¿Componenda o transparencia?

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Por Nicolás Lynch

La observación del Poder Ejecutivo a la ley de democratización de la elección de autoridades universitarias es una muestra más de que Alan García y su grupo en el poder prefieren la componenda a la transparencia.

La ley aprobada por el Congreso no responde al capricho de algunos profesores y estudiantes de perpetuar el desorden en las universidades peruanas. Por el contrario, es una iniciativa largamente debatida en los claustros y cuyo objetivo es responder a la aguda corrupción en la elección de decanos y rectores a lo largo y ancho del Perú. Como dice la canción, “todo se compra, todo se vende” en consejos de facultad y asambleas universitarias. Ya casi no existe el dirigente estudiantil de antaño sacrificado por un ideal. Este ha sido reemplazado por el “operador” que negocia puestos en las listas y luego vende los votos a tal o cual pretendiente de autoridad. Esto empeora porque en muchas universidades nacionales el tercio goza de “dietas” y otros pagos que hacen estos cargos más apetecibles.

La elección de autoridades se ha convertido así en la mayor fuente de corrupción en los organismos colegiados de las universidades, hay por lo tanto que sacarla de los mismos para que estos no se pudran y puedan cumplir su función. De allí, el planteamiento de elección universal y ponderada de autoridades. Que esto tiene peligro, no caben dudas. Pero hay que escoger entre el peligro de la politización, que por lo menos se da a la luz pública, y la componenda que hoy existe entre cuatro paredes. De la primera es posible salir mediante el continuo ejercicio democrático. En la segunda, en cambio, lo más posible es que nos ahoguemos en un detritus infernal.

García observa la ley aprobada porque está comprometido con las autoridades universitarias de hoy, justamente las que en su mayor parte han sido elegidas por la vía de la componenda. Pero, más peligroso todavía, en esta observación asoman los intereses de aquellos “empresarios universitarios” que aspiran a que el sistema democrático que existe en las universidades públicas en el Perú, tanto estatales como privadas sin fines de lucro, desaparezca totalmente. Su objetivo es caer sobre las mejores entre las públicas para privatizarlas por la fuerza y establecer en ellas la dictadura del negocio rápido que nada tiene que hacer con el conocimiento. ¿Y las demás que no están entre las mejores? Que languidezcan a su suerte que a nadie le importan.

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