso del dióxido de cloro, ignorando por completo las investigaciones que alertan del peligro que puede significar el compuesto para la salud.










































