En solo un mes, más de 150 personas intentaron pasar celulares a diversos penales
El INPE ha incautado diversos equipos electrónicos entre celulares, usb, baterías y cargadores.
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Algunos de los objetos más comunes de la vida cotidiana se convierten en auténticos tesoros dentro de una cárcel si su tenencia está prohibida. Uno de los más cotizados es el teléfono celular, cuyo tráfico y uso se ha convertido en un auténtico problema de seguridad dentro de las prisiones al convertirse en el origen de numerosas extorsiones, asesinatos, asaltos y otros delitos agravados.
Solo en noviembre, los agentes penitenciarios intervinieron a 98 mujeres y 51 varones, quienes pretendieron ingresar celulares y drogas a los establecimientos penitenciarios del país.
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Como resultado de las intervenciones, en ese mes se incautaron 47 celulares, 29 baterías para celular, 63 entre chips y microchips, 16 cargadores, 9 audífonos y 725 gramos de droga. Así lo detalla una información facilitada por el Instituto Nacional Penitenciario (INPE). Sin embargo, el régimen de seguridad ha ido más allá en lo que va del año.
El INPE ha trasladado a 77 internos por medidas de seguridad, y efectuó 325 requisas en las que recuperaron 334 celulares, 2.424 baterías para celular, 121 chips y microchips, 131 cargadores, 36 audífonos, 7 memorias de celular, 8 USB, 1.160 gramos de droga y 345 armas blancas, entre otros.
Presos nacionales y extranjeros han sido sorprendidos alguna vez llamando con móviles desde sus celdas supuestamente para dar instrucciones a sus organizaciones criminales.
El INPE, entre tanto, continuará con las intervenciones y acciones de inteligencia a través de su personal de seguridad penitenciario, como parte de la política de cárceles seguras.




















