Moisés Tambini: “Tengo 91 años y de todos los Congresos que he visto, el actual es el peor de todos; es el Congreso más inmoral de la historia peruana”
En el mundo de las leyes en Perú, el nombre de Moisés Tambini del Valle es uno de los más relevantes. En estas elecciones, Tambini postula al Senado con su partido, el APRA. La República conversó con Tambini sobre la realidad política actual, Alan García, el Congreso y los problemas de forma con los que se aplica justicia en Perú.
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Reconocido y controversial. Moisés Tambini del Valle es el candidato con más años de edad en las presentes elecciones generales. La inquietud se impone: ¿qué lo lleva a lanzarse al fuego de una campaña a los 91 años? Tambini, en su extensa trayectoria política y jurídica, ha visto de todo y no rehúye las preguntas incómodas.
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-Tiene 91 años. ¿Qué lo lleva a postular al Congreso en estas elecciones?
-En el Perú existe una grave crisis desde todo punto de vista. Crisis política, crisis social, crisis en el Parlamento, crisis en el Poder Ejecutivo, crisis en el Poder Judicial, en el Ministerio Público. Entonces, con la experiencia legislativa que tengo, porque he sido diputado de 1985 a 1990 y he producido códigos, como el código penal, código procesal penal, la ley orgánica del Poder Judicial. O sea, me he dedicado a mi labor. Yo entré al Congreso para servir al Perú. No he ingresado al Congreso para servirme del Congreso y sacar algún beneficio personal para mí. Como soy viejo militante del Partido Aprista Peruano, posiblemente uno de los más viejos, en estos momentos he decidido, a invitación y exigencia de mis compañeros, postular para la senaduría a nivel nacional con el número 10 de mi partido.
-¿Siempre ha sido aprista?
-Yo ingresé a la Universidad Nacional de Trujillo en marzo de 1956 y fui incorporado al Movimiento Universitario Reformista, que agrupaba a los estudiantes apristas en esa universidad. Leí El antiimperialismo y el APRA de Víctor Raúl Haya de la Torre, donde están los principios fundamentales del partido. Yo ya tenía un lazo aprista, porque mi padre, que era huancaíno, era aprista. Él fue compañero de estudios de Ramiro Prialé, un gran dirigente de nuestro país. Bueno, desde esa época hasta la actualidad nunca me he apartado. Yo he sido invitado por múltiples partidos a lo largo de mi vida.
-En un toque volvemos al APRA. Quería preguntarle antes si, debido a la larga trayectoria que tiene, hay algo de lo que se arrepiente. No vamos a negar que en su trayectoria también hay controversias.
-No me arrepiento absolutamente de nada. Yo he recibido una formación moral y ética en mi hogar gracias a mi madre; mi papá murió a los 47 años en un accidente. Como familia, siempre hemos estado dentro del perímetro de la moral, las buenas costumbres y la buena convivencia. Mi madre, en su condición de profesora, siempre nos enseñó a que nos superemos permanentemente y seamos leales y consecuentes con nuestros principios, con nuestra moral, con el trabajo que realicemos. Yo vivo feliz y contento porque ahora, en el atardecer de mi vida, cosecho la admiración y el respeto de muchísimas personas. He defendido a un montón de gente. He defendido al doctor Alan García Pérez, quien fue muy amigo mío. También al general Morales Bermúdez, que lo querían llevar a Italia porque le imputaban el delito de lesa humanidad. Tengo miles y miles de alumnos que han egresado de la Facultad de Derecho de la Universidad San Martín de Porres y muchas promociones llevan mi nombre, Moisés Tambini del Valle, y no únicamente de la San Martín. Todas las decisiones que he tomado han estado dentro del marco de la ley. A Alan García se le persiguió durante 30 años y no se le ha encontrado nada. No hay cosas concretas, solo especulaciones. Hace algunos años, la comisión Tejada del Congreso lo investigó y llegó a la conclusión de que no había desbalance patrimonial. Tres días antes de su muerte, Alan García estuvo aquí en mi casa conmigo, estuvimos almorzando. Fue víctima de una persecución sin sustento legal. “Antes que me apresen, prefiero quitarme la vida como el presidente chileno Salvador Allende. Yo me mato”, me dijo y le dije que no lo haga. Todos quienes lo persiguieron, ahora están de capa caída.
-Todos estos aspectos, como el de García, por ejemplo, en una etapa electoral, juegan en contra.
