El Qhapaq Ñan de Lima: Santa Rosa de Chontay [VIDEO]

A solo media hora de Cieneguilla, los visitantes pueden recorrer un buen tramo del antiguo camino prehispánico que unía el Cusco con el santuario de Pachacámac.

A solo media hora de Cieneguilla, los visitantes pueden recorrer un buen tramo del antiguo camino prehispánico que unía el Cusco con el santuario de Pachacámac.

Escribe: Roberto Ochoa

No hay que viajar hasta Cusco para recorrer un tramo en buen estado de conservación del antiguo Qhapaq Ñan o camino real prehispánico.

Un buen tramo del antiguo camino real que unía Cusco con Pachacámac, siguiendo el curso del río Lurín, se resiste a desaparecer en las montañas vecinas a Cieneguilla y Huarochirí. El acceso es fácil y nada riesgoso.

Pasando los últimos restaurantes de Cieneguilla –como el célebre Mesa de Piedra– empieza una pista que aún muestra los estragos que dejaron los desbordes del reciente El Niño costero.

Al pasar el primer puente sobre el río Lurín, un cartel nos anuncia el ingreso a Santa Rosa de Chontay, distrito de la provincia de Huarochirí.

Una esquina antes de la placita principal, se toma un desvío que va directo hasta el ingreso al Qhapaq Ñan, donde también está la Cabaña de Chontay, que funciona como centro de interpretación y hospedaje para turistas. Sus ambientes son de piedra y troncos de eucaliptos. Y tiene un buen servicio eléctrico basado en paneles de energía solar.

Esta ruta fue utilizada por las periódicas peregrinajes del inca cusqueño al santuario de Pachacámac, previo paso por el apu nevado Pariacaca donde se celebraban complicadas ceremonias con sacrificios de llamas negras. Obviamente, viajaba acompañado de miles de guerreros y sirvientes.

Lo curioso es que se construyó en las alturas del cerro para evitar los entonces mortales zancudos propios de la ciénaga del río Lurín. De ahí el nombre de Cieneguilla. Los caminantes pueden comprobar el fuerte viento en toda la ruta y que fue construido a una altura donde no llegan los mosquitos.

La ruta del Qhapaq Ñan ha sido bien señalizada por el Ministerio de Cultura, pero el tramo es corto (menos de un kilómetro) y el resto sigue afectado por los huaycos del año pasado.

En la ruta se pueden observar unos antiguos andenes vecinos a una quebrada aluviónica y la denominada "piedra campana" (así suena) decorada con enigmáticos petroglifos. 

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