Pugnas políticas entre militantes de Fuerza Popular en Puno
Se convocó a una reunión, pero no a todas las bases, sino solo a un sector de los militantes.

Fuerza Popular en Puno atraviesa su mayor crisis política interna. La disputa se da entre la nueva generación de fujimoristas y quienes alegan tener mayor derecho de representación por ser militantes desde el gobierno de Alberto Fujimori.
Las discrepancias se acrecentaron tras acusar a Guiomara Dávalos Quispe, responsable de personeros en Juliaca, de pretender hegemonizar el control del partido con el apoyo del diputado fujimorista César Revilla, quien tenía a su cargo la campaña de Keiko Fujimori en toda la región Puno.
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Para este viernes 9 de octubre, fueron convocados a una reunión solo los coordinadores provinciales y algunos distritales en un encuentro con Revilla en el local La Pérgola. A última hora, la cita se cambió al salón Patria, en pleno centro de la ciudad, con el fin de dispersar a quienes querían participar del evento. No se permitió el ingreso de otros militantes que no hubiesen sido convocados formalmente, y las restricciones generaron discusiones en los exteriores del recinto.
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“El partido está dividido generacionalmente entre quienes creen tener más derecho que otros. Lo peor es que no se hace nada por mantenernos unidos; solo una facción está capitalizando el partido por intereses personales”, dijo Leoncio Vilca, representante de la base de Putina.
Cerca de las 18.00, quienes se reunían en el local Patria abandonaron el lugar ante la protesta de quienes no pudieron ingresar.
Un audio difundido por los propios asistentes deja oír a Guiomara Dávalos decir:
“Vamos a irnos a otro local, pero yo necesito que les sellen [su presencia] y van a venir buses. El que no esté sellado no va a ir. Pero, hermanos, somos uno solo. Ustedes saben qué ha hecho el doctor César Revilla y todo lo que hemos hecho cada uno de nosotros. La gente de afuera, simplemente, ¿qué ha hecho? Han tratado de lucir lo que no hicieron nada. Esa gente está reclamando. Es la gente que siempre va a Lima. En cambio, nosotros hemos sido respetuosos. Esto era una fiesta para la gente que realmente ha trabajado, no para los vagos de afuera. Y ahora vamos a hacer eso. A todos y cada uno les vamos a sellar. Van a venir buses; van a venir tres buses. Así vamos a mover a la gente. El bus nos va a guiar no sé a qué local. Ya el doctor [César Revilla] nos está esperando”.
Noé Robles, dirigente que se autoidentificó como fujimorista de antaño, aseguró que la reunión fue aprovechada para “cebar” a Revilla con el propósito de copar puestos. Alegó que Guiomara Dávalos generó discordia innecesaria. Recordó que ella trabaja en EsSalud Juliaca, pero que para esta ocasión habría fingido estar mal de salud.
La República ubicó a Guiomara Dávalos en la puerta del local Patria ejerciendo control sobre quiénes ingresaban al encuentro. Se le pidieron sus descargos, pero evitó dar declaraciones. Ingresó al interior del establecimiento y otras mujeres la reemplazaron.











































