Jaime García: “El crecimiento económico no basta para generar progreso social”
El economista Jaime García, experto en el Índice de Progreso Social —una iniciativa creada en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) que mide el bienestar de los países a partir de variables sociales, ambientales e institucionales— analiza el desempeño reciente de Perú y advierte sobre los rezagos del país en seguridad, derechos y calidad educativa.

Alejandro Céspedes García: ¿Qué es el Índice de Progreso Social y qué mide?
Jaime García: El Índice de Progreso Social surgió después de la crisis financiera de 2008, cuando un grupo de académicos impulsados por Michael Porter propusieron crear una medición que complementara a los indicadores económicos tradicionales. La crisis mostró que el crecimiento económico, medido por el PIB, no reflejaba necesariamente el bienestar real de las sociedades.
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El índice busca medir ese bienestar a través de indicadores sociales y ambientales. Evalúa tres dimensiones: necesidades básicas, fundamentos del bienestar y oportunidades, que incluyen temas como salud, educación, seguridad, derechos y libertades.
Actualmente analiza 170 países utilizando 57 indicadores provenientes de organismos internacionales y encuestas globales. Con esos datos se construye una puntuación de 0 a 100, que permite comparar el nivel de progreso social entre los países.
Alejandro Céspedes García: Perú ha tenido uno de sus peores desempeños recientes en el índice, sobre todo en seguridad. ¿Cómo se explica esta situación y por qué debería preocupar a los ciudadanos?
Jaime García: El Índice de Progreso Social compara el desempeño de los países con economías de nivel similar utilizando el PIB per cápita ajustado por paridad de compra. En ese marco, Perú tiene alrededor de 15.661 dólares per cápita y ocupa el puesto 85 en ingreso y el 82 en progreso social, lo que indica un rendimiento acorde con su nivel económico.
Sin embargo, el país muestra rezagos importantes frente a economías comparables. El principal es la seguridad, donde Perú ocupa el puesto 129. Los indicadores más críticos son la percepción de seguridad al caminar solo (puesto 131) y la incidencia de robos y asaltos (puesto 120).
Esto importa porque la inseguridad afecta la calidad de vida, desalienta la inversión y limita el crecimiento económico.
Alejandro Céspedes García: Además de la seguridad, el reporte muestra rezagos en derechos y libertades. ¿Por qué estas variables también son relevantes para las empresas y la inversión?
Jaime García: La dimensión de derechos y libertades del Índice de Progreso Social evalúa el funcionamiento de las instituciones de un país: si garantizan libertad de expresión, derechos de propiedad, reglas claras y cumplimiento de la ley. También mide factores como corrupción y derechos políticos.
Este aspecto resulta clave para el desarrollo económico porque, como señaló Adam Smith hace 250 años en La riqueza de las naciones, la prosperidad depende de la certidumbre institucional. Cuando las reglas del juego son estables y las instituciones protegen a ciudadanos e inversionistas, se crean condiciones de confianza para invertir, producir y sostener el crecimiento.
Alejandro Céspedes García: O cambiar las reglas del juego.
Jaime García: Cuando las reglas del juego cambian de forma abrupta y los contratos pierden validez, aumenta la incertidumbre y se reduce la actividad económica, lo que afecta el empleo, la producción y el progreso social.
En el indicador de derechos, Perú tiene 56 puntos, por debajo del promedio latinoamericano de 59. Los países más rezagados en la región son Venezuela y Nicaragua, donde las instituciones ofrecen menor protección a los derechos de propiedad, la libertad de expresión y el Estado de derecho, lo que dificulta atraer inversiones y generar seguridad jurídica para los negocios.
Alejandro Céspedes García: ¿Qué lecciones podrían tomar Perú y sus tomadores de decisiones de esos países con mejores resultados?
Jaime García: El primer paso es construir acuerdos institucionales que den certidumbre jurídica. En Perú, la inestabilidad política, los cambios constantes de liderazgo y la falta de consensos impiden desarrollar una visión de país de mediano y largo plazo.
En contraste, países como Uruguay, Chile y Costa Rica han logrado alinear a líderes públicos y privados en torno a políticas de Estado sostenidas en el tiempo, lo que genera confianza para ciudadanos e inversionistas. En gran parte de América Latina, en cambio, predomina el corto plazo y los proyectos cambian con cada ciclo político.
Alejandro Céspedes García: En los últimos años el índice ha caído en Perú pese al crecimiento económico. ¿Qué rol debería jugar el Congreso frente a esta situación?