-Yo sé que juegan en contra. Pero soy una persona que está tranquila. No necesito dinero, tengo todos los reconocimientos académicos; quiero estar en el Congreso para servir a mi país. Creo que puedo aportar mucho con mi experiencia. Me duele lo que está pasando con el Congreso. Lo que quiero es dejar mi nombre bien puesto en la historia del Perú. Tengo 91 años y de todos los Congresos que he visto, el actual es el peor de todos; es el Congreso más inmoral de la historia peruana.

Víctor Raúl Haya de la Torre y Alan García Pérez. Imagen: Captura.
-Describa ese horror.
-Mochasueldos, nepotistas, convirtieron el Congreso en un burdel. Esas leyes procrimen deben ser derogadas por otras que se ajusten a nuestra realidad. Esas leyes favorecen al sicariato y la extorsión. Por culpa de este Congreso estamos sufriendo un terrorismo urbano. Yo sé lo que es la violencia. Mi hermano, Augusto Tambini del Valle, que fue juez, mandó ejecutar a Pichuzo en los 60. Los más jóvenes deben saber quién fue Pichuzo, ese monstruo. Mi hermano se hizo famoso porque se hizo justicia. Cuando salí de la Cámara de Diputados del Congreso, me decían que era un tonto, ¿qué has sacado del Congreso?, ¿tienes una universidad?, ¿una emisora? Y les respondía “Yo no he ido al Congreso para beneficiarme, sino para servir al pueblo que me ha elegido. Y he cumplido mi labor con satisfacción”. Los congresistas responden al pueblo, que es su verdadero jefe. Y sobre García, creo en la inocencia de Alan García, y las acusaciones en su contra siempre han estado mal hechas; eso hay que decirlo. Yo nunca he defendido a gente corrupta y hasta me han ofrecido millones para hacerlo. En el Congreso algunos me decían hay que traernos un barco de arroz y yo respondía tajantemente fuera carajo. Yo sé a lo que me expongo en una campaña electoral. Yo voy a morir sirviendo a mi patria. Estoy en el mejor momento de mi vida.
-Desde su experiencia jurídica, ¿por qué hemos tenido tantos presidentes en tan poco tiempo?
-El problema no ha sido la ideología. El problema ha sido un error de forma. Castillo postuló con una plancha presidencial incompleta. No tenemos una buena educación cívica, por eso han pasado todas estas cosas. Hemos tenido al tal Jeri, que metía chiquillas a Palacio. A congresistas que metían mujeres al Congreso. Todo ha sucedido porque no se conocen las leyes. Si conoces las leyes y las aplicas, esto no hubiera ocurrido. Han manejado las leyes sin ética alguna.
-¿Ninguno fue alumno suyo?
-Boluarte fue mi alumna. No era ni buena ni mala. Era regular.
-¿Y sobre la masacre del sur del 2022-2023?
-Debe responder por lo que pasó. La ley debe ser igual para todos para todos los casos. No para unos y para otros no. Una ley mala en manos de un buen juez, resulta ser buena; pero una ley buena en manos de un mal juez, resulta ser mala, porque aplica su criterio, no obedece lo que dice la ley.
-¿Qué opina de Keiko Fujimori? Esta es la cuarta.
-La señora Keiko persiste en su vocación. Pero no creo que entre. Lo mismo digo del señor César Acuña; él dice que no roba, pero permite que su gente robe. Son personas que quieren ser presidentes, pero ya la gente se ha dado cuenta.
-En el APRA están que se mechan entre ustedes mismos.
-El APRA es una democracia. Hay mucha discusión y controversia, pero una vez que se aprueba algo que estamos discutiendo, se acata. Lo que pasa es que ni Mulder, ni Jorge del Castillo, ni Belén García le perdonan a Enrique Valderrama que sea el candidato. En nuestras sesiones hasta ha corrido bala, pero una vez que se aprueba, todos acatamos. Ese es el privilegio del APRA, la disciplina. Eso nos enseñó Víctor Raúl Haya de la Torre.
-La dinámica de la política peruana es desalentadora.
-Yo estuve a punto de morir. En la pandemia me dio Covid. Estuve entubado. Vi a mi familia llorar. Estuve 28 días inconsciente. Hasta que un día siento que alguien toca mi mano. Y me dice: “Moisés, ven conmigo”. Era San Martín de Porres, el negrito santo. Él me hizo el milagro. Después de eso, quise vivir más, sirviendo a mi país. El dinero y los reconocimientos académicos se van contigo cuando mueres. El Perú ha estado en manos de gente sin moral, sin escrúpulos; esa gente ha estado en el Congreso.


