Jaime García: El crecimiento económico es importante, pero no basta por sí solo para generar progreso social. El reto es que ese crecimiento se traduzca en mejor calidad de vida, y ahí el Congreso debe impulsar un debate sobre cómo lograrlo.
Los países con mayor progreso social han combinado acción del Estado y sector privado para diversificar la economía y generar más valor agregado. En el caso peruano, la economía sigue concentrada en productos primarios, por lo que es necesario apostar por transformación productiva, inversión en salud y educación, y atracción de inversión extranjera.
Alejandro Céspedes García: Perú tiene alta cobertura escolar pero bajos resultados en educación de calidad. ¿A qué se debe esta paradoja educativa?
Jaime García: Y aquí encontramos una paradoja. Yo creo que dentro de Perú hay muchas paradojas, y esta es una paradoja educativa. Porque si tú ves la matriculación en escuela primaria, estamos muy bien, estamos en el top 20, empatados con muchos otros países.
Tenemos la infraestructura, se llevó a los niños a la escuela, excelente. Pero se descuidó la otra parte: la calidad. A ver, sí, casi el 100% va a la primaria, pero ¿cuántos de ese 100% están realmente tomando educación de calidad? Y es ahí donde vemos la paradoja. Alta cobertura, muy baja calidad. No nos hemos preocupado por eso.
No basta meter más dinero, lo que tienes que cambiar son las reglas del juego, mejores instituciones, mejores incentivos, nuevos modelos de provisión de bienes públicos.
Y por eso para nosotros es importante hablar de la calidad hoy de la educación, porque el tema en Perú pasa por la calidad.
De hecho, Perú está por detrás en calidad de educación que países como Irán, Mongolia.
Alejandro Céspedes García: Es bastante sugerente que el nivel de progreso social esté al nivel de Irán, ¿no?
Jaime García: Antes de la guerra, claro.
Alejandro Céspedes García: El país también tiene un bajo desempeño en libertad de prensa. ¿Cómo se explica este deterioro?
Jaime García: Ve, hay un contexto global del cual no podemos olvidarnos, y Perú es presa de ese contexto, tanto regional como global.
Pero no solamente es la parte de la violencia, sino también la parte de si el gobierno pone presiones, de si hay críticas, si hay descalificaciones.
Alejandro Céspedes García: ¿Qué papel juegan las economías ilegales y la inseguridad en el deterioro de la libertad en la región?
Jaime García: Exacto. En el caso de América Latina somos inseguros por esas economías ilegales. El narcotráfico principalmente es nuestro talón de Aquiles, y es un reflejo justamente de esa falta de capacidad que tienen los Estados de poder aplicar las leyes, las reglas del juego, el cumplimiento de las normativas y de proteger la integridad de todos los miembros de la sociedad.
Alejandro Céspedes García: Más allá del Estado, ¿qué pueden hacer empresas y sociedad civil para mejorar los indicadores del índice?
Jaime García: hay indicadores muy específicos en los que quizás el gobierno tenga menos capacidad de hacer cambios y dependa más del sector privado. Y hay niveles granulares, mientras más meto el zoom dentro del país, donde el impacto puede ser mayor incluso a partir del sector privado.
Y ojo, no estoy hablando de filantropía. Recuerden que este índice viene de Michael Porter, que también fue el creador del concepto de valor compartido. Eso significa que las empresas modernas tienen que generar una estrategia con propósito, es decir, donde se ven los déficits sociales y ambientales no como costos o riesgos, sino como oportunidades para tener una ventaja competitiva.
Alejandro Céspedes García: De cara a las próximas elecciones, ¿qué deberían exigir los ciudadanos peruanos a los candidatos para mejorar el progreso social?
Jaime García: Mira, un mensaje que tendríamos que repetir prácticamente en todos los países de América Latina. No hay soluciones rápidas, no hay soluciones mágicas. Eso puede funcionar en el corto plazo, pero en el mediano y largo plazo, estadísticamente hablando, nunca terminan bien.
La educación es la magia. El problema es que no todos saben invertir en la educación. Ese es el gran reto y recordarle otra vez al ciudadano que el progreso social toma tiempo en construirse, pero se pierde muy rápido.
Y tenemos ejemplos en la región que están entre los últimos lugares y que son países ricos, con recursos, pero que no tienen progreso social.

























